Historia de un libro

Polomeo3

La historia de un libro nos muestra cómo se trasmite el conocimiento

Si tuviese que elegir los dos libros de ciencia más influyentes de la Antigüedad, uno de ellos sería el Almagesto (o Sintáxis matemática) de Claudio Ptolomeo y el otro Los Elementos de Euclides. Este último aún conserva su vigencia.

Aquí voy a contar los sorprendentes caminos seguidos por el Almagesto desde que fue escrito hasta las primeras ediciones impresas.

En el fondo histórico de la Biblioteca General Histórica (BGH) de la Universidad de Salamanca hay dos  editio princeps (primeras ediciones impresas) del Almagesto o Sintaxis matemática, que es la traducción literal de su título.

Cl. Ptolemei. Pheludiensis Alexandrini Astronomorum principis: Opus ingens ac nobile omnes Celorum motus continens (Venecia: Peter Liechtenstein, 1515) .

Cl. Ptolemei. Seu Magnae Constructionis Mathematicae Opus Plane Divinum, trans. Georgius Trapezuntius (Venecia: Giunta, 1528) [Digitalizado aquí],

Puede parecer ilógico dos editio princeps de un mismo libro, pero realmente son traducciones distintas de un mismos original que no se conserva. Aunque ambas están en latín han seguido caminos diferentes  y es  lo que  voy a explicar en este artículo.

El libro original fue escrito en griego alrededor del año 150 por Claudio Ptolomeo en Alejandría, en cuya legendaria Biblioteca se cree que trabajaba. Aunque estamos en época romana Ptolomeo utilizó el griego,  lengua habitualmente utilizada en estos temas por las clases cultas del Imperio Romano.

Sobre el contenido de la obra podemos decir muy sucintamente que describe el movimiento del Sol, la Luna y los cinco planetas visibles, con la Tierra en el centro. Además, incluye un catálogo de 1022 estrellas. El modelo Ptolemaico, aunque erróneo, cumplía su función al permitir calcular las posiciones futuras y pasadas del Sol, la Luna, los cinco planetas visibles y estrellas, incluida la predicción de eclipses. No se sabe qué eran contribuciones originales de Ptolomeo y qué  conocimientos previos. En cualquier caso, lo importante es que el modelo ptolemaico estuvo vigente al menos 1400 años y la Astronomía que se hizo durante ese largo periodo tomaba como base este modelo.

Muy probablemente el texto original estaba escrito en papiro en rollos del que se sacarían copias que se distribuirían por algunas de las ciudades más cultas del  Imperio Romano. Desde Turquía surgió un competidor del papiro: el pergamino (el origen de este material es Pérgamo), y en vez de rollos los libros se encuadernaron en códices y las nuevas copias del Almagesto, como de otros libros, se trascribirían en papiro.

Imperio Romano después del s. III empezó a entrar en decadencia, y con ello la difusión de los libros disminuyó. En el s. III había en Roma veintiocho bibliotecas públicas que, según el historiador Amiano Marcelino a finales del s. IV,  “a manera de sepulcro, permanecen siempre cerradas”. Según la historiadora Catherine Nixey, en su libro La edad de la penumbra, el triunfo de un cristianismo integrista supuso la desaparición de numerosos libros clásicos, el episodio mas celebre con este origen es fue el saqueo de la Biblioteca de Alejandría a finales del s IV.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente (s. V) se produjo una desconexión con el Imperio Romano de Oriente, más conocido como Bizancio cuya capital era Constantinopla (ahora Estambul). Europa invadida por grupos que genéricamente conocemos como los bárbaros entró en una edad oscura, al menos en lo que se refiere a temas científicos. Probablemente se conservaron copias en pergamino en algunos monasterios pero, por lo ocurrido con otros textos científicos,  se reutilizaron para escribir en el textos religiosos.   Bizancio y el Imperio musulmán compartían fronteras, a veces se producían enfrentamientos, pero también había comercio e intercambios que incluían la trasferencia de libros.

Los musulmanes inicialmente mostraron hostilidad a la cultura greco romana.  En el año 640 cuando el Imperio bizantino sufrió la arrolladora irrupción de los mulsumanes y Egipto se perdió totalmente para Bizancio, la biblioteca de Alejandría fue definitivamente destruida.

En esta época solo tenemos constancia de la conservación de algunos ejemplares del Almagesto en Bizancio. Sabemos de la existencia de grandes obras de Hiparco y Arquímedes que desaparecieron. Puede parecer paradójico pero la llegada de otro dinastía musulmana califato salvaría el Almagesto.

En el s. VII se hacen con el califato los  omeyas que en el siglo VIII son desplazados por los abasidas, la capital pasa de Damasco a Bagdad. Sus califas fundaron la Casa de la Sabiduría convirtiéndose en un importante centro de saber. La Casa de la Sabiduría es una designación a un entorno cultural que incluirá bibliotecas bien dotadas. El esplendor lo alcanzó con al-Ma’mún (786-833) [Una curiosidad: otro al-Ma’mún, éste omeya, siglos después (s XI) haría un papel similar en Toledo]. Su padre era el legendario al-Rashid, al que Sherezade entretiene con cuentos en Las mil y una noches. Al-Ma’mun estaba muy interesado por el saber y es a través de él como llega a Bagdad Sintaxis Matemática que es traducido del griego al árabe como Al-Majisti (‘el más grande’), de donde deriva Almagesto.

En el siglo IX se hicieron cuatro o cinco traducciones al árabe diferentes, de las cuales sólo dos han sobrevivido en su totalidad. Una de ellas es la realizada en 827/8, en época de al-Ma’mún, por al-Hajjāj ibn Yūsuf ibn Matar de la que se conserva (Leiden UB, Or. 680) una copia competa realizada antes de 1219 y otra incompleta (Londres, BL, Add. 7474) realizada después del año 1287. También se conserva una segunda traducción al árabe realizada entre 879 y 890 por Abū Yaʿqūb Ishāq ibn Hunayn, posteriormente revisada por Thābit ibn Qurra, de la que existen 10 copias manuscritas, la más antigua del año 1085 (Túnez, BNT, 7116).

Miembros de la dinastía omeya que sobrevivieron a la invasión abasida se establecieron en al-Andalus, llevando consigo copias del Almagesto. Algunas de éstas  acabarían en Toledo, primero bajo dominio árabe y más adelante (a partir de 1060) bajo dominio cristiano.

La fama de Toledo como ciudad de saber llegó al lombardo Gerardo de Cremona (1114-1187) que se desplazó en c. 1150 a Toledo y dedicó el resto de su vida (30 años) a la traducción de textos árabes al latín, siendo su empeño fundamental conseguir una excelente traducción del Almagesto. Para su traducción, Gerardo utilizó las traducciones árabes de al-Hajjāj y de Ishāq/Thābit. Realizó al menos dos versiones: la mas antigua (A), de la que se conserva copia en París (BnF, lat. 14738), y su revisión posterior (B). Ambas versiones circularon ampliamente en Europa hasta el siglo XV. La primera edición impresa completa, basada en la traducción de Gerardo de Cremona editada en Venecia en 1515, se encuentra en la BGH de Salamanca (Cl. Ptolemei. Pheludiensis Alexandrini Astronomorum principis: Opus ingens ac nobile omnes Celorum motus continens (Venecia: Peter Liechtenstein, 1515) .).

Sorprende que esta versión de tan largo recorrido fuese la más distribuida en Europa, al menos hasta el s. XVI.

Pero ¿por qué tardó tanto en distribuirse la traducción directa desde el griego al latín?

catalogoptolomeo

Ya hemos contado que Bizancio, donde se disponía de versiones en griego, quedó prácticamente desconectado de los Países del antiguo imperio romano de occidente donde debía de existir poco interés por el saber griego.

Las primeras noticias, al menos que yo conozca (a través de V. Moller en la Ruta del Conocimiento), sobre la existencia de una versión griega de Sintaxis Matemática (que seguiré llamándole Almagesto) en Europa Occidental es la referida por un estudiante, de nombre desconocido, que se desplazó desde Salermo a Sicilia al conocer la existencia de una copia griega del Almagesto. Esta copia la había llevado a Sicilia desde Constantinopla Enrico Aristipo, principal consejero del rey de Sicilia Guillermo I.

Guillermo I era hijo de Rogelio II y nieto de Alfonso VI de León, el mismo que conquistó Toledo, y estaba casado con Margarita de Navarra. Su padre Rogelio II Sicilia alcanzó un gran esplendor favoreciendo las relaciones tanto con Bizancio como con los musulmanes. Su principal consejero Jorge de Antioquia era griego y tenía un especial interés por esta cultura, lo que facilitó el acceso a los textos griegos existentes en Bizancio. En este ambiente llegó a Sicilia el estudiante desconocido que consiguió que Enrico Aristipo le dejara la versión griega del Almagesto. Con la ayuda de un greco hablante consiguió traducirlo al latín, finalizando la traducción en 1160  (se conserva una copia completa). Era la primera vez que se tenía el texto en latín, la lengua habitual en las clases cultas,  en una fecha anterior a la versión de  Gerardo de Cremona. Sin embargo, la versión de Cremona es la que más se extendió por Europa.

La caída de Bizancio provocó la huida hacia Italia de habitantes de ciudades turcas greco hablantes,  como Trebisonda. Uno de ellos, Georgius Trapezuntius ,  realizó la  traducción del griego al latín que se imprimió. Es el segundo de los ejemplares de la BGH (Cl. Ptolemei. Seu Magnae Constructionis Mathematicae Opus Plane Divinum, trans. Georgius Trapezuntius (Venecia: Giunta, 1528)Sin embargo, el texto que probablemente mayor dio a conocer el Almagesto en el siglo XV y XVI fue la versión de Regiomontano

Regiomontanus, Johannes. Epitoma in Almagestum Ptolemaei (Venecia : Johannes Hamman, 1496). Johann Müller Regiomontano era un astrónomo y matemático excepcional, además de editor, quien hizo una adaptación del Almagesto mucho más fácil de entender. Su publicación es anterior a las dos versiones literales del Almagesto a las que me he referido.  Al parecer Regiomontano utilizó versiones manuscritas de Cremona y quizás del Almagesto en griego.

Puede llamar la atención que los tres textos a los que me referido se publicasen en Venecia. Es así pues inmediatamente después de la invención de la imprenta Venecia, que ya era un centro de cultura, atrajo la atención de impresores que se instalaron allí. Uno de ellos era Regiomontano, que favoreció la publicación de textos científicos. Aunque murió pronto su legado tuvo continuación.

Una versión ampliada de esta entrada puede leerse en NAUKAS.

 

guillermo
Aún no hay comentarios.

Deja un comentario


*

Política de privacidad