Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | junio, 2016

Misión cumplida

En septiembre, cuando todavía no habíamos iniciado el curso y no sabíamos lo que nos iba a deparar, ya pensaba en poner en práctica lo que ayer con éxito culminamos: https://diarium.usal.es/aduran/2020/09/04/seminarios-wiki-intercampus-reditos-de-la-experiencia-pasada/

He tenido la suerte de tener un grupo este curso en la asignatura de Derecho Internacional Privado que me ha permitido reencontrarme con lo que de verdad me apasiona. A pesar de que a muchos no los he visto en persona, hemos estado puntualmente conectados siguiendo todas las actividades docentes que he sido capaz de idear para mantenerlos motivados y contribuir a que, aún en la situación que hemos estado y estamos, una asignatura de 9 créditos pudiera asimilarse de la mejor manera posible.

Sin duda, una de las actividades estrella han sido los seminarios wiki. Hemos hecho muchas reuniones por meet, primero, y luego con los ponentes de los webinars por jitsimeet, hasta que hemos logrado concluir unos trabajos que han podido ser expuestos en abierto. Hemos cumplido expectativas, porque los estudiantes han estado motivados durante todo el curso y aunque la participación en los webinars nos ha causado estrés, por la responsabilidad para ellos y para mí que suponían, su valentía les honra y yo no tengo palabras más que de agradecimiento. Que son extensivas también a mis queridos compañeros Mamen Chéliz y Javier Carrascosa. Sin ellos, estos seminarios no hubieran sido lo mismo.

Al final, hemos conseguido llevar el conocimiento de la Mediación y la sustracción internacional de menores (https://youtu.be/JBKQTiomJbw) y de la jurisprudencia del TEDH en relación con la gestación por sustitución (https://youtu.be/wwU8YJlqIjw) más allá de las aulas. Transferencia del conocimiento hecha directamente por los estudiantes. No se puede pedir más. Ya saben el camino. Ahora, a seguir. Siempre más y mejor.

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Algo está fallando

No es obsesión. Es perplejidad. Cuando no entiendo algo, me cuestiono, me hago preguntas, leo, busco información, intento entender. Desde agosto vivo en un estado de perplejidad permanente. Cierto que lo que nos está pasando es algo complejo que no se puede afrontar desde un único ángulo. Pero lo que estamos viendo y viviendo con las autoridades que tienen algún tipo de competencia, ergo responsabilidad, para afrontar la situación es, simplemente, desolador. Asistimos a una especie de conflicto negativo de responsabilidades. La única responsabilidad que al parecer todas las autoridades tienen clara es la individual, pero claro, que vivamos un problema de salud pública y sea el ciudadano el único en el que se pone el objetivo…

Uno de los muchos ejemplos que me llevan a la perplejidad es la cerrazón de las Universidades a evitar a toda costa que los exámenes puedan hacerse on line. ¿Alguien puede entenderlo? Yo lo intento y no puedo. Argumentan que no quieren perder su esencia vinculada a la presencialidad. Y claro, en una situación como la que vivimos, que nos salgan con esto… Cuando te atreves a plantearlo a las autoridades competentes pidiendo que se nos dé esa posibilidad a los profesores que queremos hacerlo, te tachan de desleal y de cosas más graves que es preferible no decir aquí.  ¿No se dan cuenta que la salud está en juego? Repiten como un mantra que las aulas son espacios seguros, teniendo en cuenta que en algunas apenas han asistido estudiantes puede que lo hayan sido, pero un examen es otra cosa. Por muchas medidas de seguridad el riesgo 0 no existe y en esta situación tenemos que intentar por todos los medios reducir el riesgo.

Por otro lado, nos dicen que además de examinar en las aulas, tenemos que hacer al mismo tiempo si es posible, exámenes on line a los que por motivos de salud no puedan desplazarse. Todo sencillo y lógico. Es lo que tiene la semipresencialidad a la que nos ha llevado al menos en mi Facultad el lema de la presencialidad segura.

La Universidad dice que mantendrá los exámenes presenciales hasta que la Junta no le diga otra cosa. La Junta pide el confinamiento domiciliario al Gobierno del Estado, pero no dice nada acerca de esta cuestión en la que tiene competencia y el Gobierno… No sé, a dónde mira el Gobierno. Así que así estamos asistiendo perplejos a la hipérbole de la sinrazón.

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Rutinas

Una de las cosas que con contundencia nos ha mostrado la pandemia es que estamos hechos de rutinas. Tan poderosas que a duras penas sabemos reaccionar cuando estas han de cambiar por las circunstancias. Lo rutinario constituye nuestra zona de confort. Mejor lo que ya conocemos, a lo que nos hemos adaptado y acostumbrado con el paso del tiempo que introducir cambios, variantes que vete a tú a saber si pueden conducirnos al abismo (ironía). Nos cuesta cambiar, es obvio. Estamos como estamos y apenas han variado las rutinas de lo que solemos hacer por estas fechas. Invariables, repetimos lo que conocemos. Son nuestras rutinas y nos cuesta mucho separarnos de ellas.

La capacidad de adaptación a las circunstancias es un signo de inteligencia. También de resiliencia. Pero en esta pandemia se ha optado, en líneas generales, por resistir en vez de por introducir cambios que nos lleven a un escenario mejor de lo que conocemos tras superar este bache. Nos hemos apoltronado en las rutinas. Y me parece que esto está siendo un error. Intentar mantener la cadencia de la normalidad, haciendo las mismas cosas, cuando estamos en un escenario complejo que cuando lo superemos nos llevará a un sitio que no era en el que estábamos cuando empezó la pesadilla.

Aprecio este estatismo con nitidez en la Universidad. Algunas se han confabulado para seguir haciendo lo mismo que se venía haciendo, sin tener en cuenta el cambio tan profundo que la situación que vivimos va a provocar en todo el sistema de enseñanza universitario. Nos hemos parapetado en nuestras rutinas. Queremos resistir. No hemos sido capaces de reinventarnos durante este periodo. Con todo lo que eso supone. Impropio de un sistema aparentemente basado en la inteligencia que en vez de proponer nuevas metodologías que se adapten a la situación, garantizando el menor movimiento posible de estudiantes y profesores para contener en lo que se pueda el virus, se haya primado la rutina (y la economía). Es un sistema trasnochado, que quedará anticuado cuando salgamos de esta. Lo peor es que aquellas Universidades que no hayan siquiera detectado la necesidad de cambio, habrán quedado obsoletas. En sus rutinas.

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