Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | junio, 2016

Fatiga pandémica

A estas alturas no creo que haya nadie al que la fatiga pandémica no le haya afectado. Más de un año intentando gestionar la incertidumbre no es cualquier cosa. Si a ello se le añade la gestión política que se está haciendo de esta crisis, el grado de intensidad del cansancio puede alcanzar magnitudes estratosféricas.

Ayer tuvimos la última clase antes de vacaciones de la línea de Migrantes y Derechos de la Clínica Jurídica de Acción Social. Pese al cansancio que me noto, por todos los avatares por los que he tenido que transitar durante este año, reconozco  que la energía que da este método de aprendizaje no la cambio por nada. Estuvimos organizando el trabajo que nos han encomendado las organizaciones con las que trabajamos, el club de lectura, los vídeos-fórum… Y la verdad es que es un lujo tener a 8 estudiantes de tres titulaciones diferentes trabajando juntos, y a Gabriel de la Mora (Fundación Cepaim), Luis Avalos (Accem), Patricio Sánchez (Cruz Roja), Paco Olivares (Salamanca Acoge), Curro Sánchez (YMCA) y Cristina Almeida (Cáritas), codo con codo, aportándonos todo su bagaje práctico. Sin duda alguna, la fatiga pandémica se combate mejor con proyectos tan ilusionantes como la Clínica Jurídica.

A seguir.

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Lo importante

Llevamos un año combatiendo como podemos (y como nos dejan) esta pandemia. Hemos visto de todo ya. Desde la perplejidad inicial por lo que estaba ocurriendo, pasando por el dolor de las pérdidas, la descoordinación (y en mucho casos, el desgobierno) de las administraciones públicas, hasta asistir asombrados a cómo transcurre la campaña de vacunación, cuya secuencia no es más que la fotografía de cómo se ha reaccionado durante toda la pandemia.

Todos los argumentos han sido ya utilizados, los binomios salud-economía explotados hasta la saciedad. Parecería que todo está tan dicho que las palabras ya se han cansado de repetirse. Y, de alguna manera, permanecen en silencio, esperando que llegue el momento de poder volver a salir.

Cuando esto termine, cuando quizás a finales de este año o comienzos del que viene hayamos podido superar el trance de la vacunación y podamos ir retomando el pulso a la realidad, sin tanta muerte en el camino, entonces se manifestará el iceberg en toda su intensidad. Hasta ahora sólo hemos divisado una parte. Y habrá que estar preparados para afrontar un gran pacto social que desde la solidaridad y con prospección de futuro nos ayude a reinventarnos. Para eso necesitamos instituciones sólidas, administraciones sólidas, políticos sólidos. Ojalá seamos capaces de estar a la altura de lo que supone enfrentarse a un escenario de pobreza como antes nunca habíamos visto. Para poder hacerlo quizás también tengamos que reflexionar acerca de nuestro modelo de democracia, otorgando una mayor participación o una participación más directa a los ciudadanos. A veces pienso que tenemos más sentido de la necesidad o de la conveniencia que los propios políticos. Los acontecimientos ocurridos en los últimos días  pueden dar una idea de lo que digo.

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