Departamento de Biblioteconomía y Documentación
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Conversamos con Alexia Luiña, directora de la Biblioteca Central de Cantabria

Alexia Luiña, antigua alumna del Grado en Información y Documentación, ha sido nombrada directora de la Biblioteca Central de Cantabria. Desde el Departamento de Biblioteconomía y Documentación hemos querido conversar con ella sobre su trayectoria profesional y su experiencia como alumna de la Universidad de Salamanca.

AlexiaLos inicios

Mi primer trabajo consistió en la organización del fondo documental del Instituto Fray Luis de León de Salamanca mientras estaba estudiando el último curso de la desaparecida Licenciatura en Documentación. Tras este primer contrato obtuve una beca para estudiantes de doctorado de la Facultad de Educación. Me encargaba de la selección, catalogación y resumen de literatura gris y artículos científicos para la base de datos REDINED. Unos meses después regresé a Galicia para trabajar en la organización del archivo de la Cofradía de Pescadores de Burela (Lugo) y paralelamente, me presenté a varias oposiciones a la vez que hacía cursos de formación relacionados con archivos y bibliotecas.

En 2012 aprobé la oposición de técnico medio para el Instituto Español de Oceanografía pero mientras se resolvía el proceso selectivo trabajé en la Biblioteca Pública de Santiago de Compostela y finalmente en la biblioteca del Centro Oceanográfico de Vigo. Posteriormente superé la oposición de facultativos de bibliotecas de la Xunta de Galicia y me incorporé a una plaza de técnico de biblioteca en la Biblioteca Pública de Vigo, en la que estuve trabajando hasta mediados de enero de este año, momento en que me trasladé a la Biblioteca Central de Cantabria.

Paso por la Universidad de Salamanca

Sin lugar a dudas aprendí este oficio en la USAL y creo que he podido desempeñar mis primeros trabajos gracias a ello. Hay que seguir formándose, actualizándose y aprendiendo del día a día continuamente, pero mi base teórica y mi punto de partida fue sin lugar a dudas mi formación en la facultad de Documentación. Es cierto que en muchos momentos llegué a sentir que la formación no se tenía en cuenta. Quizás me tocaron tiempos difíciles, aunque nunca debió ser fácil dedicarse a este oficio, y por eso pasé momentos en los que pensaba si había merecido la pena el camino escogido. A pesar de todo, el resultado final ha sido positivo: tengo un trabajo que me parece socialmente muy útil y que me gusta. No puedo pedir más. Estos años he continuado vinculada a la universidad a través de los estudios de doctorado, ¡que no sé si terminaré algún día! Así que aún no he cerrado del todo mi etapa en la USAL.

Proyectos para la Biblioteca Central de Cantabria

Me han preguntado en varias ocasiones cuáles son mis objetivos en este nuevo trabajo. Es una pregunta que me resulta difícil de responder por varias cuestiones. La primera es que considero que para poder plantearse objetivos hay que conocer el centro y la comunidad para la que trabajamos, y para ello se necesita un tiempo prudencial. Por otro lado, porque opino que hay que huir de personalismos. Los servicios bibliotecarios los definimos y los hacemos todos los que trabajamos en ellos, cada uno desde su área. Creo que nuestro trabajo lo deben guiar y orientar las leyes, las pautas profesionales, las recomendaciones, los planes estratégicos y, en general, toda la literatura que se publica en este campo, que la tenemos. No obstante las experiencias y las preferencias personales inevitablemente inclinan la balanza hacia unos temas frente otros.

Pienso que en el momento en el que estamos debemos ir empezando a dar el mismo peso a las colecciones y a los servicios digitales con respecto a su versión presencial y en papel. El avance de lo digital, a su vez, nos obliga a aumentar nuestros esfuerzos en que la biblioteca pública sea un lugar de encuentro para la comunidad que atendemos, así como un lugar de intercambio de conocimiento. Esta función siempre ha sido inherente al concepto de biblioteca pero, ahora más que nunca, debemos potenciarla. La convivencia con los formatos digitales tendrá repercusión en el nivel de uso de los servicios presenciales, pero no hay que olvidar el componente humano de nuestra misión. Somos personas y necesitamos relacionarnos con otras personas, y eso va a seguir siendo así siempre. Nuestros usuarios buscan en la biblioteca información, sí, pero también les gusta comentarla y compartirla. Asimismo, debemos tener claro que el conocimiento no solo se transmite a través de libros.

Me siento muy afortunada de trabajar en esta biblioteca porque desde el principio me he sentido muy bien acogida y porque me están ayudando todo lo posible. Creo que tiene mucho potencial ya que cuenta con unas instalaciones modernas, acogedoras y funcionales, lo que supone un buen punto de partida para ofrecer unas colecciones y unos servicios de calidad. Y lo más importante, creo que hay un equipo al que le gusta su profesión. Es una oportunidad profesional impresionante ya que me permite ver y participar en el funcionamiento de una biblioteca pública, una biblioteca regional y del servicio de bibliotecas, al ser esta biblioteca cabecera del sistema de Cantabria.

 

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