Eureka Asteroides y Meteoritos con JM Trigo

Cualquier noche, si las nubes y las leds no lo permiten, es fácil observar estrellas fugaces. Hay periodos del año donde estas son más intensas pues la Tierra en su órbita al alrededor del Sol cruza una zona con restos de cometas o asteroides. Así está ocurriendo en estos días (mediados de diciembre) en lo que se conoce como las Gemínidas (pues se observan especialmente mirando hacia la constelación de Géminis). La produce polvo cósmico restos del asteroide Faezon.

Para Josep Maria Trigo-Rodríguez (http://www.spmn.uji.es/ESP/trigopopup.html), a quien entrevistamos en el programa de EUREKA que puedes escuchar AQUÍ, las estrella fugaces son mucho mas que un bello espectáculo, especialmente si restos de ellas llegan al suelo pues son mensajeros que nos traen información de nuestros orígenes (la formación del Sistema Solar).

La luminosidad de las estrellas fugaces se debe a que el polvo cósmico al chocar con la atmosfera transforma parte de la energía cinética en luz y calor, produciendo ese fenómeno luminoso que tanto nos llama la atención. A las estrella fugaces más luminosos se les llama bólidos o bolas de fuego (sus dimensiones van de pocos centímetros hasta varios metros) . En total se estima que anualmente entran en la atmósfera terrestre unas ¡200.000 toneladas de materia interplanetaria!  De ella, muy pocas, alcanzan el suelo.

En España disponemos de la “Red de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos”, de la que Josep Maria Trigo-Rodríguez es fundador, que escudriña continuamente el cielo buscando la entrada de estos meteoroides. Las imágenes se pueden ver en http://www.spmn.uji.es/espanol.html.

Aunque a tierra solo llega una pequeña parte.  A España, en promedio, le “tocan” uno cada dos o tres años. Sin embargo, hasta la entrada de esta red, se conservan pocos. Quizas la ignorancia hizo que de pocos ellos se informase a las autoridades científicas. De los que se conservan la mayoría están en el excelente (y poco conocido) Museo Nacional de Ciencias Naturales (https://www.mncn.csic.es/es).  Allí se puede ver un gran fragmento de casi 5 kg del meteorito de Ojuelos Altos, que cayo 1926 a pocos km de donde nací, al que me referiré en una próxima entrada.

 

 

guillermo

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