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Universidad de Salamanca
Blog de Antonia Durán Ayago
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Archivo | 22 junio 2016

Fuego

¡Qué verano tan duro estamos teniendo! Es una tragedia sin paliativos todo lo que los incendios están arrasando, por toda España. Aquí, en Castilla y León, la situación es crítica. Sobre todo en la provincia de Zamora. A la gravedad de los incendios se une la incompetencia que está demostrando la Junta en su gestión. Es desolador. Este fuego también está haciendo que aflore la verdadera política. Y la que no es tan verdadera.

El patrimonio natural dañado, los medios de vida de poblaciones ya suficientemente afectados por la mala gestión territorial de la llamada despoblación, nos está mostrando con crudeza la realidad tan dura a la que nos enfrentamos.

Porque podemos debatir lo que queramos sobre el cambio climático, pero a la vista está que es difícil rebatir las evidencias. A estas alturas, lo que tendríamos que estar haciendo es un cambio de modelo productivo que beneficie a la sociedad en su conjunto. Sustituir las variables que sostienen el crecimiento económico por el necesario decrecimiento. Son las grandes empresas las únicas que ganan con el crecimiento. Está claro dónde nos ha llevado el feroz consumismo. Que desde los gobiernos estatales ni se cuestiona. Ahora el objetivo es seguir buscando fórmulas para mantener el gas, el petróleo y otros recursos naturales. Y poco menos que presentan como catástrofe la recesión. Ni una lectura de profundidad se divisa en el horizonte. Todos con el pin en la solapa de los ODS, pero ninguno convencido de lo que realmente supone un desarrollo sostenible, que pasa necesariamente por cambiar los hábitos de consumo y de producción. Que pasa necesariamente por un cambio de modelo productivo. La tierra es finita. Todo lo extraemos de ella. Y la voraz ansia de riqueza material nos está abocando a un mundo en el que seguir viviendo en condiciones de confortabilidad se torna cada vez más difícil. Los gobiernos del mundo, antes que plantearse qué hacer sin el gas de Rusia, lo que tendrían es que estar aplicando ya soluciones que vayan orientadas a frenar el cambio climático. Para eso necesitamos gobiernos que piensen en el bien común. Y lo que pudiera parecer una utopía en realidad es nuestra única alternativa de supervivencia.

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