Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
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Archivo | 22 junio 2016

Sin memoria

Era previsible. No cabía esperar otra cosa. Hoy, en el debate sobre el Estado de la Nación el presidente ha venido a vendernos esa especie de milagro que han realizado con la Economía. Sí, Economía, así, con mayúscula, la de los grandes números; esa que afecta al sistema financiero, a la prima de riesgo, y a no sé cuántas cosas más. Sin embargo, la economía que afecta directamente a los ciudadanos y a España como país en recomposición ha estado por completo ausente de su discurso. Más allá de que seguimos teniendo una cifra de paro alarmante, que toda una generación de jóvenes está en la desesperanza, que el IVA sigue por las nubes; que los recibos siguen subiendo en progresión geométrica, a mayor velocidad que la luz, que la investigación está por los suelos, que se han cargado políticas tan importantes como la de apoyo a los dependientes; que la gente sigue siendo desahuciada, que hay que rezar para no ponerse enfermo y que si ya lo estás debes contar con medios suficientes para poder hacer frente a la enfermedad; más allá de todo eso, no hemos escuchado ni una sola palabra al presidente de en qué basa su optimismo. Ese crecimiento pronosticado del PIB no nos va a salvar de nada. Al contrario, demuestra que la economía real no se compadece con las grandes cifras. Aparte de prometer limosnilla fiscal que, por otro lado, no sé hasta qué punto en esta situación es lo importante, ¿no les parece que hubiera sido necesario que nos dijera qué planes tiene para conseguir que comience a crearse empleo? No se apuesta por ningún servicio público: ni por apoyar la educación, ni la investigación, ni la sanidad. ¿Va a permitir este gobierno que comience otra vez la especulación con el ladrillo? No sé a ustedes, pero a mí me hubiera gustado que el presidente tuviera una memoria no selectiva y se acordara de dónde venimos, no sólo de lo que hizo o dejó de hacer Zapatero, y nos dijera, una vez atravesado el cabo de Hornos, hacia dónde nos dirigimos; cuál es su hoja de ruta. No vaya a ser que nos lleve al Triángulo de las Bermudas.

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