Sistema de blogs Diarium
Universidad de Salamanca
Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
6

Buscando al PSOE

Cronistas habrá más versados que escriban sobre si lo que sucedió ayer supone o no un revulsivo para el PSOE. Desde mi humilde opinión, o Sánchez se rodea de un equipo sólido y solvente de colaboradores que le aconsejen con precisión los pasos a dar, o el PSOE está destinado a ser un partido irrelevante. No tengo ninguna confianza en Pedro Sánchez. En su anterior etapa brilló por una falta absoluta de criterio. Recuérdese el pacto con Ciudadanos sin que hasta el momento haya explicado mínimamente qué pretendía con él. Quizás, en su defensa, podría argumentarse que estaba sometido a los barones que son los que de alguna manera lo habían colocado en el cargo (eso dicen las crónicas que desentrañan las tripas de este partido), pero si así fuera serían excusas de mal perdedor. Pues no otra cosa denotaría sino la falta de criterio.

De lo que no cabe ninguna duda es que el plan orquestado por los denominados barones para derrocarlo, se ha convertido en su principal baza para sobrevivir. Seguramente muchos militantes bienintencionados han querido ver en él una forma de castigar esa jugada, pero lo cierto es que el mal que aqueja al partido no lo va eliminar Pedro Sánchez. La crisis existencial por la que atraviesa este partido requiere de una conferencia política muy seria en que se traten temas que interesan a los ciudadanos y sobre los que el PSOE en los últimos años ha pasado de puntillas. Y debe ser valiente para afrontar su renovación, pero Sánchez debe elegir bien quiénes van a ser sus acompañantes en esta tarea hercúlea. El que esté muy próximo a él Pérez Tapias ofrece cierta tranquilidad. Pero no toda. El pésimo equipo que lo acompañó en su anterior singladura no da pie a demasiada confianza.

Pero llegados a este punto mi duda es si realmente están en juego dos ideas de lo que debe ser el socialismo hoy en día, o simplemente lo que ha habido es una contienda de egos, sin fondo alguno. Susana Díaz demandando un PSOE reconocible y Pedro Sánchez abogando por un partido con coherencia. Tengo la sensación de que el giro a la izquierda que al menos de cara a la galería Pedro Sánchez pretende dar al PSOE no convence a buena parte de los dirigentes territoriales. La cuestión es saber qué demanda el electorado del PSOE. La imagen de marca del PSOE se ha visto devaluada hasta tal extremo que o logran construir un relato coherente, con empatía hacia los problemas sociales, y que se diferencie de Podemos, o la cosa pinta mal. Ni Sánchez ni Díaz me parecen la solución del PSOE. Lo dije hace tiempo. Lo que necesita el partido es una ejecutiva de cabezas bien amuebladas que sean capaces de sacarlo del ostracismo. En conclusión, creo que no hay que poner la vista en Pedro Sánchez, pues dista mucho de ser el mejor líder, la clave estará en el equipo que pueda o sepa conformar. Si siguen primando las cuotas territoriales en vez de las personas para configurar una ejecutiva sólida, se seguirá agonizando. Veremos a ver qué pasa.

Comentarios { 0 }

Disidencia y desobediencia civil

Decía Huxley, en “Un mundo feliz”, que cuando un individuo piensa, la sociedad se tambalea. Y yo añado que cuando muchos lo hacen, la sociedad avanza. Cuestionar el status quo no sólo no es malo sino que es necesario. Vivimos en una democracia representativa en que es el poder legislativo quien tiene atribuida la potestad para hacer leyes. Los ciudadanos estamos obligados a cumplir sus mandatos, a respetarlas. Pero si entendemos que una ley es injusta, que va contra los derechos humanos, en definitiva, que no es legítima, contamos con un instrumento poderoso que es la desobediencia civil. Les invito a leer el artículo de Javier de Lucas “Desobediencia civil y ciudadanía“. En él se plasma de forma magistral esta idea. Una verdadera democracia exige ciudadanos críticos que estén atentos ante las injusticias y que se atrevan a protestar, por más que se elaboren leyes orientadas a cercenar también este derecho. La desobediencia civil debe ser consciente, pública, pacífica y no violenta. Su objetivo es poner de manifiesto al legislador su error al legislar de una determinada manera, pero se hace dentro del contexto democrático. En realidad, como sostiene Habermas, se trata de una válvula de seguridad del sistema político por servir de cauce para manifestar el disenso ante políticas que se perciben como opresoras o restrictivas de derechos. Otra cosa es que nos movamos en contextos no democráticos en donde aflora entonces el derecho de resistencia.

La desobediencia civil no es sólo legítima sino necesaria. Si no hubiéramos tenido este mecanismo para protestar, por ejemplo, contra los desahucios suicidas provocados por una ley hipotecaria y de enjuiciamiento civil pensada para el más fuerte económicamente qué hubiera pasado. Probablemente que no se hubiera visibilizado el drama humano y el contexto jurídico (poder judicial, legislativo y a la fuerza el ejecutivo) no se hubiera movilizado para atender la necesidad de cambio en estas leyes.

La protesta organizada, con argumentos basados en la defensa de los derechos humanos, como motor de cambio del establishment, no sólo es necesaria sino legítima. Una sociedad que se levanta contra la injusticia es una sociedad viva, con conciencia de ciudadanía cívica, en que la ética está presente. Para que eso suceda necesitamos una sociedad culta, sabedora de su fuerza y de sus derechos. Y ojo con la deriva que están tomando muchas leyes en los últimos años, cercenadoras de derechos fundamentales. Y ojo también con callarse. Si no nos rebelamos ante las injusticias la injusticia se convertirá en derecho del más fuerte y entonces la democracia habrá comenzado a desintegrarse.

 

Comentarios { 0 }

Más Europa, más Unión

Hoy, ya lo saben, celebramos el día de la Unión Europea. En realidad, celebramos que este mismo día en 1950, Jean Monnet y Robert Schuman concibieron que la mejor forma de conjurar la barbarie de las guerras que habían asolado a Europa era la unión en torno a un proyecto común, que si bien en un principio giró en torno a lo económico, dado que era preciso reconstruir todo lo derruido, hoy en día ha superado esa premisa originaria, aunque sólo sea porque ya no hablamos sólo de economía, sino también de Derecho y de derechos.

Pero hoy los sentimientos son contrapuestos. Por un lado, soy consciente de que la UE nos ha aportado un periodo de estabilidad, de paz, de bienestar como nunca antes hubo en el continente europeo. Pero por otro, el hecho de que se esté gestionando tan mal la política de inmigración de la Unión, dejando visibles las contradicciones y las miserias de esta Europa nuestra, me lleva al pesimismo.

Los medios de comunicación, volátiles donde los haya, ya no hablan de las muertes diarias que se producen en el mediterráneo. Pero estas muertes siguen existiendo. Ahora han puesto el foco en las elecciones estatales, poniendo en cada una de ellas poco menos que la pervivencia de la Unión. Las últimas, las elecciones francesas. Antes las holandesas. Vendrán después las alemanas. Y así iremos postergando el verdadero debate. ¿Para cuándo una revisión real de lo que la Unión es y lo que queremos que sea? El Libro Blanco presentado en marzo no es más que un escaparate de cara a la galería, pero si se lee pronto se descubre que no afronta ninguno de los dos problemas reales que tiene planteados en estos momentos la UE: el Brexit y cómo gestionar desde la solidaridad y la humanidad la crisis humanitaria que se está viviendo en el mediterráneo.

Hoy es un día de celebración. Y está bien que nos reivindiquemos en lo que somos; pero no estaría de más que también nos empezáramos a plantear seriamente si es esto lo que queremos seguir siendo, o queremos ponernos a la vanguardia, hacer de contrapeso a la hegemonía norteamericana y aportar un poco de historia de la democracia en el contexto global, para contribuir también a reivindicar el peso de la ciudadanía, concepto este que como ya apunté en el anterior post, debe ser objeto de una profunda revisión.

Comentarios { 0 }

Ciudadanía inclusiva

En el Máster en Estudios de la Unión Europea (USAL) me corresponde explicar la nada fácil política de inmigración de la Unión Europea. Hace ya un par de cursos que me gusta empezar el análisis de este tema con un documento elaborado por el Comité Económico y Social Europeo que lleva por título  «Una ciudadanía más inclusiva abierta a los inmigrantes» que debería ser un texto de obligada lectura para todos los líderes europeos.

No tengo ninguna duda de que en este documento se esconde la clave para que la Unión Europea se consolide o por el contrario desparezca. Tuvimos la suerte de escuchar ayer a Javier de Lucas que se manifestaba en el mismo sentido que este documento. O la Unión Europea avanza en la consolidación y respeto de la legalidad o estamos perdidos. Y esa legalidad se construye sobre la base de sociedades democráticas plurales, que deben ser sociedades inclusivas en las que el concepto de ciudadanía comience a trascender del concepto de nacionalidad. El otro, el inmigrante, que vive con nosotros, es parte de nosotros. La diferencia no debe ser excluyente, sino enriquecedora. La sociedad del siglo XXI es plural y la única manera de dar visibilidad real a esa sociedad es dotarla de derechos, derechos que no pivoten en torno a la nacionalidad (nosotros y ellos), sino en torno al concepto de ciudadanía (todos). Los populismos que asolan Europa se están construyendo sobre una idea de democracia agotada. Francia no es sólo de los franceses. Ni España sólo de los españoles. Hay que traducir en política la realidad, y la realidad pasa porque hemos construido sociedades plurales, diversas, en donde es preciso integrar el elemento diferenciador para convertirlo en una oportunidad. La Unión Europea se asentará en el desarrollo de esa idea de democracia inclusiva o no será. Tomemos buena cuenta del Brexit. No es algo que haya surgido de la noche a la mañana. Si hoy estamos donde estamos es porque no hemos sabido dar respuesta aún a la demanda de ciudadanía inclusiva que existe.

En este sentido, me permito recomendarles la lectura de un breve artículo que escribí hace un par de años “Ciudadanía democrática vs. identidad nacional: los derechos políticos de los extranjeros en España“. Sin duda, éste es el camino.

Comentarios { 0 }

Cortesía

Hace ya algún tiempo que me rondaba la idea de escribir acerca de la cortesía. O de la amabilidad en las formas y en el trato con los demás. Distintas circunstancias recientes me han hecho reflexionar sobre ello, hasta el punto que ahora me hallo en la idea de que la cortesía ha dejado de ser un valor en alza y se encuentra en muchos ámbitos en peligro de extinción. Algo tan simple como dar las gracias por un trabajo o una gestión realizada, o responder a un correo con un simple “recibido, gracias”, ha pasado a ser algo que al parecer no se estila. Si no somos capaces de respetar esas formas mínimas que hacen que la convivencia sea llevadera estamos en la mala senda.

En el mundo universitario es cada vez más común esa falta de cortesía entre los más próximos. Como si se diera por hecho que estar al lado implica relajar las formas, confundiéndose la confianza con la falta de respeto. Ser cortés realmente no cuesta tanto y sin embargo aporta un valor tan cualitativo a las relaciones humanas que no debiera pasarse por alto. Si a la falta de cortesía además se unen otros comportamientos como minusvalorar a un determinado colectivo de profesores acuñando mantras sin justificación real alguna, la situación se torna irrespirable. La inteligencia y la cortesía van de la mano. Cuando ésta última falta, podemos presumir que la inteligencia también.

Comentarios { 0 }

Primavera

Ayer comenzamos en la Usal las vacaciones de primavera. Ponemos así punto y seguido a la actividad del curso. Estos primeros meses de 2017 han sido especialmente intensos. Ver cómo ha comenzado a despegar la Clínica Jurídica de Acción Social ha sido emocionante. Todavía no hemos alcanzado, ni mucho menos, la velocidad de crucero; estamos todavía despegando, pero en líneas generales cada línea ha ido encontrando su espacio y es un orgullo ver la implicación de todos los compañeros en el proyecto y cómo han respondido los alumnos. Publicaremos al final del curso una memoria con las actividades que estamos llevando a cabo. Lo más importante es que divisamos ya (intuir lo intuíamos desde el principio) lo que la Clínica puede aportar a nuestra Facultad y a la Universidad en su conjunto. En ese espacio compartido entre sociedad y conocimiento que estamos creando, el sentimiento de que desde cada una de las disciplinas que enseñamos podemos contribuir a hacer un mundo mejor y más habitable, creo que satisface cualquier pretensión y nos estimula a seguir si cabe con más ahínco. Y en eso andamos.

Seguimos también con otros proyectos, ya más longevos pero en los que nos mantenemos con el mismo interés que el primer día. El Máster en Derecho español para juristas extranjeros comenzará su octava edición en octubre, por lo que a la vuelta de vacaciones pondremos en marcha la maquinaria para publicitarlo. Y acabamos de entregar la crónica de legislación y las reseñas de jurisprudencia para un nuevo número de la revista AIS que saldrá en junio.

Entretanto estoy terminando un artículo para el Anuario español de Derecho internacional privado y tengo abiertos otros proyectos de publicación que iremos concretando poco a poco. Pero ahora es preciso hacer un descanso. Para reponer fuerzas y volver con energía. Cada día me siento más privilegiada de poder trabajar en lo que me gusta. Hoy me siento optimista. Será la primavera.

Comentarios { 0 }

Y el día llegó. Formalmente ya somos 27

El 29 de marzo de 2017 quedará grabado en los anales como el día en que por primera vez en sus 60 años de vida, la UE se enfrenta a la salida de uno de sus Estados miembros. Y no cualquier Estado miembro. Reino Unido era hasta hoy uno de los principales actores del proceso de integración, por su importancia económica y también porque aportaban el 13 % de la población de la Unión (más de 64 millones de personas). Aquí pueden consultarse algunas cifras relevantes del Brexit.

El artículo 50 TFUE se activa por primera vez y hoy las instituciones europeas se han afanado en explicarnos el procedimiento, pero lo que nadie tiene claro es cómo van a transcurrir las negociaciones, porque tanto Reino Unido como la UE tienen mucho que perder, más de lo que por llegar a este punto ya han perdido. La UE se mueve entre dos aguas, puesto que tendrá que valorar la importancia del respeto de los derechos de los ciudadanos del resto de Estados miembros que están en Reino Unido (no creo que se vaya por la vía de que cada Estado negocie libremente a través de la reciprocidad en qué situación quedarían sus nacionales respectivos) sin que parezca que hace cesiones tan relevantes  que cualquier otro Estado pueda verse tentado a poner en marcha otro abandono , y al mismo tiempo tendrá que poner en valor sus intereses económicos y los de los Estados miembros. Esto será sin duda lo más espinoso. Reino Unido, por su parte, también tiene mucho que perder. Dejará de ser un lugar seguro para fijar los intereses económicos de las empresas que probablemente trasladen su domicilio al territorio de otros Estados miembros , su moneda, aunque fuera del euro, probablemente se devalúe, bajarán las inversiones y si se practica el proteccionismo que parece ser que se quiere imponer la economía del resto de Estados miembros también se verá seriamente afectada. Aquí pueden consultarse los datos de las relaciones comerciales entre España y Reino Unido.

En definitiva, son muchos los interrogantes que se abren con la activación del artículo 50 TFUE, pero lo que está claro es que se trata de una salida en que tanto Reino Unido como la Unión Europea pierden. Sólo se trata de negociar qué parte pierde menos de las dos.

Comentarios { 0 }

Civismo

Ayer leí un artículo de Lucía Etxebarria que me gustó. En él denuncia cómo hemos ido perdiendo las formas, cómo algo tan básico como pedir las cosas por favor y dar las gracias son cada vez menos frecuentes y cómo progresivamente han ido aumentando los comportamientos violentos en nuestra sociedad. Para muestra el botón que nos trasladaron ayer las noticias de padres enzarzados en una pelea en un partido de fútbol de sus hijos. La violencia y la tosquedad van de la mano. La falta de educación y los comportamientos agresivos también. La cuestión es que parece que hemos iniciado el descenso a los infiernos de la vulgaridad. Basta comprobar cómo las estadísticas nos muestran que cada vez se lee menos en España. Las redes sociales, que utilizándolas bien son una herramienta muy importante de comunicación, se han convertido, por su mal uso o abuso, en una trampa mortal que anuda a lo inmediato nuestra capacidad de vida. Y no permite ir más allá.  Unido a ello, los medios de comunicación caen en lo fácil y ya es muy difícil encontrar un informativo serio que no se centre en lo anecdótico en vez de en profundizar en noticias importantes.

En este contexto de desarme ideológico que vivimos, donde la falta de cultura ha dejado paso a la estupidez, los comportamientos violentos y el odio se están haciendo cada vez más hueco y ganando presencia en nuestra sociedad. El domingo el periódico ABC repartía el folleto de Hazte Oír incitando a la desobediencia a las leyes de igualdad LGTB que han aprobado diversas Comunidades Autónomas. Con ello hacía proselitismo de la estulticia y del odio. Estulticia porque no saben de lo que hablan. Y odio porque rechazan el respeto a la diversidad y pretenden imponer su concepción teocéntrica (o teocrática, según se mire) de la realidad, que es la suya, no la nuestra. Pero lo peor es que lo hacen con dinero de todos, porque se trata de una asociación que el Ministerio del Interior del PP declaró de utilidad pública. Este hecho se une a otros muchos que denotan la degradación moral en la que nos hallamos.

El aumento de los casos de bullyng, cada vez más mujeres asesinadas por violencia machista, el incremento de los delitos de odio… De otro lado, cada vez menos programas culturales, informativos de anécdotas y no de noticias, descenso de lectores, aumento del precio de la cultura. Tenemos todos los ingredientes para convertirnos en una sociedad tosca y torpe.

Por eso, es preciso incidir mucho en la educación, en la buena educación y en el civismo, en el tratar a los demás como nos gustaría que nos trataran. Respeto a fin de cuentas. Aunque a veces no seamos conscientes de ello, nos jugamos mucho.

Comentarios { 0 }

Empresas multinacionales y Derechos Humanos

Esta semana tuvimos un seminario en la Clínica Jurídica de Acción Social en que me correspondió explicar esta cuanto menos complicada relación desde la perspectiva del Derecho Internacional Privado.

La globalización ha traído consigo la posibilidad para las empresas de actuar al mismo tiempo en varios Estados, bien a través de filiales, bien a través de centros de producción. Mientras que en el primer caso hablamos de grupos de sociedades o empresas a las que se denomina empresas multinacionales porque están constituidas por una sociedad matriz que controla económicamente al grupo y varias filiales cada una de la nacionalidad del Estado conforme a cuyo Derecho se han constituido que normalmente, aunque no siempre, coincide con el Estado en que desarrollan su actividad, en el segundo caso, hablamos de empresas transnacionales, así denominadas porque aunque su sede jurídica y el control económico se lleva únicamente a través de un único Estado, sus centros de producción suelen estar en el extranjero, normalmente en países en donde las condiciones laborales para los trabajadores dejan mucho que desear.

Los casos en que la actividad internacional de las empresas pueden vulnerar los Derechos Humanos son muchos y de muy variado tipo, pero sobresalen los que tienen que ver con cuestiones medioambientales. Normalmente, empresas cuya matriz está domiciliada en países potentes económicamente hablando, suelen actuar en Estados más frágiles buscando la extracción de recursos naturales causando daño al entorno y a las comunidades que viven en los sitios afectados. Hasta hace poco, la Alien Tort de Estados Unidos, proporcionaba un foro muy atractivo para demandar a todas aquellas empresas que hubieren causado un daño real que hubiera afectado a los Derechos Humanos, pero tras el caso Kiobel, en 2015, la jurisprudencia norteamericana comenzó a poner límites al uso de su jurisdicción para casos que no tenían relación directa con su territorio. Repárese que en Estados Unidos, la indemnización por daños contempla además los daños punitivos lo que suele proporcionar cuantiosas indemnizaciones y mermas importantes en el patrimonio de las empresas condenadas por estas prácticas. Tras este cambio en la jurisprudencia norteamericana muchos han comenzado a mirar a los Estados europeos buscando jurisdicciones útiles donde demandar desde la perspectiva privada. En este sentido, en el contexto de la UE, el Reglamento 1215/2012 no contempla foros específicos que puedan proteger a las víctimas de estos potenciales daños. Además, el tema de poder demandar a la filial de una empresa matriz  en el Estado en el que esta última está domiciliada no siempre es posible; habría que demostrar que la matriz no ha obrado con la debida diligencia respecto de su filial, y eso no siempre resulta sencillo. Téngase en cuenta que la filial tiene domicilio, normalmente, en el Estado en el que opera,  lo que va a implicar en muchas ocasiones (siempre que la filial esté domiciliada en un tercer Estado no miembro UE) que tengamos que aplicar las normas nacionales de competencia judicial internacional. En este sentido, Francia parece que va a ser el primer Estado de la UE que va a permitir que se pueda demandar  ante sus tribunales contra las empresas matrices domiciliadas en este país respecto de los actos que lleven a cabo en el extranjero sus filiales. Este sería sin duda un paso esencial para intentar romper la impunidad de estas empresas.

En próximas entradas seguiremos reflexionando sobre el tema.  Para los que estéis interesados en este tema aquí podéis encontrar información de interés en  http://humanrightsinbusiness.eu/

Comentarios { 0 }

Algunas reflexiones sobre el Libro Blanco sobre el futuro de Europa

A unos días de que se cumplan 60 años del Tratado de Roma por el que se comenzó la andadura, el 25 de marzo de 1957, hacia lo que hoy es la Unión Europea, la Comisión Europea publicaba el 1 de marzo un Libro Blanco sobre el futuro de Europa – Reflexiones y escenarios para la Europa de los Veintisiete en 2025. Se abre con él un proceso que pretende ser de reflexión colectiva sobre qué dirección debe tomar la Unión Europea a ocho años vista, 2025. Para ello se plantean cinco posibles escenarios y se ofrecen una serie de instantáneas del posible estado de la Unión en 2025 en función de las decisiones que se tomen, se entiende que a lo largo del presente año. Estos cinco escenarios son: 1) Seguir igual; 2) Sólo el mercado único; 3) Los que desean hacer más, hacen más; 4)  Hacer menos pero de forma más eficiente y 5) Hacer mucho más conjuntamente.

En todos los escenarios se ofrece una explicación breve del por qué y el cómo, qué implicaría esta decisión en 2025, cuáles son las ventajas y los inconvenientes, cómo se trasladaría ese escenario a las políticas de la Unión (Mercado único y comercio; Unión económica y monetaria; Schengen, migración y seguridad; Política exterior y de defensa; Presupuesto de la UE y Capacidad de obtención de resultados), acompañándose de una serie de instantáneas ilustrativas que pretenden proyectar en el tiempo el impacto del camino adoptado.

Considero muy apropiado haber elaborado este Libro Blanco porque da idea de la fragilidad con que se afronta a día de hoy el futuro de la Unión. Y ello básicamente por dos cuestiones: la salida del Reino Unido que si bien no se trata directamente, está implícita ya en el propio título del Libro haciendo mención a los veintisiete Estados Miembros (a efectos formales, todavía hoy son 28) y por otro, la delicada situación en que ha puesto a la Unión Europea su ineficaz gestión de la política de inmigración, fundamentalmente a raíz de la denominada crisis de los refugiados.

Es interesante saber de dónde venimos para poder construir el relato de hacia dónde vamos. Y venimos de la situación devastadora en que dejó la Segunda Guerra Mundial al continente europeo; venimos de la confluencia de voluntades entre dos de los principales países que se enfrentaron en aquella guerra, Alemania y Francia; venimos de un escenario en que se quiso poner lo económico por delante porque en aquel momento era necesario reconstruir los Estados y de ahí que el mercado interior haya sido la base indiscutible del proyecto europeo, pero el tiempo pasó, logramos avanzar hacia una integración que era poco probable o impensable cuando se empezó a hablar de Europa y llegamos a un integración también política en la que aparecieron las personas, aunque hubo que esperar al Tratado de Maastricht de 1992 para que aparecieran y surgió el concepto de ciudadanía de la Unión Europea que hoy ampara a más de 500 millones de personas en el mundo; y se comenzó a profundizar en la libre circulación de personas, y a construir una espacio de justicia común para que esa libertad fuera una realidad indiscutible. Al tiempo se puso en marcha una moneda única, aunque quizás de forma apresurada y sin hacer cambios previos que hubieran sido necesarios; y se avanzó, aunque también de forma lenta, hacia una política exterior y de seguridad común. En estos sesenta años creo que ha habido muchos logros, aunque también ha habido errores, pero es que no podía no haberlos.

Antes de hablar de los escenarios se realiza un análisis de diversos factores. Entre ellos, se pone de manifiesto en el Libro que en 2060 la UE representará sólo un 4 % de la población mundial. En 2015 era del 6 %, habiendo sido del 25 % en 1900. También que en 2030 Europa tendrá la población más vieja del mundo, estando la media en 45 años, frente a los 21 del continente africano. El peso en el PIB mundial de la UE también disminuirá en los próximos años, siendo los países emergentes como China, Brasil o India los únicos que verán incrementada su presencia. Se alude también al problema de la generación de jóvenes que la UE reconoce que no sabe incorporar al mercado laboral, pese a los fondos que ha destinado a este fin a los Estados miembros. Se hace referencia al incremento de los gastos de defensa que serán una realidad en prácticamente todos los países en los años venideros, y en fin, se hace un recorrido bastante amplio e interesante por muchas de las cuestiones que a día de hoy están planteadas.

Y con todas estas variables se pide a los Estados miembros decidir el camino en el que deseen avanzar, pero de forma novedosa se plantea por primera vez en el contexto de la Unión dar marcha atrás en lo conseguido. El escenario 2: solo mercado único y el escenario 4: hacer menos pero de forma más eficiente, así lo demuestran. El escenario 3: los que desean hacer más, hacen más, o la Europa de las dos velocidades de la que se lleva tiempo hablando entraña riesgos importantes y no acabo de divisar exactamente si sería algo viable a largo plazo para la Unión. Y entre el escenario 1: seguir igual y el 5: hacer mucho más conjuntamente, lo cierto es que considero que aunque sea por inercia, y como las confluencias políticas en este momento no se dan para avanzar mucho más, se optará por seguir igual, al menos en un futuro inmediato. Y ello porque hacer cambios drásticos en un momento de incertidumbre como el presente con el Brexit como telón de fondo es arriesgado. Eso, o involucionar. Y espero que aunque sólo sea por lo conseguido, se opte por aguantar para coger impulso y luego avanzar.

Comentarios { 0 }
Política de privacidad
Studii Salmantini. Campus de excelencia internacional