Que la cosa no es sencilla. Resulta que durante un largo período de tiempo todos los actores de la economía de nuestro país, incluidos nosotros, los consumidores, nos dedicamos a crear, mimar y hacer que creciera la burbuja inmobiliaria. Para ello, las entidades bancarias no dudaron ni un segundo en dar préstamos a aquellos que recurrían a ellas para conseguir un título de propiedad sobre una casa. Los precios subieron artificialmente; por lo que los créditos cada vez tenían que ser mayores, y en ese contexto de bonanza económica, a ninguno se le pasaba por la cabeza que si venían mal dadas iba a ser difícil afrontar el pago de la hipoteca. Los bancos, por su parte, tampoco parecían estar muy preocupados, porque en caso de incumplimiento ellos se quedaban con el dinero entregado por la vivienda; ejecutando la hipoteca, se quedaban con la casa y además, lo que faltaba por abonar no desaparecía, sino que esa deuda permanecía sobre la persona que pidió el préstamo hasta que pudiera pagarla. Un juego, si me permiten la expresión, en el que la suerte siempre estaba del lado de los bancos. Y el peso siempre recaía sobre el consumidor. Por no hablar de las cláusulas suelo, las tasaciones arbitrarias y un largo etcétera de prebendas sostenidas y bien atadas legalmente a favor de los bancos.
Durante el tiempo de calma relativa en que se agrandó la burbuja, ningún partido político propuso reequilibrar el mercado inmobiliario para que el coste principal no recayera siempre sobre el consumidor. Ninguno planteó la dación en pago; esto es, que si una persona no podía pagar lo que restaba de su hipoteca, esa deuda se pagara con la entrega de la vivienda al banco, y de esa manera quedara liberado. Ninguno propuso que se establecieran fórmulas flexibles, en caso de no poder afrontar el pago de la vivienda coyunturalmente, en el que por ejemplo, se pactara un periodo de carencia, o se permitiera pagar menos de lo fijado, para evitar los temidos desahuicios. Nada se hizo entonces, y lo peor, nada se está haciendo ahora.
Perdón, sí que se ha hecho algo. Pero a favor del más fuerte, otra vez, qué casualidad. Se ha creado el banco malo, que técnicamente ahora denominan SAREB (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria), creado con el dinero que nos ha prestado la Unión Europea, dinero que por supuesto tendremos que devolver con intereses y que estamos costeando todos, cuyo objetivo principal es comprar los activos tóxicos, es decir, las viviendas que los bancos han quitado a quienes no han podido pagar la hipoteca, comprándolos a un precio inferior, con el objetivo de luego volver a colocarlos en el mercado. De esa manera se pretende sanear a las entidades bancarias y volver a poner en circulación la venta de estos inmuebles.
Esta es la situación. Pero yo me pregunto: ¿alguien ha pensado en algún momento en las miles de familias que se están quedando en la calle por no poder pagar la hipoteca? Sabemos que los desahucios son el pan nuestro de cada día, ¿alguien, algún grupo político, me refiero, ha hecho la suficiente presión para que esta injusticia pare? Porque al final, los que perdemos somos siempre los mismos. A los bancos, parte fuerte desde el principio hasta el final de la crisis, se los proteje, se les crea un marco normativo muy favorable, nada de libre mercado, el mercado está intervenido desde hace mucho tiempo a su favor y, en cambio, a los consumidores se nos deja caer y no se plantea ninguna solución para paliar el dolor de toda la gente que no sólo tiene que dejar sus casas, sino que además quedan marcados con una deuda que deben seguir pagando a los bancos.
Cada vez hay más gente que tiene más claro lo que está pasando. Que no nos vendan brotes verdes, ni esperanza vacía, como ayer hacía la Sra. Ministra de Trabajo, con un 25 % de paro a sus espaldas. Cambien las leyes y hagánlas más justas. Las normas, para ser justas, deberían orientarse a reequilibrar las situaciones de desequilibrio que hay en el mercado. Por contra, las que existen, no sólo no protegen al más débil sino que hacen más fuerte al fuerte. A ver si nos enteramos.
A ver si nos enteramos
Cuando no se quiere escuchar
Es curioso el grado de abstracción al que pueden llegar nuestros políticos. No sirven ni las encuestas del CIS que vez tras vez muestran que los españoles percibimos como tercer problema a la clase política; tampoco, que la gente salga a la calle y pretenda rodear el Congreso pidiendo una regeneración democrática; no sirve que en las elecciones del pasado domingo haya habido muchos votantes que haya preferido no ejercer su derecho al voto; tampoco que el clamor en las redes sociales sea cada vez mayor pidiendo un cambio de rumbo; no sirve que se pida un referéndum. No sirve nada. Ellos siguen instalados en su mundo, aislados del mundo, seguros en su mundo, justificando que si ocupan el puesto que ocupan es porque legítimamente en unas elecciones democráticas, así se ha decidido. Y no les falta razón. Es verdad que son legítimos representantes porque por el pueblo han sido elegidos; pero la legitimidad no la da sólo el voto; ha de mantenerse durante toda la legislatura. El contrato programa que los políticos han celebrado con los ciudadanos no puede traducirse a papel mojado el día después de las elecciones, porque entonces estaríamos, como al parecer estamos, ante un fraude de tremenda categoría. La legitimidad democrática, por tanto, no la dan sólo los votos; también el compromiso que los partidos tienen de cumplir el programa con el que se han presentado a las elecciones.
Lejos de eso, tenemos un Gobierno que desde el primer día ha aparcado su programa y ha comenzado a destruir todo lo que tanto esfuerzo había costado construir. Con pulso firme; sin sentirse constreñidos; creyéndose acreedores de no se sabe muy bien qué voluntades, se han lanzado a demolerlo todo sin que les tiemble el pulso.
No contentos con eso, tenemos al frente del Gobierno a una serie de personas que distan mucho de ser los mejores gobernantes. Ayer, cuando una multitud clamaba fuera del Congreso y dentro se debetían esos presupuestos para 2013 en los que nadie, salvo el Sr. Montoro, cree (quizás tampoco él), éste se jactaba de que eran los presupuestos más sociales de la democracia. ¡Habráse visto mayor grado de cinismo! Y no sólo eso, como en muchas otras ocasiones, se permitía incluso hacer bromas y reírse cuando la situación no está para eso. Desde luego, si se permite ese lujo es porque a él no le están tocando de lleno esos recortes que su gobierno está poniendo en marcha.
No sé cómo puede permitirse llegar al Congreso y en vez analizar los datos que nos dicen que una de cada cinco pesonas en España vive en la pobreza y proponer un presupuesto que nos pueda sacar del ostracismo, en vez de eso, se dedica de decir vanalidades.
Más vale que él y sus compañeros se pusieran a trabajar en firme para que esta caída en picado cese y eschuchen a los que los han votado y a los que no, que algo tendrán que decir en todo esto.
Les propongo un reto
Desde hace ya bastante tiempo, parece que sólo trascienden las noticias negativas. No les daré ejemplos, pero en este blog me he hecho eco de algunas.
Quizás haga falta un espacio en que se dé cuenta de todo lo bueno que está ocurriendo en España y en el mundo. Así que esta semana, les propongo un reto. Si ha tenido conocimiento de alguna buena noticia que considere la pena destacar, utilice este espacio. Entre todos puede que creemos un lugar en el que no todo sea tan negro.
Yo les dejo aquí una:
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/10/16/actualidad/1350401597_982662.html.
(Y eso, habría que decir, a pesar de Wert. Enhorabuena, Pfr. Martín).
Sr. Wert
Recuerdo perfectamente su etapa de opinador en los programas en que se comentaba la realidad, sobre todo política, de España. Tenía fama de moderado, aunque no hacía falta ser muy observador para detectar, tras sus argumentaciones maratonianas, qué había realmente detrás de sus palabras. Ahora, ya encumbrado al cargo de Ministro, no hace falta mirar mucho. Se retrata vez tras vez con sus ocurrentes declaraciones. Va a ser que hay todavía en usted una renuencia a dejar atrás esa etapa en que opinaba de todo por televisiones y radios; algo se le debe haber quedado, puesto que ocupando el puesto que ocupa, sigue teniendo el verbo demasiado fácil.
Probablemente ahora, usted todavía no sea consciente de que pasará a los anales de la historia de España como uno de los peores Ministros de Educación que hemos tenido. Y aunque la afirmación le parezca hosca, créame que estoy siendo muy benevolente.
No sé si usted y su equipo tiene una idea aproximada de lo que es la educación y para lo que sirve. Desde luego, no está entre sus objetivos adoctrinar (como según usted hacía la asignatura Educación para la ciudadanía), sino hacer seres humanos libres, eso que parece que a usted y a los suyos les molesta tanto. Aunque no tengan claro qué es la educación y aunque no hayan hecho un diagnóstico ni siquiera aproximado de la situación de la educación (in genere) en España, se ve que el cargo le ha tentado y ha querido experimentar lo que se siente poniendo manga por hombro todo, o cambiando todo el sistema que, claro está, desde su juicio de opinador, estaba totalmente equivocado. Y ahora resulta que después de los fuegos que está creando con su acción de gobierno, añade sus opiniones irreflexivas, más propias de platós de televisión, pues traslada lo primero que le viene en mente a su boca y pronuncia palabras que son dinamita, no sólo por la que está cayendo, sino porque en sentido estricto lo son.
La verdad es que permítame la licencia, pero no me siento a gusto con usted como Ministro. Creo que ni nos representa, ni nos entiende, ni tiene una idea aproximada de lo que debe ser una educación de excelencia. Ponerse a cambiarlo todo en algo tan delicado como la educación en un momento tan crítico como el que vivimos, dando consignas equívocas del porqué de los cambios, no hace más que aumentar la sensación de incertidumbre y desasosiego de la sociedad, de toda la sociedad, no sólo de los profesores, sino también de los estudiantes o de los padres de los estudiantes, tan extremistas, según usted, por reclamar una educación pública digna.
Sr. Wert, debo reconocer que lo prefería como tertuliano. Al menos entonces su capacidad de hacer daño era menor. Ahora, encumbrado a los altares, ha perdido el norte y allá por donde va, va aumentando la sensación de impotencia que sentimos los españoles ante gobernantes tan mediocres. Quizás, en vez de españolizar a los niños catalanes, se podría haber planteado europeizar a los niños españoles, y apostar por inventir más en educación, en una educación pública de calidad, no la que nos quieren dejar ustedes.
De mal en peor
Ayer, las encuestas del CIS nos mostraban el pesimismo de los españoles ante la situación económica. Por la noche, el FMI confirmaba punto por punto que esta percepción, lejos de estar equivocada, avalaba los peores pronósticos. En la encuesta del CIS, también se mostraba que el tercer problema para los españoles, después del paro y la situación económica, era la clase política y los partidos políticos. Estos, en vez de tomar buena nota de este sin duda preocupante dato que ya se ha convertido en tendencia, se responsabilizan unos a otros, como siempre, haciendo valoraciones de perogrullo, que en algunos como en el del Sr. Floriano, no es excepción. Básicamente todo lo que dice es dar vueltas sobre una frase sin contenido alguno.
La talla de nuestros políticos, qué duda cabe a estas alturas, no está a la altura de las difíciles circunstancias. Y mi percepción es que la mojigatería de los que nos representan, está incidiendo proporcionalmente en que la crisis que ya de por sí era grave, se vaya agravando más.
Los datos del FMI no ayudan a ser optimistas. La economía de España será la segunda del mundo, después de Grecia, que más caerá durante 2013. Se constata que la política de recortes y subida de impuestos no está dando buenos resultados. Y yo me pregunto, ¿es que acaso no se sabía de antemano que iba a ser así? ¿Acaso no nos decía el sentido común que si se subía el IVA, el consumo se iba a contraer más? ¿Que si se abarataba el despido y los ERES se flexibilizaban, el paro iba a aumentar? ¿Dónde está ese crédito que se iba a comenzar a dar a los pequeños empresarios para que pudieran reflotar sus empresas? Hasta ahora, lo único seguro, es que si algunos han ganado de este entuerto, han sido los que en buena parte han provocado que ahora nos encontremos donde estamos. Entretanto, los recortes seguirán. Ya han dañado gravemente a la educación y a la sanidad, lo próximo será la justicia, con una reforma que si llega a aprobarse, nos colocará a la cola de Europa; nos hará involucionar 30 años, para colocarnos en una situación claramente preconstitucional, cuando la tutela judicial efectiva no era ni desiderátum.
Los políticos en buena parte han contribuido a crear este problema, por su mala gestión, y están contribuyendo de manera definitiva en que ahondemos más y más en el pozo. Cuando tantas familias españolas necesitan recurrir a la caridad para poder comer, algo está fallando. Pero parece que a nuestros representantes tampoco les va la vida en ello; no parece que anden muy preocupados. Desde luego, con una situación como ésta, si hubiera personas responsables en los puestos de gestión, hace mucho tiempo que se hubieran comenzado a dar pasos en otro sentido. Hubieran desaparecido ya muchos privilegios y muchos excesos que en buena parte de las administraciones se constata que ha habido. Pero nada de eso. Que todo siga igual, y que nadie asuma consecuencias. Luego les extrañará que los ciudadanos percibamos como uno de los principales problemas a la clase política.
Bienvenida a la Plataforma docente de Derecho internacional privado Millennium
Esta semana ha comenzado su andadura una interesante iniciativa promovida por dos de los más destacados internacionalprivatistas de nuestro país en estos momentos, Pilar Diago Diago, Profesora Titular de Derecho internacional privado de la Universidad de Zaragoza (Acreditada CU) y Javier Carrascosa González, Catedrático de Derecho internacional privado en la Universidad de Murcia. Se trata de la Plataforma docente de Derecho internacional privado Millennium pensada para iniciarse en el estudio de esta disciplina y también para profundizar en ella, y todo ello sirviéndose de las nuevas tecnologías. Enhorabuena a sus creadores y desde aquí os animo a participar en esta Plataforma.
Lo que hubo, lo que hay, lo que habrá
Hubo un tiempo en que España jugaba en la primera división de la economía; donde todo parecía que iba bien; donde había exuberancia y se gastaba sin ningún escrúpulo; donde se hacían inversiones millonarias en proyectos de dudosa rentabilidad tanto económica como social. Hubo un tiempo en el que nos las prometíamos felices y vivíamos pensando que todo lo que teníamos iba a perdurar para siempre.
Hay en estos momentos una situación muy complicada, con casi seis millones de parados en nuestro país; con recortes sistemáticos en todos los servicios sociales, sanidad, educación… y se ha instalado entre la población una sensación de desánimo, de pesimismo y de miedo por tener al frente de las instituciones públicas a unos políticos que parecen vivir en una realidad paralela, sin conectar con lo que realmente pasa y se siente en la calle.
Hay también un fundado temor a qué pasará cuando pidamos ese rescate, del que se habla desde hace mucho tiempo y que parece a todas luces que no habrá más remedio que pedir, puesto que los pasos que se han dado por el gobierno no están haciendo más que perjudicar la ya maltrecha economía. Tememos que consideren que tenemos que hacer más ajustes, yendo siempre a los mismos, funcionarios y trabajadores, paganos, ya saben, de esta crisis.
Y en estas estamos, mientras pensamos en qué llegará mañana. O qué quedará de lo que hubo hace no tanto tiempo. En un optimismo sensato podemos (queremos) pensar que de esta situación saldremos. Lo importante es tomar nota de lo que ha ocurrido y poner los medios para que no volvamos a sufrir una crisis de estas características. Pero para ello, hace falta que cambien muchas cosas, entre ellas, la necesidad de que el pueblo, que es soberano, se crea realmente su soberanía y tome cartas en el asunto.
Cuando se pierde la credibilidad
Este domingo se publicaba en el Diario El País un artículo muy interesante y esclarecedor de César Molinas sobre nuestros políticos titulado “Una teoría de la clase política española”. Terminé de leerlo ayer, mientras escuchaba de fondo la entrevista que en la 1 hicieron al Sr. Presidente del Gobierno. Y mientras lo leía y de fondo escuchaba, corroboré lo que desde hace tiempo pienso. Lo peor que puede pasarle a un político que a la sazón es servidor público es que pierda su credibilidad.
Al parecer (digo esto porque todos los medios hoy lo destacan, aunque yo no lo extraje tan nítido de sus palabras) el Sr. Presidente dijo que lo intocable intocable serían las pensiones, ante un hipotético rescate que cada vez es más evidente. Seguro que muchos pensamos que con certeza, las pensiones se verían afectadas. Pues siempre que desde el Gobierno se ha dicho que no iban a hacer una cosa al final la han acabado haciendo y con mayúsculas. Por eso, la sensación de descrédito que acompaña hoy a nuestros políticos es generalizada. El que ninguno de los “responsables” políticos haya asumido ni un ápice de responsabilidad de la situación en que nos encontramos dice mucho. Realmente, leyendo a César Molinas, uno se da cuenta de que estamos vendidos. Porque el sistema que tenemos actualmente no garantiza un cambio de rumbo que es lo que realmente necesitamos. No necesitamos tanto estos recortes salvajes a los que nos están sometiendo, como que se explique por qué se ha llegado hasta aquí y qué se va a intentar hacer para solucionarlo. Gobernar a base de decretos leyes, abusando de una mayoría absoluta, sin escuchar al pueblo, con el convencimiento mesiánico de que se hace lo que es bueno para el pueblo es lo más parecido a una dictadura.
La catarsis que es necesaria no llegará con estos políticos, porque son parte del problema y por ello ni por la cabeza se les pasa refundar el sistema, dado que se verían afectados en sus múltiples privilegios. Y sin embargo es eso lo que se necesita. Para regenerar la democracia quizás se debería comenzar por escuchar al pueblo, y no sólo, Sr. Rajoy, en sus vacaciones (que han sido cortas, según usted; aunque pensar eso y decirlo con la que está cayendo dice mucho de su compromiso con este país), sino en foros organizados por los propios partidos, si se quiere, para que pueda entrar aire en ellos. Es necesario abrir las ventanas y escuchar, quizás más sentido común del que dice presumir encontraría en la calle.
A por todas
Septiembre es un mes de vuelta; de retorno al quehacer diario. En la Universidad, además, es un mes en que el engranaje de la maquinaria comienza poco a poco a volver a ponerse en marcha para tener todo a punto para el comienzo de las clases que, al menos en la Universidad de Salamanca, ya se hace en Septiembre. Este curso, el próximo día 17.
Un nuevo curso; una nueva etapa. Aunque todo pinte mal, aunque poco o nada haya variado la situación desde el último post que escribí, considero necesario comenzar con optimismo el nuevo curso e intentar ir a por todas, cada uno en su menester, cada uno en el puesto que ocupe, donde deba estar. Es necesario reivindicar el trabajo bien hecho y la esperanza de que todo puede ser diferente. Los privilegiados que todavía tenemos trabajo, tenemos que trabajar más y mejor. Nada de derrotismos, ni de frustraciones, ni de pesares. Ahora toca dar la batalla y al menos yo, voy a intentar darla.
Buen comienzo de curso a todos!
Lo imprescindible, lo necesario, lo importante
Hoy nos hemos levantado con la sensación de que estamos cada vez más al límite y todos parecen convenir en que nuestra economía no resistirá. Se habla de intervención, de rescate; términos que hasta hace poco nos eran ajenos y que ahora se han convertido en inseparables.
La cuestión es que hemos tomado el camino equivocado, y esto ya se venía venir desde antes de mayo de 2010; desde mucho antes. Vivimos artificialmente en un mundo construido y dirigido por el dinero. Mientras que el ciclo económico soplaba a nuestro favor, todo iba bien. Cuando empezaron a caer los grandes bancos de Estados Unidos allá por 2007, estaba cantado que nos iba a terminar afectando. Estamos en una economía global; el problema es que no hay una gobernanza global de esa economía, ni parece que haya habido mucho interés en crearla. Ahora, nos encontramos en que poco a poco, país tras país, el escenario artificialmente construido sobre el euro, se va desmoronando, como un castillo de naipes.
Todos los pasos que se han dado han ido, a mi juicio, en la dirección equivocada. Todos orientados a castigar a los ciudadanos y hacer recaer en ellos el peso de la desverguenza compartida entre los especuladores y los gobernantes. Los especuladores por apostar a ganador siempre y los gobernantes por permitirles que lo hagan. Connivencia, no me nieguen, que ha habido.
Es este complicado escenario hay cuestiones que hay que afrontar de manera imprescindible. En primer lugar, que la UE se percate de lo equivocadas que están siendo sus políticas (sólo reducción del déficit) y apueste por un gran plan de crecimiento si su objetivo es salvar el euro. A nivel estatal, es imprescindible que los políticos den ejemplo y el gobierno lleve un ambicioso plan al Consejo de Ministros en que se reduzan o eliminen todos los privilegios (que tienen y muchos) los políticos de nuestro país, al tiempo que cambien su rumbo y pongan en marcha políticas de estímulo de la economía, lo que supondría paralizar la subida del IVA y dar macha atrás en la supresión de la paga extraordinaria de navidad a los funcionarios, entre otras cosas. Sin consumo no hay crecimiento, y es eso lo que necesitamos, no?
Lo necesario es que todas las instancias políticas (europeas, estatales, autonómicas, regionales, locales, etc) tomen conciencia de la gravedad de la situación y recluten a las mentes más preclaras de sus países, y dejen a un lado a tanto advenedizo que claramente no estaban capacitados para ostentar cargos de alto nivel y se pongan a trabajar por una salida política de esta crisis.
Lo importante es trasladar a los ciudadanos una sensación de confianza que ahora no tenemos en los políticos. Y para eso hay que tomar grandes medidas que graven las grandes fortunas y den un respiro a las clases medias y bajas.
Mientras esto no se haga, nos iremos sumergiendo más y más en este pozo.
Y aunque sólo fuera por decoro, me gustaría mucho que hubiera algún político que asumiera la responsabilidad de lo que se está haciendo. Porque llevar a un país al borde del precipicio, debería tener consecuencias, ¿no?
Búsqueda
Entradas recientes
- Antes de que termine el año…
- Veinte años de la entrada en vigor en España de la Ley de matrimonio entre personas del mismo sexo
- La Instrucción de 28 de abril de 2025, de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública, sobre actualización del régimen registral de la filiación de los nacimientos mediante gestación por sustitución vulnera el interés superior del niño
- Lecciones aprendidas. (A propósito de la Dana)
- Comenzamos curso
Categorías
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| « dic | ||||||
| 1 | ||||||
| 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 |
| 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 |
| 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 |
| 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | |
Archivos
- diciembre 2025 (1)
- junio 2025 (2)
- noviembre 2024 (1)
- septiembre 2024 (1)
- mayo 2024 (1)
- diciembre 2023 (1)
- noviembre 2023 (1)
- mayo 2023 (1)
- abril 2023 (1)
- marzo 2023 (1)
- febrero 2023 (1)
- enero 2023 (2)
- diciembre 2022 (1)
- octubre 2022 (1)
- septiembre 2022 (2)
- agosto 2022 (1)
- julio 2022 (3)
- junio 2022 (1)
- mayo 2022 (1)
- abril 2022 (1)
- marzo 2022 (2)
- febrero 2022 (5)
- enero 2022 (3)
- diciembre 2021 (2)
- noviembre 2021 (1)
- octubre 2021 (3)
- septiembre 2021 (4)
- agosto 2021 (1)
- julio 2021 (3)
- junio 2021 (4)
- mayo 2021 (2)
- abril 2021 (2)
- marzo 2021 (2)
- febrero 2021 (2)
- enero 2021 (3)
- diciembre 2020 (5)
- noviembre 2020 (4)
- octubre 2020 (4)
- septiembre 2020 (4)
- agosto 2020 (2)
- julio 2020 (4)
- junio 2020 (5)
- abril 2020 (2)
- marzo 2020 (1)
- febrero 2020 (1)
- enero 2020 (3)
- diciembre 2019 (2)
- noviembre 2019 (4)
- octubre 2019 (1)
- septiembre 2019 (1)
- agosto 2019 (1)
- julio 2019 (3)
- junio 2019 (1)
- mayo 2019 (2)
- abril 2019 (3)
- marzo 2019 (2)
- febrero 2019 (4)
- enero 2019 (3)
- diciembre 2018 (3)
- noviembre 2018 (1)
- octubre 2018 (1)
- septiembre 2018 (4)
- julio 2018 (1)
- junio 2018 (3)
- mayo 2018 (1)
- abril 2018 (1)
- marzo 2018 (1)
- febrero 2018 (2)
- enero 2018 (4)
- diciembre 2017 (3)
- noviembre 2017 (1)
- octubre 2017 (1)
- septiembre 2017 (4)
- agosto 2017 (1)
- julio 2017 (4)
- junio 2017 (4)
- mayo 2017 (5)
- abril 2017 (2)
- marzo 2017 (5)
- febrero 2017 (4)
- enero 2017 (5)
- diciembre 2016 (5)
- noviembre 2016 (4)
- octubre 2016 (4)
- septiembre 2016 (6)
- agosto 2016 (1)
- julio 2016 (5)
- junio 2016 (6)
- mayo 2016 (4)
- abril 2016 (6)
- marzo 2016 (4)
- febrero 2016 (4)
- enero 2016 (6)
- diciembre 2015 (6)
- noviembre 2015 (5)
- octubre 2015 (4)
- septiembre 2015 (7)
- julio 2015 (3)
- junio 2015 (5)
- mayo 2015 (5)
- abril 2015 (4)
- marzo 2015 (4)
- febrero 2015 (4)
- enero 2015 (4)
- diciembre 2014 (4)
- noviembre 2014 (3)
- octubre 2014 (6)
- septiembre 2014 (5)
- julio 2014 (3)
- junio 2014 (4)
- mayo 2014 (3)
- abril 2014 (4)
- marzo 2014 (4)
- febrero 2014 (4)
- enero 2014 (4)
- diciembre 2013 (3)
- noviembre 2013 (3)
- octubre 2013 (6)
- septiembre 2013 (4)
- julio 2013 (3)
- junio 2013 (4)
- mayo 2013 (4)
- abril 2013 (4)
- marzo 2013 (4)
- febrero 2013 (6)
- enero 2013 (4)
- diciembre 2012 (4)
- noviembre 2012 (4)
- octubre 2012 (5)
- septiembre 2012 (4)
- julio 2012 (6)
- junio 2012 (4)
- mayo 2012 (4)
- abril 2012 (4)
- marzo 2012 (4)
- febrero 2012 (4)
- enero 2012 (3)
- diciembre 2011 (1)
- noviembre 2011 (5)
- octubre 2011 (2)
- septiembre 2011 (1)
- julio 2011 (1)
- junio 2011 (4)
- septiembre 2010 (1)
- junio 2010 (1)












