Blog de Antonia Durán Ayago
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Archivo | 22 junio 2016

Claves de un buen gestor

No es tarea sencilla la gestión universitaria. Pero para los académicos que tienen vocación de servicio constituye un espacio singular para poder transformar realidades. Para poder mejorarlas, poniendo en práctica ideas nuevas.

No es fácil ser un buen gestor. La primera tarea difícil es rodearse de un buen equipo en el que se tenga confianza y en el que se sepa delegar. Uno de los errores frecuentes es pretender acaparar todo sin permitir que los demás hagan su trabajo. Si esto se hace, si no hay trabajo real en equipo, todo acabará cayendo, como un castillo de naipes. Es cuestión de tiempo.

También es necesario diseñar un plan de actuación, marcarse unas metas muy concretas, informar de ellas y tener al día de su cumplimiento.

Hace falta dialogar y escuchar. Bajar al ruedo. Tener contacto directo con las personas, porque si no se corre el riesgo de gestionar para uno mismo, no para el colectivo.

Muy importante es también contextualizar, y no patrimonializar las instituciones. Afortunadamente, las instituciones están y son cuando uno llega y se quedarán y serán cuando uno se va. De lo que se trata es solo de contribuir de la mejor manera a que tu paso por ellas nos las desgaste ni se vean eclipsadas por cuestiones que nada tienen que ver con lo académico.

Tampoco es conveniente utilizar la gestión en la academia como trampolín hacia otros cargos. Eso es un error que tiene que ver con la patrimonialización a la que antes me refería.

Un buen gestor debe tener empatía y reconocer el trabajo de todos los que reman en su misma dirección. Un buen gestor debe respetar a todos los miembros de la comunidad a la que pretende servir.

A la vista está  que no son buenos tiempos para los buenos gestores.

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