Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | 22 junio 2016

Balance de gestión

En enero de 2018 Izaskun Álvarez me llamó para formar parte de su equipo. En esos momentos estaba preparando mis ejercicios para la titularidad y rechacé su oferta. Me llamó tiempo después para ofrecerme el puesto de dirección académica de la Unidad de Evaluación de la Calidad. Aunque lo pensé mucho, porque en esos momentos no estaba entre mis prioridades dedicarme a la gestión, finalmente acepté el reto. Y reconozco que estoy muy satisfecha de haberlo aceptado. Han sido dos años intensos, de mucho trabajo, pero también de muchos proyectos, que ahora estaban comenzando a dar sus frutos. Todo se ha interrumpido de repente. Ha sido un frenazo en seco que no entiendo, y que, en consecuencia, no voy a entrar a valorar. Pero era lógico que si la persona con la que he estado trabajando estos dos años cesaba, yo tenía que irme, porque la que venga tendrá que conformar sus equipos y yo ya no iba a estar donde quisieron que estuviera. Para digerir esto habrá de pasar tiempo. Siento pena y rabia por no haber podido terminar lo que empezamos, pero ayer, preparando el balance de mi gestión al frente de la Unidad, me di cuenta de que hay más en el haber que en el debe, y me voy con la satisfacción del deber cumplido.

La Unidad de Evaluación de la Calidad es uno de los servicios clave en la Universidad. Tenemos la suerte de que en él trabajen técnicos de unas cualidades y capacidades muy por encima de la media. Se trata, por otro lado, de un servicio infradotado. Me propuse (nos propusimos) incrementar el personal, y esta es una de las cuestiones que figura en el debe. Desde Gerencia no han atendido a mis reclamos. Pero lo he dejado por escrito e insistiré todas las veces que sea necesario. Para poder realizar todo el trabajo se necesitarían al menos  dos técnicos más.

Hay otras dos cuestiones que me propuse y que no he podido culminar, pese a que están iniciadas. De un lado, mejorar la eficacia administrativa del procedimiento del Programa Docentia, para lo que hemos firmado un acuerdo con la Universidad de Córdoba por el que nos ceden el uso del software que ellos utilizan que va a aportar transparencia y una mayor celeridad al Programa. En esta cuestión confío en que los Servicios informáticos continúen ayudando. Y, de otro lado, la culminación de la acreditación institucional de la Facultad de Farmacia en el Programa Elenchos. Estamos a la espera de que se reúna la Comisión de ACSUCYL y espero que el resultado sea positivo. Ha sido un trabajo muy intenso el que se ha realizado en Farmacia y también en la Unidad. Y entre nuestros proyectos también estaba ir exportando este trabajo realizado a otros centros.

En el haber está la nueva web de la Unidad que realizamos nada más llegar al cargo, en julio de 2018, gracias a la ayuda del Servicio de Producción e Innovación digital y especialmente a Gimeno, o la implantación del SGIC en los centros adscritos de la Universidad de Salamanca. En encuestas también hemos dado pasos significativos. Como superar el papel, haciendo todas las encuestas de forma telemática; introducir el apartado de Mis Encuestas en Studium para promover una mayor participación del alumnado en las encuestas; la incorporación al sistema institucional de la encuesta de inserción profesional en Grados y Máster en colaboración con el SIPPE, también en Doctorado, esta última directamente elaborada por la Unidad; la encuesta de satisfacción del PAS con la gestión de los títulos. Y en mayo habíamos trabajado y culminado la encuesta de impacto académico del COVID-19 en PDI, Estudiantes y PAS. Confío en que pueda hacerse durante el mes de julio. Agradezco públicamente la ayuda para configurarlas a  Estrella Montes, profesora de Sociología de la USAL.

También hemos puesto en marcha el Observatorio de Buenas Prácticas y Mejora Continua de la USAL, con unas primeras jornadas que se celebraron en noviembre de 2019. Las segundas estaban previstas para noviembre de este año. Con ya un buen número de propuestas que nos habían ido llegando en estos días y que están pendientes de evaluar.

Y en calidad en servicios hemos obtenido el sello de calidad CAF para el servicio de idiomas. Y se ha seguido trabajando con otros servicios, a distintos niveles, para desarrollar o implantar sistemas de calidad.

Los resultados en los ránkings también habían empezado a despuntar tímidamente, gracias al trabajo colaborativo llevado a cabo desde diferentes servicios y coordinados desde el Observatorio de la Calidad y el Rendimiento académico por su muñidor, Felipe Lorenzo.

Y, en fin, un buen número de acciones, de reuniones y de trabajo que me ha ocupado este tiempo, sin dejar de trabajar un solo día, ni durante el confinamiento. Pero al igual que hay que saber estar, hay que saber irse. Reconozco que lo que más me cuesta es dejar de trabajar con Felipe, María José, Eloy, Puerto, Lucía, Nicolás y Carmen. Y no volver a coincidir con Sandra, que espero que regrese en septiembre. La verdad es que ha sido una experiencia enriquecedora, en la que he aprendido mucho y de la que me llevo lo mejor.

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