Vida en Salamanca
Cuento, opino y comparto. Por Fernando B.
 
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Aprendiendo a decir que no

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Para muchas personas, el decir que no en muchos momentos y en situaciones diversas no resulta algo tan fácil como pudiera padecer. Hay mucha gente con una personalidad tal que les lleva a priorizar el bienestar de los demás (sea quien sea, incluso desconocidos) al suyo propio.

Esto, a la larga, supone un gran problema. Produce infelicidad e incluso lleva a tendencias depresivas. El sentirse obligado por si mismo a dar el brazo a torcer en situaciones con las que no se está de acuerdo puede minar poco a poco la personalidad y la confianza en si mismo de la persona. Hasta un punto en el que puede necesitarse ayuda profesional para corregir esta conducta.

Saber como poner límites y como decir no de una forma contundente y rotunda debe estar por delante de otras sensaciones negativas, como sentirse culpable por no hacer aquello que nos piden o la sensación de ser siempre responsable de todo.

 

¿Como decir “no” sin sentirse mal?

Antes de encontrarse en la “difícil” situación de decir no, quienes sienten esta problemática deben empezar por anticiparse a los problemas. Sabiendo detectar esos momentos en los que uno termina sintiéndose contra la espada y la pared, es posible alejarse de ellos. Es decir, evitar llegar hasta el punto del si o no, alejándonos físicamente del lugar o cambiando de conversación en el momento adecuado.

En segundo lugar ha de trabajarse el amor hacia uno mismo. El bienestar, la satisfacción y la felicidad de uno mismo siempre ha de estar por delante de la del prójimo, especialmente cuando son personas allegadas a nosotros. No debe pensarse en el posible malestar del otro tras el “no”, sino en que hemos tomado la decisión correcta.

Por otro lado, si se analiza al otro en cuestión, quizás muchas veces se sobrestime el significado del si. Se ha de pensar si es tan importante o no para el otro ese si. En muchas ocasiones será resultará sorprendente que tanto el si como el no dan el mismo resultado y será indiferente la decisión que se tome.

Existen otras muchas técnicas que ayudar en este proceso a personas con mayor grado de problemática, pero entraríamos ya en el campo de la psicología. Recordad siempre que, acudir a un gabinete de psicología especializado cuando sintamos la necesidad no es nada por lo que tener que avergonzarse sino todo lo contrario. Es la única solución real para resolver este tipo de problemas.

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