Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | 22 junio 2016

Sin escrúpulos

Muestra de la altura ética que vive nuestro país son las declaraciones de Rafael Hernando, que a la sazón hace de portavoz suplente del PP en el Congreso, descolgándose recientemente en un medio de la Conferencia Episcopal con que los familiares de las víctimas del franquismo parecían sólo acordarse de sus familiares cuando había subvenciones de por medio. No tengo palabras para calificar lo vil que me parece esta afirmación, ni lo mezquina. ¡Qué poca memoria y qué poca capacidad ética e intelectual demuestra quien así se expresa! El problema es que estamos rodeados de mezquinos, de personas de una bajeza moral alarmante. En un país que ha sufrido tanto, cuando hay tanta gente que tiene a sus familiares desperdigados por las cunetas de toda España sin que todavía haya habido un gobierno que con determinación haya procedido como se debe para rendir tributo a todas esas personas que perdieron su vida simplemente por pensar diferente, da idea del país en que vivimos. Hace falta justicia, y justicia significa dar a cada uno según corresponda. Y a los familiares de las víctimas del franquismo les corresponde todo, porque todavía no han recibido nada de lo que se les quitó, ni siquiera el respeto que merecen por parte de los dirigentes políticos, ni siquiera poder enterrar a sus muertos como corresponde.
Entretanto, se siguen sucediendo la recua de noticias que proceden de los tribunales en las que los políticos son protagonistas. Ayer al suertudo Carlos Fabra, sólo le correspondieron cuatro años de cárcel. Pero seguro en que confía que al final con sus recursos y el poder a su favor, todo quede en nada. En España a los delincuentes de cuello blanco delinquir les sale gratis. Y el viernes, el juez Ruz ya apuntaba a los indicios claros de que el partido del gobierno ha tenido durante un dilatado periodo de tiempo una contabilidad en negro; contabilidad que se nutría de las entregas que empresas hacían para salir beneficiadas de concursos públicos. Todo esto es tan grave…, y aquí no pasa nada. Absolutamente nada. Todos agarrados en sus puestos. Que nadie se mueva. Y entretanto los desahucios no han parado, las familias que buscan en los contenedores de basura cada vez son más; a las que se les corta la luz, el agua. Familias que viven en la miseria. Esto es España, señores, un país sin memoria y sin escrúpulos.

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