Blog de Antonia Durán Ayago
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Archivo | 22 junio 2016

Descenso al embrutecimiento

Me pregunto si hemos perdido el norte; si realmente tenemos una sociedad enferma y no le estamos prestando la suficiente atención. Si no, cómo es posible que se vendan unas fiestas con connotaciones sexistas y lo peor, que día sí y día también nos encontremos con denuncias por violaciones, y las fiestas continúen sin más, sin que se adopte ninguna medida firme por parte de las autoridades que ponga de manifiesto que estos hechos son muy graves y que no hay fiestas que puedan ampararlos. Si no, cómo es posible que un torero fallezca y las redes se llenen de mensajes ofensivos, mezclando la oposición al toreo con el necesario respeto siempre para con todo ser humano.
La semana pasada se publicaba una encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que mostraba una realidad que creo que está muy relacionada con el descenso al embrutecimiento que estamos padeciendo a todos los niveles en la sociedad española: casi el 40 % de los españoles no ha leído ningún libro en el último año. Nunca se incidirá lo suficiente en la importancia de la lectura. Quien no haya leído nunca un libro no sentirá la necesidad de hacerlo, pero una vez que se crea el hábito, es muy difícil vivir sin él. Las nuevas tecnologías han hecho que perdamos un tiempo muy valioso leyendo cosas que no son literatura. Estoy convencida de que esto de alguna manera ha contribuido también a que sea tan alto el porcentaje de no lectores de libros. Hoy en día todo el mundo opina, todo el mundo escribe, y consumimos muchas veces sin criterio productos tóxicos. El simple consumo de prensa, sin una reposada digestión, puede llevar a inclinar a un lado o al otro opiniones insustanciales. Recuerden el tema de Venezuela tan profusamente tratado por los medios durante la última campaña electoral que fue engullido por muchos sin más. Y así, múltiples ejemplos. Es preciso crear un sustrato sólido para no dejarse llevar por las ocurrencias de algunos, vengan de donde vengan. Si leyéramos más, cultivaríamos nuestra mente, la haríamos más sólida y otro gallo, estoy segura, nos cantaría.
Tenemos una sociedad iletrada, tosca, embrutecida. El referente de un presidente que parece leer solo un periódico deportivo da la talla de lo que digo. La cultura, que debería tener un puesto destacado en todos los medios de comunicación, apenas hace acto de presencia.
Sería necesario realizar un estudio serio, más profundo sobre esto que digo, pero intuyo que detrás de esa falta de lectura está la respuesta a actos tan viles como los que todos los días sí tienen presencia en los medios de comunicación.

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