Blog de Antonia Durán Ayago
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Archivo | junio, 2016

La responsabilidad social de la Universidad: más allá de los ODS

La responsabilidad social (en adelante, RS) va ganando terreno poco a poco en las estructuras de gobierno de las Universidades más prestigiosas de nuestro país. Aquellas que se han dado cuenta antes que otras que en esta misión de la Universidad está el verdadero futuro y me atrevería a decir que la propia supervivencia de nuestros campus. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible pueden ser una palanca que apuntale o precipite este cambio de perspectiva, aunque hay que tener en cuenta que la RS estaba entre las misiones de la Universidad antes de la Agenda 2030, y ésta puede servir para vehicularla, pero sólo si se hace desde el convencimiento de su transversalidad.

En realidad, la RS es una manera de ser y de estar en la sociedad; basada en principios éticos que apuntalen el buen gobierno y hagan de la transparencia bien entendida una seña de identidad. La RS debe impregnar la gestión, la docencia y la investigación. En la gestión es fundamental prestar atención al clima laboral, promover la interactuación de los diferentes servicios rompiendo con la estanqueidad entre ellos, promover una participación real en las decisiones de gobierno, buscar la eficiencia económica y social, potenciando la compra ética y el control de la calidad de proveedores, entre otros. En la docencia, apostando por una formación activa del alumnado, potenciando contenidos transversales que redunden en el desarrollo del concepto de ciudadanía comprometida socialmente. Y en la investigación promoviendo la transferencia del conocimiento, aportando valor social a los trabajos que en la Universidad se desarrollan. Si a todo esto le damos el valor añadido de contribuir al desarrollo de los ODS, estaremos maximizando todos los esfuerzos. Pero ojo, no caigamos en el error en que caen muchas empresas de utilizar la RS como campaña publicitaria tras lo que si rascas no hay más que hueso. La RS es mucho más. Hay que creerse de verdad lo que como Universidad podemos ser para realmente ser.

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Últimos días del curso

Ya van quedando pocos días para que el curso termine. Toca hacer balance. Recuerdo perfectamente el que escribí el año pasado, lleno de optimismo y con muchos planes por delante. Este va a ser un poco diferente. Ha habido muchas cosas positivas: visitas de compañeros, inicio de dos nuevas líneas en la Clínica Jurídica, participación en congresos con compañeros muy queridos, publicaciones que espero que vayan teniendo impacto, alguna todavía por salir y otras en proceso de creación… Pero también ha habido otras no tan buenas. Por centrarme sólo en lo académico diré que este curso ha estado lleno de profundas decepciones. Ya sé que la gestión es algo secundario, pero cuando te implicas tanto, cuando inicias tantos proyectos que tienes que quedar a medias por un giro inesperado e inexplicable de timón, todo se desordena y hay que invertir fuerzas que a veces no tienes en recolocar todo lo desordenado. Vendrán tiempos mejores, eso espero. Tiempos en los que también se pueda poner en valor el trabajo realizado, que ha sido mucho y bueno por todo un equipo de personas que formamos sin conocernos y del que ha quedado la amistad, algo que en estos tiempos no es poca cosa.

Ahora toca descansar un poco y retomar fuerzas. Nos van a hacer falta para encarar un curso lleno de incertidumbres. Seguiremos intentando dar lo mejor. Eso, por descontado.

Muchas gracias por seguir leyendo este Blog. Y nos vemos a la vuelta, en septiembre. Cuídense mucho

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Hablemos

No sé si será porque las redes sociales han traído consigo debates sesgados, con limitaciones de caracteres, con los atajos que impone la prisa del momento, con la inmediatez y muchas veces con un exceso de narcisismo vacuo, pero aprecio que el debate sosegado cada vez está más ausente. Y no nos lo podemos permitir, porque nos jugamos mucho.

Por los temas en que he trabajado últimamente me he dado cuenta de que milito en un bando que muchas califican de peligroso para las mujeres. Mi defensa de la gestación por sustitución, libremente aceptada y querida por todos los intervinientes; la necesidad de reconocer el derecho a la identidad de género de toda persona como un imperativo basado en la dignidad humana y el convencimiento de que la legalización del trabajo sexual traería consigo menos explotación y miseria, entre otros temas, ha hecho que me sitúen al margen mismo de la apostasía del feminismo. Sin embargo, aprecio también que al igual que yo acepto que puedo estar equivocada, pero que el resultado de mis posicionamientos tienen su origen en la reflexión, muchas veces quienes piensan diferente no dejan hablar, y utilizan métodos de coacción para impedir seminarios, conferencias o jornadas que tratan estos temas.

La cuestión es que la inquisición ya pasó. Ahora estamos en una época en que afortunadamente hay libertad para poder expresar, siempre dentro de unos límites, ideas, premisas, concepciones. Y mucho más en la Universidad, lugar que debiera ser por antonomasia el escenario natural para debatir desde el conocimiento y el respeto. Así que, desde mi humilde posición de profesora universitaria, me gustaría hacer un llamamiento para que hablemos. De todo. Asumo que puedo estar equivocada, y quiero escuchar argumentos, pero también me gustaría que se oyeran los míos, o los de otros. De la confrontación serena puede que surja el camino para avanzar. Porque a la postre creo que nos unen más cosas de las que nos separan. Hablemos

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A quienes estos días termináis vuestros Grados

Probablemente, nunca os habríais imaginado que terminaríais vuestras carreras de esta manera, a distancia, sin tener contacto directo con los que han sido vuestros compañeros durante estos cuatro años. Imagino que esta experiencia os habrá unido aún más a los que ya os eran cercanos. Internet ha ganado enteros durante estos meses. Seguramente, sin la tecnología esto se hubiera hecho aún más duro. Habéis conocido lo que es la resiliencia y probablemente de esto sacaréis enseñanzas para el futuro que todavía ni siquiera intuís.

Ahora, en este espacio desubicado, en el que vais a tener que decir adiós a vuestra etapa primera como universitarios (ojalá lleguen otras), comienza la función. Algunos ya tendréis muy claro hacia dónde se dirigirán vuestros pasos. Quizás os visualicéis ya en lo que queréis que sea vuestro trabajo, y valoréis aproximadamente el tiempo que os costará llegar a él. Habrá otros que no lo tengan claro y comiencen ahora un intervalo de reflexión, que merece la pena hacer antes de avanzar hacia una u otra dirección. Lo más importante de todo es buscar eso que llaman vocación. Porque el trabajo vocacional apenas es trabajo. Buscad aquello que os llene, que consideréis que tenéis aptitud para poder desempeñarlo bien y guiaros siempre por la ética profesional. Sed buenos profesionales porque os necesitamos.

Y recordad vuestro paso por la Universidad, y sabed que siempre podéis volver a ella. Habéis vivido uno de los periodos más especiales de vuestra vida. La etapa universitaria no se olvida fácilmente. Ahora os toca devolver a la sociedad todo lo que como servicio público la Universidad os ha ofrecido.

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