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Tras la Biblioteca de Birmingham

Traducción : ANA MENDOZA HÉLAINE (2015) - Gestora del equipo de traducción: Paula Ortega Mediavilla.

(THOMAS, 2013: “Derrière la bibliothèque de Birmingham”. Vagabondages.)

Después del elogioso artículo sobre la nueva Biblioteca de Birmingham [en inglés], me parece interesante retomar otras consideraciones que subyacen esta apertura.

Las dimensiones son desmesuradas: un área de 31 000m², repartida en más de 10 plantas; el proyecto habría costado 189 millones libras (aproximadamente 224 millones de euros). La biblioteca dispone de 400 000 ejemplares de libre acceso (muchos más en las tiendas), 240 ordenadores, pantallas táctiles situadas en lugares estratégicos para acceder al contenido digital y, además, cuenta con un anfiteatro con 300 butacas… Según el periódico The Economist [en inglés], el director de la biblioteca, Brian Gamble, ilustra esta impresión al explicar: “We wanted to create a building that shouts out learning and culture“. En el post anterior [en francés], explicaba de la misma manera que la arquitecta Francine Houben quería construir un “palacio para el pueblo” [en inglés] (entrevista en línea), pero creo que esta noción se acerca más a los tristes “Templo del libro” de posguerra, salvo que aparte del aspecto imponente (y, por lo tanto, potencialmente impresionante y repulsivo) del propio edificio, las colecciones son accesibles para el usuario.

Interior de la biblioteca

El artículo del The Economist se titula: “It’s not all about the books”. El periodista habla en él de la multitud de servicios ofrecidos y sobre todo su diversidad, desde la ayuda a la creación de empresas hasta los centros multimedia. Una biblioteca también es una cafetería (en este caso dos), zonas de paseo, una tienda… Se recrea el modelo de los Idea Store londinenses [en francés] y de la OBA de Amsterdam. Cuestión de funcionalidad, también, o de realismo, ya que un edificio de este tamaño necesita imperiosamente de fondos privados. En el modelo anglosajón, los establecimientos dependen en gran medida del patrocinio y de los fondos propios. Encontrar fuentes de ingresos es esencial, bien sea a través del alquiler de los locales, los ingresos de las tiendas, programas de formación específicos o el patrocinio empresarial. En el mismo sentido, recordamos que la prestigiosa Biblioteca de Seattle había visto su horario de apertura reducido, incluso tuvo que cerrar durante una semana en 2009-2010 tras un recorte presupuestario [en inglés] en un esfuerzo del municipio por hacer frente a la crisis.

Exterior de la biblioteca

En Birmingham, ha habido menos empleados de lo previsto, especialmente tras la automatización de los préstamos y devoluciones y un horario más reducido de lo previsto. Mientras que todos los espacios no abren constantemente o requieren de una reserva, para este establecimiento abanderado los horarios siguen siendo impresionantes: de 8h-20h de lunes a viernes, de 9h-17h los sábado y de 11h-16h los domingos, ¡una media de 73h semanales! Las reducciones deberían concernir más bien a las otras bibliotecas de la zona (39 bibliotecas de la comunidad [en inglés]) que ven reducir sus servicios, horarios de apertura y personal profesional (para beneficio de los benévolos, a veces).

Así que no, it’s not all about the books. También es una cuestión de dinero, por supuesto, y en un país donde el cierre de las bibliotecas está aflorando, tampoco es trivial. Por lo tanto, es interesante recurrir a la elección de una súper estructura de múltiples servicios cuando cierran tantas bibliotecas de la comunidad. Esto es por supuesto una opción presupuestaria: un establecimiento estandarte se supone que debe dinamizar el barrio como el popular Norfolk y Norwich Millennium [en inglés], un foro que ofrece, además de los servicios culturales, el acceso a un restaurante o una galería de arte. La biblioteca atrae a los usuarios y turistas que luego consumen en las tiendas de los alrededores.

Otro artículo del The Economist concluye: “Libraries are not dead—just a little dusty. En eso consiste el proyecto de Birmingham; en renovar la imagen y los servicios de los establecimientos. Recordad el eslogan: Rewriting the Book on public libraires. En singular, el libro, Book, es el modelo. Reescribir el modelo y transformar la biblioteca.

 

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