Se levantaron temprano. Estaban expectantes. Un poco nerviosos, quizás. Este primer día de colegio no era como los demás. Habían pasado seis largos meses. No se imaginaban cuáles eran los cambios que iba a haber. Pero los había. Las filas diferenciadas para entrar por cinco puertas diferentes. No poder jugar con los amigos, que hasta hace seis meses eran compañeros de clase, porque habían subdividido los grupos. Mirarse sin poder tocarse. Mascarilla puesta todo el día. Toma de temperatura a la entrada. Lavado de manos constante. Gel hidroalcoholico. Y a pesar de todo, de todas las limitaciones, de todas las circunstancias añadidas que para los adultos nos hubieran desconcertado, ellos estaban felices. Ni una queja por la mascarilla. Ni por no poder jugar con sus amigos, antiguos compañeros. Ni una queja. Los niños nos dan una lección siempre. Hoy ha sido importante. Porque estoy completamente segura de que para ellos no ha sido fácil.
Seminarios wiki intercampus: réditos de la experiencia pasada
En estos días todos los docentes estamos dándole vueltas a cómo finalmente podremos iniciar el curso. En este momento, no tenemos claro si es el escenario va a ser presencial, semipresencial u on line. Pero, con independencia de cómo finalmente podamos impartir el curso, hay actividades que se pueden ir construyendo ya sobre la experiencia del curso pasado. Una de las experiencias más importantes para mí ha sido comprobar que los límites que muchas veces ponía el espacio han desaparecido. Ahora que todos ya sabemos movernos en la docencia on line, podemos aprovechar las potencialidades que tiene para, por ejemplo, poder trabajar más allá del ámbito estricto de la Universidad a la que pertenecemos e incluso del estricto carácter universitario.
Desde hace años, en concreto desde 2008, en todos mis cursos de Derecho Internacional Privado realizo lo que yo he denominado “Seminarios wiki interactivos”. Al principio de curso planteo varios temas de actualidad relacionados con la disciplina para que los estudiantes elijan aquellos sobre los que les gustaría más trabajar. Sobre los elegidos se conforman grupos y se reparte el trabajo de investigación a partir de unos ítems que yo les proporciono. El resultado es un trabajo de investigación colectivo que finalmente tienen que exponer al final del curso ante todos los compañeros. Cuando he podido obtener financiación a través de los proyectos de innovación docente he podido traer a compañeros de otras Universidades expertos en el tema tratado para que pudiéramos interactuar todos. Esta última parte es la que considero que puede desarrollarse ahora a través de Webinars en los que los actores siguieran siendo los estudiantes y el profesor/a invitado, con la posibilidad de que a ese seminario puedan asistir además cualquier persona interesada, sean estudiantes de otros grupos, de otras Universidades, o incluso público ajeno a la Universidad. La forma concreta ya la utilizamos en los seminarios en abierto de la Clínica Jurídica de Acción Social https://www.youtube.com/channel/UCoC7dc7YyGV25fzBdtMoQJA. Con una cuenta de youtube y la aplicación jitsimeet se puede hacer. No es difícil. Si se quiere controlar el acceso basta con fijar un formulario de preinscripción, aunque en la sala sólo estarían los intervinientes. Las preguntas pueden llegar por el propio chat de youtube.
Es una iniciativa sencilla que puede ser muy beneficiosa. Para los estudiantes porque van a encontrar una forma adicional de motivación al trabajar sabiendo que el resultado de su trabajo va a ser compartido más allá de las aulas; para el público interesado en el tema que van a tener un canal de acceso a lo que en la Universidad hacemos (transferencia del conocimiento); para el propio profesorado que puede tener la posibilidad de compartir un espacio con compañeros de otras Universidades. Una posibilidad ya más complicada pero que también puede valorarse es implicar a estudiantes de distintas Universidades en el momento de realizar el trabajo de investigación. Esto soy consciente de que es más complicado, pero no imposible. Todo depende de que esté correctamente enfocado y organizado.
En estos tiempos duros y raros, habrá que hacer de la necesidad virtud. Vamos.
P.S.: Esta iniciativa se puede plantear en cualquier disciplina
En este verano raro
Nada ha sido normal. Tampoco lo serán los días que están por venir. Pero habrá que volver a reinventarse y poner energía y ganas de hacer bien la tarea que tenemos por delante, que va a ser mayúscula.
Este verano he aprovechado el convenio que ha firmado la Universidad de Salamanca con el diario The Conversation para escribir algunos artículos sobre los temas en que he trabajado últimamente. Ha sido una experiencia interesante, que me ha servido para comprobar en primera persona cómo funcionan las redes sociales. El conocimiento, en líneas generales, no se valora. Es la opinión la que marca tendencia. Así es difícil avanzar, pese a lo cual, reivindico la necesidad de llevar los conocimientos a la sociedad, y seguiré utilizando este magnífico espacio para seguir interactuando. Se avecinan tiempos difíciles en los que la intransigencia pretenderá ir ganando terreno. Ante ello tendremos que posicionarnos firmes.
También he comenzado a preparar el curso on line Derecho internacional de familia: cuestiones actuales y desafíos pendientes que recomiendo vivamente y en el que tengo la suerte de compartir espacio docente con compañeros de la talla de Javier Carrascoca, Carmen González y Andrés Rodríguez Benot. Será una oportunidad magnífica para interactuar con quienes se matriculen en las cuestiones que en estos momentos están presentes en el escenario práctico jurídico.
Muchas ganas de comenzar el curso de Derecho internacional privado, que espero que se pueda impartir de la manera menos gravosa para los estudiantes. Ganas de retomar la actividad de la Clínica Jurídica de Acción Social y ganas de recuperar cierta normalidad para poder escribir y desarrollar ideas en las que este verano no he podido avanzar demasiado.
Así que me voy despidiendo del verano, esperando que los días que llegan todos sepamos gestionarlos con acierto.
COVID-19 y Estado de las autonomías
Ayer, finalmente, el Estado y las Comunidades Autónomas adoptaron medidas comunes para frenar o mitigar la segunda oleada de contagios. Me pregunto por qué no siguieron trabajando juntas desde que se comenzó a implementar la denominada nueva normalidad, a finales de junio. Durante los meses de confinamiento, el Estado se sirvió del estado de alarma para poder llevarlo a cabo y asumir el mando único en Sanidad. Algunas Comunidades cuestionaron este hecho y demandaron tener competencias plenas para la gestión de la pandemia. España es un Estado complejo administrativa y políticamente hablando. Las competencias en Sanidad son de las Comunidades Autónomas, pero en una emergencia sanitaria como la que estamos viviendo el Estado debería ejercer, como lo hizo ayer, una labor de coordinación con mayor intensidad para no derivar en el caos. Que es en el que hemos estado durante mes y medio, tiempo muy importante, para controlar la propagación del virus, según indican todos los expertos. No tiene sentido que cada Comunidad haga la guerra por su lado. Que una diga que es necesario el uso obligatorio de mascarillas y otra se lo cuestione hasta pasar semanas sin exigirlo, como ha hecho Madrid. Que una diga que es necesario prohibir fumar en las calles y otras digan que necesitan informes técnicos, como Andalucía o Extremadura hasta anteayer. Que una aplique un sistema de rastreo intenso como Aragón y que otra deje pasar los días con apenas 400 rastreadores, cuando se aconsejaban, por ratio de población, más de 1000, como Madrid.
A todo esto se une la desinformación que estamos viviendo. Muchas ruedas de prensa, pero al final, resulta que en el extranjero se sabía antes que aquí que ya estábamos sufriendo la segunda oleada. Sí, ya sé, el turismo, lo económico que ha marcado el ritmo del verano. Una pena todo. Una pena que no hayamos aprendido nada de la dureza de lo que hemos vivido.
En marzo no teníamos experiencia, ahora no tenemos perdón. Los sanitarios están agotados. Habrá que ver cómo cada Comunidad ha gestionado el refuerzo de sus plantillas, y contar con EPIs suficientes. ¿Nos volverá a pasar lo mismo que en abril? No soy optimista. No puedo serlo con lo que estamos viviendo. Todo se asemeja a lo que vivimos la vez pasada. Simón negando la importancia de los datos, para que al día siguiente se reconozca la gravedad, de ahí a volver a una situación difícil de limitación de movimientos y de actividad hay un paso.
Y la educación. En mayo ya muchos decíamos que había que prepararse para lo peor por si la presencialidad no era posible. Pues bien, ahí están los datos. En junio todos apostaron por la presencialidad. En la Universidad, el escenario de la presencialidad segura se vendía como la panacea, como si hubiera alguien que no la deseara. Primó el componente económico, sobre el sanitario. Ojalá en estos meses todo cambie y el virus desaparezca por arte de magia como algunos responsables decían que pasaría, asegurando que era un virus estacional. Pero si no es así, habrá que exigir responsabilidades cuando se apuesta por el riesgo antes que por la salud. Los planes de contingencia deberían ser muy explícitos para todas las etapas educativas. El Estado y las Comunidades Autónomas deberían estar ya trabajando para aportar seguridad, y hacerlo de forma coordinada, porque tampoco cuesta tanto. El curso comienza en menos de un mes en la educación básica. No es para estar de vacaciones. Y ojo, aquí no vale lavarse las manos dejando libertad a los centros. Aquí son necesarias pautas que vengan aconsejadas por los expertos médicos, que no sé en qué momento se les está dando audiencia y, por otro lado, con los profesores. Porque en este escenario complejo o nos ponemos todo a una a luchar contra esto o será el caos.
La responsabilidad social de la Universidad: más allá de los ODS
La responsabilidad social (en adelante, RS) va ganando terreno poco a poco en las estructuras de gobierno de las Universidades más prestigiosas de nuestro país. Aquellas que se han dado cuenta antes que otras que en esta misión de la Universidad está el verdadero futuro y me atrevería a decir que la propia supervivencia de nuestros campus. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible pueden ser una palanca que apuntale o precipite este cambio de perspectiva, aunque hay que tener en cuenta que la RS estaba entre las misiones de la Universidad antes de la Agenda 2030, y ésta puede servir para vehicularla, pero sólo si se hace desde el convencimiento de su transversalidad.
En realidad, la RS es una manera de ser y de estar en la sociedad; basada en principios éticos que apuntalen el buen gobierno y hagan de la transparencia bien entendida una seña de identidad. La RS debe impregnar la gestión, la docencia y la investigación. En la gestión es fundamental prestar atención al clima laboral, promover la interactuación de los diferentes servicios rompiendo con la estanqueidad entre ellos, promover una participación real en las decisiones de gobierno, buscar la eficiencia económica y social, potenciando la compra ética y el control de la calidad de proveedores, entre otros. En la docencia, apostando por una formación activa del alumnado, potenciando contenidos transversales que redunden en el desarrollo del concepto de ciudadanía comprometida socialmente. Y en la investigación promoviendo la transferencia del conocimiento, aportando valor social a los trabajos que en la Universidad se desarrollan. Si a todo esto le damos el valor añadido de contribuir al desarrollo de los ODS, estaremos maximizando todos los esfuerzos. Pero ojo, no caigamos en el error en que caen muchas empresas de utilizar la RS como campaña publicitaria tras lo que si rascas no hay más que hueso. La RS es mucho más. Hay que creerse de verdad lo que como Universidad podemos ser para realmente ser.
Últimos días del curso
Ya van quedando pocos días para que el curso termine. Toca hacer balance. Recuerdo perfectamente el que escribí el año pasado, lleno de optimismo y con muchos planes por delante. Este va a ser un poco diferente. Ha habido muchas cosas positivas: visitas de compañeros, inicio de dos nuevas líneas en la Clínica Jurídica, participación en congresos con compañeros muy queridos, publicaciones que espero que vayan teniendo impacto, alguna todavía por salir y otras en proceso de creación… Pero también ha habido otras no tan buenas. Por centrarme sólo en lo académico diré que este curso ha estado lleno de profundas decepciones. Ya sé que la gestión es algo secundario, pero cuando te implicas tanto, cuando inicias tantos proyectos que tienes que quedar a medias por un giro inesperado e inexplicable de timón, todo se desordena y hay que invertir fuerzas que a veces no tienes en recolocar todo lo desordenado. Vendrán tiempos mejores, eso espero. Tiempos en los que también se pueda poner en valor el trabajo realizado, que ha sido mucho y bueno por todo un equipo de personas que formamos sin conocernos y del que ha quedado la amistad, algo que en estos tiempos no es poca cosa.
Ahora toca descansar un poco y retomar fuerzas. Nos van a hacer falta para encarar un curso lleno de incertidumbres. Seguiremos intentando dar lo mejor. Eso, por descontado.
Muchas gracias por seguir leyendo este Blog. Y nos vemos a la vuelta, en septiembre. Cuídense mucho
Hablemos
No sé si será porque las redes sociales han traído consigo debates sesgados, con limitaciones de caracteres, con los atajos que impone la prisa del momento, con la inmediatez y muchas veces con un exceso de narcisismo vacuo, pero aprecio que el debate sosegado cada vez está más ausente. Y no nos lo podemos permitir, porque nos jugamos mucho.
Por los temas en que he trabajado últimamente me he dado cuenta de que milito en un bando que muchas califican de peligroso para las mujeres. Mi defensa de la gestación por sustitución, libremente aceptada y querida por todos los intervinientes; la necesidad de reconocer el derecho a la identidad de género de toda persona como un imperativo basado en la dignidad humana y el convencimiento de que la legalización del trabajo sexual traería consigo menos explotación y miseria, entre otros temas, ha hecho que me sitúen al margen mismo de la apostasía del feminismo. Sin embargo, aprecio también que al igual que yo acepto que puedo estar equivocada, pero que el resultado de mis posicionamientos tienen su origen en la reflexión, muchas veces quienes piensan diferente no dejan hablar, y utilizan métodos de coacción para impedir seminarios, conferencias o jornadas que tratan estos temas.
La cuestión es que la inquisición ya pasó. Ahora estamos en una época en que afortunadamente hay libertad para poder expresar, siempre dentro de unos límites, ideas, premisas, concepciones. Y mucho más en la Universidad, lugar que debiera ser por antonomasia el escenario natural para debatir desde el conocimiento y el respeto. Así que, desde mi humilde posición de profesora universitaria, me gustaría hacer un llamamiento para que hablemos. De todo. Asumo que puedo estar equivocada, y quiero escuchar argumentos, pero también me gustaría que se oyeran los míos, o los de otros. De la confrontación serena puede que surja el camino para avanzar. Porque a la postre creo que nos unen más cosas de las que nos separan. Hablemos
A quienes estos días termináis vuestros Grados
Probablemente, nunca os habríais imaginado que terminaríais vuestras carreras de esta manera, a distancia, sin tener contacto directo con los que han sido vuestros compañeros durante estos cuatro años. Imagino que esta experiencia os habrá unido aún más a los que ya os eran cercanos. Internet ha ganado enteros durante estos meses. Seguramente, sin la tecnología esto se hubiera hecho aún más duro. Habéis conocido lo que es la resiliencia y probablemente de esto sacaréis enseñanzas para el futuro que todavía ni siquiera intuís.
Ahora, en este espacio desubicado, en el que vais a tener que decir adiós a vuestra etapa primera como universitarios (ojalá lleguen otras), comienza la función. Algunos ya tendréis muy claro hacia dónde se dirigirán vuestros pasos. Quizás os visualicéis ya en lo que queréis que sea vuestro trabajo, y valoréis aproximadamente el tiempo que os costará llegar a él. Habrá otros que no lo tengan claro y comiencen ahora un intervalo de reflexión, que merece la pena hacer antes de avanzar hacia una u otra dirección. Lo más importante de todo es buscar eso que llaman vocación. Porque el trabajo vocacional apenas es trabajo. Buscad aquello que os llene, que consideréis que tenéis aptitud para poder desempeñarlo bien y guiaros siempre por la ética profesional. Sed buenos profesionales porque os necesitamos.
Y recordad vuestro paso por la Universidad, y sabed que siempre podéis volver a ella. Habéis vivido uno de los periodos más especiales de vuestra vida. La etapa universitaria no se olvida fácilmente. Ahora os toca devolver a la sociedad todo lo que como servicio público la Universidad os ha ofrecido.
Mi padre me enseñó
Hoy hace un mes que te fuiste. Me he puesto más de una vez a escribir, pero no he podido. Hoy tampoco voy a poder escribir demasiado. Están siendo días duros. Todo parece que se ha descolocado. En poco tiempo, de forma inesperada, la vida ha dado un giro de 180 grados. Habrá de pasar tiempo…
De todas las cosas que me enseñaste, en los últimos días me ha tocado poner en práctica algunas de ellas. Siempre admiré tu capacidad de trabajo, tu afán por tener tu labor al día, tu empeño en hacer las cosas bien. Pocos agricultores habrá habido con tanta pasión por el campo. También tu coherencia y lealtad, rigiéndote siempre por unos principios muy tuyos que había que entender pero que traslucían integridad. Estas dos enseñanzas, la capacidad de trabajo, de un lado, y la coherencia y la lealtad, de otro, voy a intentar que se queden conmigo. Responsabilidad y empatía. Con todo ello seguiremos haciendo el camino.
Queremos saber
La situación que estamos viviendo nos está enseñando muchas cosas. Una de ellas es que sobreabundan las noticias, y hay muy poca información. Un ejemplo claro lo observamos en las ruedas de prensa institucionales sistémicas que se han repetido desde que comenzó el estado de alarma. Esta sobreexposición con la probablemente se quiera dar imagen de transparencia, en realidad ha aportado pocas respuestas. Ha habido más forma que contenido. Y si necesitábamos información cuando se intentaba doblegar la curva, en la que como única respuesta se nos dio el quédate en casa, en la desescalada las cosas se están haciendo de forma muy poco transparente. Los ciudadanos necesitamos saber. Y no tenemos demasiada información. Parece que desde las instituciones al menos se nos debería aportar alguna luz.
En Extremadura, por ejemplo, finalmente ayer se hizo público que se celebrará el Festival de Teatro Clásico de Mérida, con todo lo que ello supone. Al tiempo que hay un vacío acerca de programaciones para el verano para niños, por ahora nada de campamentos, mientras que muchos padres han tenido que dejar ya el teletrabajo, obligados por sus empresas a la reincorporación. Muchos ayuntamientos han dicho que no abrirán sus piscinas. La Junta dice que hay que abrir las piscinas para el turismo que vendrá a Extremadura este verano.
Entiendo que todo es complejo, y gestionarlo es difícil. Pero todo sería más fácil si tuviéramos información. ¿Por qué sí es posible un Festival con presencia de tantas personas y las piscinas no? ¿Por qué terrazas sí y parques no? ¿Tan complicado es conjugar salud y economía? ¿La imaginación y el sentido común están en alguna parte? ¿Y qué hemos aprendido de estos tres meses? ¿De verdad que no es posible mantener el teletrabajo mientras los niños no tengan otro sitio donde estar que en sus casas? Recuerdo cuando algunos decían allá por marzo que de esta crisis íbamos a salir mejores…
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