Guillermo Sánchez León
Incluye artículos de divulgación científica, material para la enseñanza, y publicaciones del autor
 

El florecimiento de la Astronomía en el siglo XV en la Universidad de Salamanca

En julio de 2018 se celebró en Salamanca la XIII reunión científica de la SEA (Sociedad Española de Astronomía) de la que nos hicimos amplio eco en el programa de radio USAL EUREKA. Además el copresentador del programa Carlos Tejero impartió una conferencia en la sesión inaugural. Me prometió que antes de finalizar la conmemoración del 800 aniversario de la fundación de la nuestra Universidad le dedicaríamos un programa de EUREKA al tema de la conferencia y así fue y lo entreviste como ya comenté  en mi entrada anterior (lo puedes escuchar AQUÍ). Le he pedido que las notas que utilizó para la preparación de la entrevista las convierta a formato entrevista y es lo que trascribo debajo.  Gracias Carlos.

Florecimiento de la Astronomía en la Universidad de Salamanca en el siglo XV

por

Carlos Tejero

 ¿Cuándo comenzó a estudiarse la Astronomía en la Universidad de Salamanca?

Para responder a esta pregunta tenemos que remontarnos a 1218, cuando Alfonso IX de León funda el Estudio General Salmantino.

Además, hay que aclarar que en tiempos medievales, se usaba la palabra Astrología para el estudio de los astros y que sería a partir del renacimiento cuando se preferiría el termino Astronomía para referirse al estudio de los cuerpos celestes, diferenciándose del término Astrología que se asociaba con creencias y prácticas supersticiosas que afirmaban la posibilidad de establecer una correlación entre los eventos celestes y los sucesos terrenales, usándose como método de adivinación, creyéndose que era esencial para la correcta práctica de la Medicina.

Pero tenemos que avanzar un poco en el tiempo hasta el reinado de Alfonso X “El Sabio”, que jugará un papel esencial en lo que vamos a contar y que en la Carta Magna de 1254 se refiere por primera vez al Estudio General Salmantino como Universidad. A petición de Alfonso X, en 1255 el papa Alejandro IV le concedió la confirmación pontificia como estudio general del orbe, junto a Bolonia, París y Oxford. Se le concedió la validez universal de los grados académicos: la “licentia docendi” en cualquier universidad, salvo en Bolonia y en París, ampliándose también a estas universidades a partir de 1256.

El propio Alfonso X hizo un gran esfuerzo de síntesis y compilación de la legislación de su época, que se plasmó en las Siete Partidas entre 1256 y 1265. Pues bien, en la Segunda partida, Titulo XXXI, la Ley prima está dedicada a definir

“Que cosa es estudio …” y se nos dice que

“… estudio general en que ha maestros de las artes, asi como gramatica et de logica, et de retorica et de arismetica et de geometria et de musica et de astrologia.”

Aquí esencialmente, se recoge la estructura de la enseñanza en las universidades medievales, la cual se organizaba en cuatro facultades: Artes, Leyes, Medicina y Teología. En la facultad de Artes se cursaban los estudios preparatorios para las otras facultades, consistiendo éstos en las siete artes liberales. Las tres artes menores: Trivium (gramática, lógica y retórica) y las 4 artes mayores: Quadrivium (aritmética, geometría, astronomía y música). El Quadrivium ya se menciona en el libro VII de la República de Platón

Así pues, de lo anterior, podemos colegir que la Astronomía se enseñó en la Universidad de Salamanca probablemente desde su fundación. Digo probablemente, porque no tenemos constancia documental de ello.

 ¿Cuáles eran los conocimientos astronómicos en aquella época?

Desde la antigüedad se sabía que prácticamente todas las estrellas, salvo 7,  permanecían fijas en el firmamento, dando lugar a las Constelaciones de la mitología griega.  Los griegos llamaron eclíptica a la línea del cielo en la que se producían los eclipses, la cual coincide con la línea del recorrido aparente anual de los siete planetas (las “estrellas errantes”) que pueden verse a simple vista (El Sol, la Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno), a través de las constelaciones del zodíaco.​ La cosmología de la Antigüedad describía el movimiento del Sol animado de dos movimientos, uno diario de este a oeste y otro de 1° diario hacia el este, cuya proyección sobre la esfera celeste denominaron eclíptica. Además, habían observado el movimiento retrógrado de Mercurio, Venus, Marte, Jupiter y Saturno. El movimiento anual de estos planetas es de oeste a este, como el Sol, pero en ciertos períodos se mueven en sentido retrógrado, de este a oeste.

El único compendio completo de la astronomía de la antigüedad que ha sobrevivido se debe a Claudio Ptolomeo que redactó en Alejandría, hacia el año 150 de nuestra era, su libro Syntaxis Mathematica (Tratado sistemático de matemáticas) que sería el tratado astronómico más importante durante 1400 años hasta la aparición del De revolutionibus orbium coelestium de Copérnico en 1543. El libro pasó a conocerse posteriormente como Hē Megalē Syntaxis ó Magna Syntaxis (Gran tratado sistemático). En griego el superlativo el más grande es “megiste”, de donde pasó al árabe “al-majisti” y posteriormente en latin Almagestum que es como se conocía en tiempos medievales.

En el Almagesto podemos encontrar por una parte contenidos matemáticos, como las tablas de cuerdas, es decir Trigonometría Plana, así como Trigonometría Esférica, con resultados como el Teorema de Menelao para la resolución de triángulos esféricos. Mientras que por otra tenemos una descripción precisa del movimiento de los planetas mediante su hipótesis de los epiciclos y deferentes, en la cual la tierra se encuentra muy cerca del centro de una circunferencia denominada deferente y el planeta se mueve en torno a la misma sobre otra circunferencia, denominada epiciclo, cuyo centro se mueve a lo largo de la deferente con velocidad angular constante con respecto a un punto que recibe el nombre de ecuante y que está en dirección opuesta, con respecto al centro de la deferente, al lugar ocupado por la tierra. El Almagesto contiene así mismo diversas tablas astronómicas con el movimiento de los planetas realizadas a partir de observaciones realizadas por Ptolomeo. También contiene un catálogo de 1022 estrellas.

 ¿Cuál fue la aportación astronómica de Alfonso X “El Sabio”?

Fundamentalmente consistió en encargar la elaboración de unas nuevas tablas astronómicas que vieron la luz en Toledo en 1272. Fueron redactadas a partir de observaciones hechas en Toledo por los astrónomos Isaac ben Sid y Judah ben Moses entre 1263 y 1272. Siguen las Tablas de Toledo de Azarquiel de 1069, corrigiendo sus errores, calculadas para las coordenadas de la ciudad de Toledo, siendo su raíz 1252 (el lugar de nacimiento del rey y la fecha de su coronación, respectivamente), y unos cánones en castellano en cincuenta y cuatro capítulos que es lo único que se conserva de las originales en el manuscrito 3306 de la Biblioteca Nacional de Madrid. Presentan novedades de cálculo, tanto para la situación de los planetas como para el uso del calendario, y un intento de unificación de los diversos sistemas existentes. Dichas novedades, entre las que se incluye determinar el 1 de enero como fecha de comienzo de año, repercutirían en la reforma gregoriana. Este códice, de fines del siglo XIV o principios del XV, incluye algunas tablas alfonsíes, las revisadas por Jean de Lignières en copia posterior, y acotaciones sobre los cánones según Juan de Sajonia. Procede de la catedral de Toledo. La editio princeps es de 1483, Venezia. Otras novedades son el uso de signos zodiacales de 30º, ciclos de 20 años, y la notación en días y horas.

Sin embargo, a pesar de que el manuscrito de la Biblioteca Nacional contiene algunas tablas astronómicas, ¿qué fue de la versión completa de las tablas Alfonsíes?

Las tablas Alfonsíes viajaron en algún momento de Toledo a París y en 1327 fueron difundidas con unos cánones de Juan de Sajonia. Fueron las tablas astronómicas más populares basadas en el modelo de Claudio Ptolomeo. Presentan diferencias frente al modelo toledano original: los signos zodiacales son de 60º, se agrupan en ciclos de 25 años y se usa la notación sexagesimal. De París se difundieron en este formato por toda Europa. Sin embargo, curiosamente, no hay prácticamente uso de las tablas alfonsíes en la península ibérica.

 Volviendo a la Universidad de Salamanca, ¿desde cuando está documentada la docencia de la Astronomía?

Pues para encontrar la primera referencia, todavía indirecta, hay que avanzar hasta la época de Pedro Martínez de Luna, al que conocemos como Papa Luna o antipapa Benedicto XIII de Aviñon y que había sido visitador de la Universidad de Salamanca en 1381 como legado papal de Clemente VII de Aviñón, dotándola de unas Constituciones que no se han conservado. Posteriormente, como Papa (1394-1415) dotó a la Universidad de unas Constituciones en 1411, obligando a construir el edificio de Escuelas Mayores. Pedro Chacón en su Historía de la Universidad de Salamanca redactada en 1569 nos dice que en 1411 se dotó una cátedra de Astrología.

Las Constituciones del Papa Luna sólo estuvieron en vigor hasta el 20 de febrero de 1422, en que el papa Martín V firmó el documento de unas nuevas Constituciones que supusieron para la Universidad de Salamanca la fijación de su organización constitucional hasta la reforma de las universidades realizada por Carlos III, en 1771.

 ¿Y desde cuando disponemos de evidencias directas?

Pues la primera evidencia documental, y muy significativa como veremos, la encontramos en el Libro de Claustros de 1464 en la que se le da las gracias al anterior catedrático de Astrología, Nicolás Polonio, y se nombra como nuevo catedrático de Astrología a Juan de Selaya. Sabemos que en 1449 en Cracovia, Gryzmala crea las Tabulae Resolutae, para su estudiantes, las cuales tienen signos zodiacales de 30º, ciclos de 20 años y notación en días y horas, como en las Tablas Alfonsíes originales. Nicolás Polonio, ocupó la cátedra de Astrología desde al menos 1460 hasta 1464 y adaptó las Tabulae Resolutae al meridiano de Salamanca.

Tras la llegada de Nicolás Polonio a Salamanca, la cátedra de Astrología desarrolla una intensa actividad, desempeñando un papel relevante en lo que queda del S. XV y durante todo el S. XVI.

Testigos de ello son la abundante producción escrita de sus catedráticos y antiguos estudiantes, con material astronómico específico para Salamanca. Además, hay gran cantidad de fondos relacionados con la Astronomía en la biblioteca, sólo superados por los de Gramática y Retórica Poética.

Catedráticos de Astrología:

(1460 -1464) Nicolás Polonio

(1464-1467)  Juan de Selaya

(1467-1475)  Diego Ortiz de Calzadilla

(1476-1481)  Fernando de Fontiveros

(1481-1496)  Diego de Torres

(1496-1504)  Rodrigo de Vasurto

Otra prueba de la importancia que fue ganando la cátedra de Astrología podemos verla en que cuando se crea la biblioteca de la Universidad, situada entonces en lo que hoy es la capilla de este edificio histórico, en el lado opuesto al Paraninfo, se decide que el pintor gótico de origen hispano-flamenco Fernando Gallego realice una representación de las Constelaciones, los planetas y las estrellas. Acabado después de 1475 ya que la bóveda representa el cielo del 25 de agosto de 1475. Uso didáctico para Astronomía.

 ¿Estos trabajos en Astronomía sólo tenían lugar en la Universidad?

Pues, lo cierto es que no. En 1452 nació en Salamanca Abraham Zacut, que sería el astrónomo más importante de la Península Ibérica durante el último cuarto del S. XV. Zacut redactó hacia 1478-79 un manuscrito en hebreo, Ha Hibbur Ha Gadol, “La Compilación Magna”. Su raíz es 1473, consta de 65 Tablas y 19 capítulos de cánones. Zacut cita a bastantes astrónomos griegos, árabes y judíos. De los cristianos sólo al Rey Alfonso X y a ninguno de sus pares contemporáneos. Pero se sabe que las tablas de Zacut dependen ampliamente de las Tabulae Resolutae de Nicolás Polonio. De hecho, Zacut tenía relación con Juan de Selaya, el antiguo catedrático de Astrología de la Universidad de Salamanca. En la Biblioteca General  de la Universidad de Salamanca tenemos el manuscrito, por el propio Juan de Selaya, con la traducción castellana del Ha Hibbur Ha Gadol. En el explicit figura: “Este libro fue traducido del hebreo al español el año de 1481 por el Maestro de Selaya a través de Abraham Zacut, como intérprete.” Recordemos que Juan de Selaya ocupó la cátedra de Astrología de 1464 a 1467

¿Qué otras contribuciones hizo Abraham Zacut a la Astronomía?

Pues a Zacut se le conoce más por su Almanaque Perpetuo, Almanach Perpetuum, publicado en Leiría (Portugal) en 1496, tras su expulsión de España en 1492 como judío, el cual está basado en el Ha Hibbur Ha Gadol. Contiene 23 capítulos con los cánones y 52 tablas astronómicas, las más precisas de su época. En concreto, contiene las Tablas de posiciones solares, que serían la base de las tablas náuticas portuguesas del siglo XVI. Tabla de declinación del Sol y su corrección. La primera cifra de la corrección de dicha tabla es de 1’ 46’’, que es la discrepancia entre 4 años trópicos de 365 días, 5 horas, 49 minutos y 16 segundos, adoptado en las Tablas Alfonsíes, más las 24 horas intercaladas por cuatrienio en el año bisiesto: no se corresponde 4x(5 h. 49 m. 16 s.)=24 h. 42 m. 56 s., luego hay un exceso de 42 m. Y 56 s. demás que se corresponden con  1’ 45.54’’ que Zacut redondeó a 1’ 46’’. Se supone que durante su estancia en Portugal participó en la preparación de las tablas para el viaje de Vasco de Gama de 1497 en el que circunnavegó Africa y llegó a la India.

Como dato curioso, a la vez que importante por su relevancia histórica, me gustaría señalar la Inscripción en las guardas del volumen BG/32648 de la Biblioteca General  de la Universidad de Salamanca que contiene la edición de Venecia, 1502

del Almanach Perpetuum de Abraham Zacut. El propietario o el bibliotecario escribió en la guarda delantera una nota manuscrita dejando constancia de la supresión de 10 días del calendario con motivo de la reforma gregoriana del calendario para que las tablas del Almanaque Perpétuo pudieran adaptarse al nuevo calendario. La USAL participó en la reforma del calendario, remitiendo informes al Vaticano que se le habían solicitado sobre el particular, tanto en 1515 como en 1578. Pero en fin, eso ya forma parte de otra historia.

guillermo
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