Sistema de blogs Diarium
Universidad de Salamanca
Blog de Antonia Durán Ayago
Miscelánea
 
6

¿Por qué tenemos que oír lo que no queremos escuchar? Una reflexión sobre la libertad de expresión y el interés superior del menor a propósito del autobús errante

 

Estos días he asistido (y participado activamente) a un debate que se ha suscitado en las redes acerca de si estaba amparado o no en la libertad de expresión el autobús de Hazte Oír que publicita que las niñas tienen vulva y los niños pene, y que no se dejen engañar (no sabemos por quién). Quizás el problema venga porque desde algunos sectores, y desde la propia Fiscalía se inmovilizó el autobús que circulaba por las calles de Madrid por entender que había indicios de estar cometiendo un delito de odio del art. 510 CP. Como no soy penalista no entraré en este debate, pues aunque intuyo que en esta concreta acción no se dan los perfiles penales,  hay otras muchas cuestiones que creo que hacen que este autobús no pueda circular ni por Madrid ni por ninguna otra ciudad de España.

Aunque algunos dicen que es un debate clásico y ya superado por la modernidad, yo creo que es muy lícito apelar a los límites de los derechos, sin que por ello nos tengamos que situar en un escenario penal. Por encima del derecho que tenemos a expresar libremente lo que pensamos están otros derechos, como, por ejemplo, la dignidad de todos los menores transexuales que se pueden sentir violentados con esta campaña. Algunas veces, ponerse de un lado o de otro no es fácil, pero en este caso es el interés superior de  los niños el que debe prevalecer e inclinar la balanza. Así lo dice el art. 3 de la Convención de Naciones Unidas o el art. 2 de nuestra Ley de Protección Jurídica del Menor. Está claro que el mensaje de esta asociación va contra la diversidad sexual. En su vasto expediente tiene una campaña que recientemente orquestó (con dinero de todos, luego volveré sobre esto) enviando un folleto de cuarenta páginas a los colegios pidiendo a los profesores y a los padres que no se dejen “adoctrinar” por las leyes de igualdad LGTB que se habían aprobado en diversas Comunidades Autónomas. Según ellos, esto es lo que promueven estas leyes, el adoctrinamiento, y no el respeto a la diversidad sexual. Es tal el cúmulo de aberraciones y odio que se deduce de estas páginas que quizás por ello se habla también en esta ocasión de odio. Basta escuchar a la ideóloga de esta campaña en un vídeo que se puede consultar en youtube para salir de toda duda.

La cuestión es que además de todo lo que podamos decir, el mensaje que pasean en el autobús es desde una perspectiva científica incierto. Y no es que sean ignorantes, como algunos bien pensados han dicho, es que no quieren saber más que los que les dicta su religión. Y aquí topamos con el otro gran tema. Porque tú puedes tener una concepción de la vida uniforme, reduccionista y anclada en el ostracismo, pero si éstas son tus pautas como asociación, que alguien me explique cómo es posible que se haya declarado como organización de utilidad pública por el gobierno del PP, contraviniendo claramente el art. 9.2 de la Constitución, lo que incluye claros privilegios de exenciones de impuestos y de dotación de medios públicos. Esto no lo podemos tolerar. Que se financie con las aportaciones de sus socios, pero no con el dinero de todos, porque no sólo no aportan nada a la sociedad, sino que hacen daño con su visión pobre y discriminatoria de la realidad.

Así que todos los políticos que ahora se rasgan las vestiduras, en vez de perder el tiempo en declaraciones, que actúen e insten al gobierno a retirarles la mención de utilidad pública, que claramente no cumplen. Y judicialmente, que se avance por la vía de la vulneración de derechos fundamentales. Aunque a ellos, esto les va a dar igual, no les va a suponer coste alguno, ya que además por ser asociación de utilidad pública, tienen derecho a la asistencia jurídica gratuita. Menudo país.

 

Comentarios { 0 }

Debilidades y fortalezas del Derecho internacional privado europeo

Recuerdo con nitidez mis clases de Derecho Internacional Privado (en adelante, DIPr) de la Licenciatura. Mis profesoras y maestras, Pilar Blanco-Morales y Manuela Eslava, nos transportaban todas las semanas a un escenario que nos parecía de ciencia ficción, por lo lejano, complicado y casi surrealista que nos resultaba todo. Recuerdo el día en que Pilar Blanco nos explicó el reenvío con el ejemplo de la sucesión del ciudadano inglés, afincado en Salvatierra de los Barros, municipio cercano al mío, y su controvertida herencia que comprendía, además de una importante colección de obras de arte, algunas de ellas en el Museo de Arte Moderno de Toulouse (Francia) el castillo de Salvatierra. Ese ejemplo, con elementos localizados en lugares tan próximos, supuso una especie de shock, que se incrementó cuando supimos que Pilar era de Llerena, otro municipio extremeño cercano, cuando a nosotros nos parecía, por todo lo que nos explicaba, tan lejana.

En 1997, justo cuando comenzaba a saber qué era el DIPr, probablemente se produjo el cambio más importante en esta disciplina en los últimos años, que ha supuesto su “sociabilización” y ha contribuido a convertir en cierta la máxima de que a día de hoy el DIPr ha dejado de ser un derecho de príncipes para convertirse en un Derecho de masas. Acababa de aprobarse el Tratado de Ámsterdam y el título IV del TCE por primera vez contemplaba la competencia para elaborar normas de DIPr de la todavía entonces Comunidad Europea (hoy, tras el Tratado de Lisboa de 2007, Unión Europea). Desde ese momento hasta ahora se han ido elaborando normas comunes de DIPr para todos los Estados europeos (con las salvedades y singularidades de Dinamarca, Reino Unido e Irlanda que ejercieron, respectivamente, la cláusula opting out y opting in). Con la premisa de crear un espacio común de justicia sobre la base del principio de reconocimiento mutuo, la UE divisó ya en 1968 con el Convenio de Bruselas sobre competencia judicial internacional y reconocimiento y ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil (cuya tercera generación se ha plasmado en el Reglamento (UE) 1215/2012), que las distintas normas de DIPr de los Estados miembros podían suponer un lastre entonces a la libre circulación de mercancías y servicios, y posteriormente también a la libre circulación de personas. Por ello, para combatir la relatividad propia de los diversos sistemas estatales de DIPr comenzaron a construir normas comunes primero con carácter intergubernamental y luego supranacional, utilizando fundamentalmente el Reglamento (de eficacia directa y general) como vía para lograr sus objetivos.

A día de hoy, el andamiaje jurídico del DIPr europeo es tan incontestable que ha reducido buena parte de la acción del legislador interno, aunque en algunos casos, como sucede con el legislador español, éste no se haya percatado aún de ello. La prueba, la reforma de las normas de competencia judicial internacional en materia civil y mercantil introducida por la Ley Orgánica 7/2015. Avanzamos en la construcción, por tanto, de un espacio de justicia en que las barreras jurídicas poco a poco van desapareciendo; prueba de ello es la progresiva supresión del exequátur en variadas materias (asuntos de carácter patrimonial, alimentos, derecho de visita y restitución de menores, requerimientos europeo de pago, procesos europeos de escasa cuantía, etc.). Se pretende, a fin de cuentas, que el fraccionamiento territorial de la tutela judicial efectiva que pueden conllevar procesos con elemento internacional, no afecte a aquellos procesos que se sustancian en el territorio de un Estado miembro de la UE y cuyas resoluciones deben ser reconocidas y/o ejecutadas en otro Estado miembro. Se avanza, en consecuencia, en la conquista de la quinta libertad europea o libre circulación de resoluciones en el espacio europeo.

Si bien al principio hubo dudas y alguna renuencia a que la UE legislara sobre asuntos de Derecho de familia o Derecho de sucesiones, pues en un principio parecía que las alusiones al desarrollo del mercado interior implicaban normas de carácter patrimonial únicamente, lo cierto es que se ha legislado ya en crisis matrimoniales, en responsabilidad parental, en regímenes económicos tanto matrimoniales como de uniones registradas, en alimentos, en sucesiones. Pocas son las materias que han quedado fuera del alcance del legislador europeo, las dos más importantes, las relativas al estado civil de las personas y a derecho de propiedad. Pero nos atrevemos a vaticinar que también en estas materias se legislará a medio/largo plazo.

Son múltiples las cuestiones que el análisis del DIPr de origen europeo suscita. Desde su propia legitimidad, pasando por su alcance (competencia subsidiaria), y llegando a los desafíos todavía a día de hoy sólo planteados en la relación de este sistema con terceros Estados. Cuando se negociaba la modificación del Reglamento (CE) 44/2001 se planteó la necesidad de arbitrar un sistema común de reconocimiento para las resoluciones que proviniesen de terceros Estados y que se tuvieran que reconocer en algún Estado miembro. Si bien no se dio el paso entonces, todo hace presagiar que no tardará demasiado en darse. También se ha criticado la complejidad de algunos de sus últimos textos, como por ejemplo, el Reglamento de sucesiones que consta de 84 artículos y 83 considerandos (cuando se necesita tanto para explicar el articulado de un texto es que la claridad brilla por su ausencia). O que no se haya arbitrado un sistema europeo de prueba de oficio del Derecho al que remiten las normas uniformes de conflicto, lo que convierte en un simple desiderátum el propósito de sus normas.

Con todo, con la complejidad que lleva implícita todo proceso de integración, lo conseguido hasta el momento es positivo. Probablemente habrán de pasar años para valorar con perspectiva lo que se ha avanzado en estos 20 años, pero lo que nadie discute a día de hoy es que tener un sistema de DIPr europeo ha contribuido a afianzar el sentimiento de pertenencia de los ciudadanos a la UE; sentimiento, por otro lado, que no tienen sólo los que poseen la nacionalidad de uno de los Estados miembros, sino todos los que residen en uno de esos Estados. También el concepto de nacionalidad, anclado en el pasado, ha sido superado por las normas de DIPr en las que el elemento de la residencia habitual es el que define en muchos casos su marco de aplicación.

Podemos concluir que los alumnos de hoy de DIPr son conscientes de su complejidad, pero ya no dudan de su imbricación en el tejido social.

Comentarios { 0 }

Promoción del profesorado

De todos es sabido la situación que ha provocado la tasa de reposición en el profesorado de las Universidades españolas. Desde que comenzó a aplicarse la Universidad de Salamanca, por ejemplo, ha perdido 200 plazas. Debido al envejecimiento de su plantilla ha habido muchas jubilaciones y pocas promociones e incorporaciones. A poco que se ahonde en el tema se puede intuir en que si falta el capital humano, el barco no tardará mucho en irse a pique.
En este estado agónico en que han situado a la Universidad española las políticas de contracción de gasto puestas en marcha por el gobierno popular, algunas Universidades han profundizado en la herida y han hecho aún más doloroso el estado de la cuestión, poniendo en marcha políticas erráticas de promoción del profesorado, cuando no alguna irregularidad.
Se da la circunstancia que al menos en la Universidad de Salamanca los profesores contratados doctores fijos son (somos) los que más hemos padecido esta situación. Entiendo que nadie discute las expectativas legítimas que tod@ profesor/a universitari@ tiene de promoción. Algunos hemos empezado con una plaza de ayudante doctor, y hasta que no se ha agotado la figura (entonces 4 años) no se nos permitió promocionar a la de contratado doctor, pese a haber tenido la acreditación de contratado doctor un año después de la ayudante doctor. Pues bien, en este escenario, para promocionar a Titular de Universidad era preciso contar con la acreditación de la ANECA. Antes de la tasa de reposición había planes anuales de promoción de plazas y todo transcurría dentro de los cauces normales. Pero cuando llegó la limitación de la tasa de reposición y hubo que fijar límites, empezaron algunas universidades a mezclar estabilización con promoción, estableciendo a cada año además distintos criterios, que hacían cada vez más difícil la promoción para determinadas áreas de conocimiento. Entiendo que estabilización y promoción son (deben ser) vías diferentes. Y nadie discute que un ayudante doctor que tenga acreditación a titular pueda promocionar, pero en una época de restricciones como la que vivimos, parece que lo lógico, para no incurrir en injusticias ni discriminaciones, para no abundar en la frustración, sería que hubiera una única vía de acceso y que esta se marcara por la antigüedad en la obtención de la acreditación. Eso, que parece de sentido común, en la USAL no ha estado presente. Ha habido tres criterios de acceso: antigüedad en la obtención de la acreditación; índice dotación del área y méritos. El índice de dotación se basa en polinomios de difícil entendimiento. Además, al haber mezclado estabilización y promoción, se ha dado el caso de que en la misma convocatoria hayan podido promocionar dos personas del mismo área, lo cual es sorprendente, no me lo negarán. De la valoración de los méritos mejor ni hablar. La universidad fijó unos criterios para poder acceder a la promoción de la plaza que luego se vieron sustancialmente alterados por la agencia que evaluó los méritos, fijando criterios que todos ellos podían ser discutibles y dejando a un lado hechos objetivos, como por ejemplo, los sexenios que cada candidato aportarse.
Unido a ello, desde el rectorado se ha empezado a vender la máxima de que hay que promocionar a titular antes a los jóvenes (ayudantes doctores) que a los contratados doctores fijos que ya estamos en la cuarentena. Es decir, se nos desprecia y se minusvalora nuestra carrera académica de tal manera que dice muy poco de quienes ahora están al frente de nuestra Universidad. Porque una Universidad que no valora a su capital humano es una Universidad abocada al desastre. Y en esta tesitura nos hallamos. Otra vez en situación de tener que demostrar a nuestro rectorado que los que somos contratados doctores fijos no somos ningunos privilegiados, como parece que piensan por sus declaraciones, que somos trabajadores que aportamos cada día nuestra experiencia y saber hacer a esta Universidad y que consideramos que la Universidad tiene una deuda con nosotros porque no se nos ha permitido promocionar pese a tener algunos acreditación desde 2012. Y no hemos dejado de trabajar por ello. Hemos seguido publicando, poniendo en marcha iniciativas pioneras, participando en múltiples foros. Así que mejor que recapaciten y cambien el chip de apreciación que están mostrando con nosotros, porque somos conscientes de nuestros derechos y además nos avala el sentido común.

Comentarios { 0 }

Derecho a amar

Pudiera ser que para muchos el 14 de febrero se haya convertido en un día en que es preciso regalar algo a quien se ama. Si así fuera habríamos caído en la trampa (una más) de la sociedad de consumo, contribuyendo a mercantilizar los sentimientos. En realidad, tener un día señalado en el calendario para recordar a la persona a la que amas que la amas no deja de ser, creo, una anécdota, al menos en el terreno personal. Sin embargo, en un prisma más social, hoy es un día importante. O podemos convertirlo en un día importante. Podríamos convertirlo en un día para reivindicar el derecho que tiene toda persona a amar a quien desee, algo que todavía no es una realidad en muchos países y que no deja de tener aristas en algunos otros, como el nuestro, en que los delitos de odio respecto de las personas que aman a otras de su mismo sexo han aumentado de forma preocupante en los últimos años (estadísticas).
La libertad personal y la dignidad son valores indisociables de las sociedades democráticas. Sin embargo, para que se traduzcan en realidades, es preciso que el Derecho ayude a convertir hechos en derechos. En España se dio un salto cualitativo con la Ley 13/2005 que reconocía la posibilidad de contraer matrimonio entre sí a personas del mismo sexo. Otro paso significativo fue la reforma del art. 7.3 de la Ley 14/2006 de técnicas de reproducción humana asistida que introducía de forma visible la filiación intencional en los matrimonios de mujeres, permitiendo que la cónyuge pudiera reconocer la filiación del hijo que había gestado su pareja a través de técnicas de reproducción asistida. Estos dos pasos, de importancia indiscutida, es verdad, son los que se han dado hasta el momento en nuestro Derecho privado. Pero todavía queda un largo camino por recorrer, porque hay todavía muchas inercias que romper. Es preciso un nuevo impulso al Derecho de familia porque en la actualidad todavía no se reconocen jurídicamente todas las realidades familiares.
En el ámbito de lo público es preciso abordar a nivel nacional la aprobación de una ley de igualdad para personas LGTB. Muchas Comunidades Autónomas se han adelantado aprobando leyes vanguardistas cuya efectiva aplicación en el terreno educativo, por ejemplo, han querido poner en cuestión asociaciones ultracatólicas como Hazte Oír, enviando publicidad a los centros educativos con la intención de hacer que los/las niños/as se eduquen fuera del ámbito del respeto que es lo que proponen estas leyes.
La verdad es que nos queda mucho camino por recorrer todavía. Pero hoy, el día de los enamorados, reivindiquemos la necesidad de reconocer el derecho a amar en positivo, a quien cada uno desee.

Comentarios { 0 }

Cuando la conciencia se adormece

Hay que hacer algo. No podemos permanecer impasibles como si nada sucediera, como si lo que tiene lugar a nuestro alrededor no fuera cosa nuestra. No podemos claudicar. La sociedad civil no puede rendirse. Es cierto que experiencias de traducción política del sentir ciudadano han dado al traste con las esperanzas de mucha gente. Ya advertía yo que la letra y música de Podemos eran disonantes. Pero quizás debamos ir por otro lado. La sociedad civil debe denunciar, movilizarse, actuar. Es más importante eso, que algún que otro diputado en el Congreso. Lo importante es hacer que la política se nutra del sentir ciudadano y para eso no pueden decirnos ellos, desde su universo paralelo, lo que se debe hacer o dejar de hacer. Debemos ser nosotros los que les mostremos el camino. Un claro ejemplo de lo que digo son las mareas ciudadanas que han dado interesantes frutos en los últimos años. No deberíamos dejarlas aparcadas, porque son tan necesarias o más que cuando iniciaron su andadura.
Habría que crear otra marea defensora de los derechos civiles, que contemplara los derechos básicos de todos los ciudadanos, que se manifestara contra las políticas de extranjería de los Estados de la UE y de la propia UE, que denunciara y pusiera freno al avance fascista de muchos gobiernos en el mundo, de demasiados. Me cuesta creer que mueran niños intentando llegar a nuestras costas y miremos para otro lado. Me indigna saber que muchos refugiados mueren de frío mientras que la UE no sólo no hace nada, sino que muestra su lado más insano. La reacción de la UE ante las políticas de Trump lo dice todo. Al menos, no quiere ser hipócrita, consciente como es de lo que está haciendo… De ahí su silencio cómplice.
Necesitamos el oxígeno de mentes preclaras como las de Javier de Lucas, infatigable defensor de los derechos de los inmigrantes. Hoy he leído esta entrevista que le han hecho, y más allá del pesimismo que la situación actual trasluce, creo que lo importante es destacar su creencia en la sociedad civil organizada como propulsora de la autodefensa de los valores y libertades democráticos. Yo también lo creo. A lo mejor no estaría de más que comenzáramos a organizarnos desde las Universidades para demandar respeto por los derechos humanos. Yo creo que estamos muy callados, porque las voces están muy dispersas. Tendríamos que unir la de todos los que pensamos que es necesario apuntalar un espacio de convivencia en el que primen los derechos de los ciudadanos por encima de otros intereses, para hacer que las conciencias no se adormezcan. Porque lo peor que nos puede pasar es que nos resignemos a pensar que otro mundo no puede ser posible.

Comentarios { 0 }

Un lugar en el que estar

Mientras el mundo entero habla de la orden que el presidente norteamericano Trump ha dado para impedir la entrada de los nacionales de 7 países a su territorio, hoy hemos conocido que este fin de semana, sin que se especifique día ni hora, se ha encontrado muerto en Barbate a un niño de entre cinco y siete años de origen subsahariano. Mientras en Estados Unidos la población sale a las calles, se manifiesta, los sectores más mediáticos ponen énfasis en oponerse a tan nefasta orden y los fiscales actúan, en España, la subdelegación del gobierno ha considerado mejor silenciar una muerte, la de este niño, porque seguramente, con esa lógica a la que ya nos tienen acostumbrados los del signo político de este gobierno, lo que se ignora es como si no existiera. Y así nos va. Pero hoy ya lo sabemos. Sabemos que un niño ha muerto en nuestras costas; sabemos lo que España está haciendo desde hace tiempo en las vallas de Melilla, incumpliendo convenciones internacionales de las que forma parte. Sabemos también lo que está haciendo la Unión Europea con los refugiados. La única diferencia entre Estados Unidos y Europa es que en el país americano la gente se rebela y aquí agachamos la cabeza o miramos para otro lado.
Todo el mundo tiene derecho a un lugar en el que estar, en el que vivir en condiciones dignas. Los refugiados huyen de la guerra y les denegamos el acceso. En Estados Unidos, se ha ido más lejos, dictando órdenes que directamente impiden el acceso a los nacionales de determinados países. Nos hemos vuelto todos locos. La humanidad ha perdido el norte. Al final el choque de civilizaciones se producirá, no porque Huntington lo predijera sino porque existe tal crisis de valores que ya cualquiera puede ser presidente de una gran potencia, sin que haya resortes en el partido, en su propio partido, que le pongan freno. Pero el problema no es Trump. O no es sólo Trump. El problema es que no existe contrapoder suficiente para hacer de contrapeso. La Unión Europea ahí está, casi muda, con temor de que algunos de sus miembros se sientan ofendidos si van más allá en las críticas a Trump. Es lo que tiene jugar al mismo juego. Y entretanto, en Europa, en España permanecemos impasibles. Sin reparar en que toda persona tiene derecho a tener un lugar en el que estar. Se silencia la muerte de un niño por temor al qué dirán sin que importe, sin que les importe realmente la muerte de ese niño.

Comentarios { 0 }

La buena educación

 

En estos tiempos que vivimos, en los que la cantidad ha sustituido a la calidad, en todos los ámbitos, yo hoy quiero romper una lanza por la buena educación. Probablemente no pueda esgrimirse ante ningún tribunal evaluador, ni dé lugar a ningún reconocimiento tangible; puede que no se cotice ni en bolsa ni en ningún otro lugar, pero es tan necesaria para poder vivir que no entiendo cómo no se hace más por promoverla y potenciarla.

La buena educación son hábitos adquiridos normalmente en el entorno familiar más cercano; la que proporcionan los padres y hermanos, los abuelos y los tíos, también los primos. La familia es la primera que debe educar en todos los sentidos, y si en ella rigen los buenos modales, normalmente el niño/la niña los irá adquiriendo. El colegio, creo, no es el sitio idóneo para enseñar buena educación ni modales, aunque ayuda a reafirmar los que ya se tienen y a corregir, si se puede, los malos hábitos. Es muy importante, por ejemplo, inocular el respeto por los compañeros y por los profesores desde bien pequeños. El respeto por el otro es básico en la buena educación. Y el saber hablar correctamente; no verbalizar violencia ni utilizar términos despectivos. Cuando se crece es necesario también ir adquiriendo patrones nuevos acordes a la edad y a los escenarios en que nos movemos. Pero sigue siendo básico siempre el respeto. El respeto por la situación del otro, por su trabajo, por su concepción de la vida. Si pretendemos que todo sea conforme a cómo lo vemos nosotros, estaremos contribuyendo a construir una concepción etnocéntrica, que a la postre nos termina aislando y empobreciendo.

Si algo queremos dejar a nuestros hijos e hijas, más que títulos, más que conocimientos sesudos ni experiencias en tropecientasmil actividades que se nos ocurran que pueden ser interesantes para su crecimiento personal, intentemos que sean respetuosos y comprensivos siempre, y cuando tengan comportamientos nobles con los otros, por más que desde nuestra visión ya curtida podamos dilucidar riesgos, reconozcámosles los buenos actos. En estos tiempos, no se cotiza ser buena persona y, sin embargo, considero que si hubiera más buenas personas este mundo que ahora tenemos sería menos injusto, más habitable y, por supuesto, más humano.

Comentarios { 0 }

De nuevo sobre el Brexit

Que la presidenta de un país que ha decidido dejar la Unión Europea en referéndum tarde 6 meses en avanzar su hoja de ruta, ya es una noticia en sí misma. Da idea de la improvisación con que se ha hecho todo: la convocatoria del referéndum, la campaña, la quizás inesperada respuesta… Si tenemos en cuenta la trascendencia del paso a dar, esta comparencia llega tarde y realmente poco aporta. Lo único quizás novedoso es que ha reconocido que la comunicación de la apertura del proceso de desconexión al Consejo Europeo regulado en el art. 50 TFUE deberá ser ratificada por el Parlamento británico, algo que en principio no se daba por hecho. No sabemos, pues, cuánto habremos de esperar para que ese hecho se produzca. Entretanto, reina la confusión y el desasosiego para muchos ciudadanos y para muchas empresas.

Nos vamos a enfrentar a un hecho sin precedentes en la vida de la UE. Nunca antes un Estado había manifestado su intención de dejar el proyecto común de forma tan evidente. Son muchos los años compartidos, fuerte el andamiaje jurídico construido y para su deconstrucción hará falta algo más que buenas formas y palabras. No va a ser sencillo. La cuestión es que Reino Unido debería tener claro y el resto de países miembros también que si nos vamos porque no estamos conformes con la libre circulación de personas, tampoco asumimos la libre circulación de servicios, mercancías y capitales. No vaya a ser que al final se quiera mantener lo bueno (para quien tiene esa visión pacata de la vida en que prima sólo lo económico) y aparcar lo que no nos resulta útil. Es importante, por tanto, que se gestione bien desde la instancias europeas el proceso (cuando comience y si es que comienza). De lo contrario estaremos dando la puntilla al proyecto europeo. Y sería una pena.

Comentarios cerrados

Contra Goliat

Es una pena que la Universidad sea noticia por asuntos como los que aparecen en la prensa durante estos días. Rector plagiador, catedrático condenado a siete años de prisión por abusos sexuales a tres compañeras… No digo yo que en sí mismos estos hechos no merezcan ser objeto de tratamiento informativo, pero tengo la impresión de que la Universidad no está bien tratada por la prensa en nuestro país. Quizás debiera haber un espacio informativo que sirviera de escaparate para todo lo que se hace (y bueno) en la Universidad.  Parece que eso no importa y, sin embargo, el I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) genera más riqueza y conocimiento de lo que a primera vista se pudiera pensar y por supuesto de lo que se publicita a través de los medios. Pero es una lucha contra Goliat. Los mensajes negativos no sólo provienen de los medios, sino de los máximos responsables de educación, como el ministro del ramo afirmando que en España sobran estudiantes universitarios o declaraciones de similar o parecido cariz. Yo creo, sinceramente, que a la Universidad habría que mimarla. Precisamente porque representa un espacio vital para poder sobrevivir en un mundo en que priman intereses espúreos. Está claro que como todo espacio humano, es perfeptible, y que cuando tienen lugar conductas como el plagio o el abuso, sea del tipo que sea, toda la comunidad universitaria debería levantarse para aislar a quien así denigra la causa común. En esto último aún nos queda mucho por hacer. Como en todas las relaciones humanas, no siempre se hace lo correcto por muy claro que se tenga qué es lo que se debería.  Pero más allá de todo, creo que también deberían potenciarse las buenas prácticas, los buenos resultados, la multitud de proyectos, ideas y ganas que hay en la gente que trabajamos en y para la Universidad que a la postre significa trabajar en y para la sociedad.  Quizás sea una percepción equivocada, pero tengo la impresión de que a la Universidad no se la mima todo lo que sería necesario.

Comentarios { 0 }

Noche de Reyes

Sigo teniendo la sana costumbre de escribir la carta a los Reyes Magos. Es un momento idóneo para hacer balance y plantearse nuevos retos, en forma de peticiones a sus Altas Majestades. Es verdad que cuando se tienen hijos, el tiempo se comprime y todo va demasiado rápido, pero hay que encontrar un hueco para ese momento que es íntimo y especial. Comparto con ustedes el deseo de que en estos tiempos convulsos, podamos hallar paz, que seamos capaces de dar siempre lo mejor, que el esfuerzo esté siempre entre nuestras actitudes, que no nos conformemos con menos de lo que consideremos que merecemos, que tengamos esperanza para encarar el futuro, por más que el presente no pinte muy halagüeño; en definitiva, que podamos contribuir a hacer este mundo un poco más habitable, para los que nos rodean y para nosotros mismos. Feliz noche y día de Reyes. Que no nos falte nunca la magia.

Comentarios { 0 }
Política de privacidad
Studii Salmantini. Campus de excelencia internacional