Judit G.F
Profesora de Educación Secundaria - Física y Química
 

Innovando en el laboratorio

Durante las tardes del miércoles y el jueves, el profesor Alejandro del Mazo, nos ha presentado una serie de experiencias que podríamos relizar en el laboratorio (o en su defecto, en el aula) construidas con materiales caseros y/o sencillos. Sinceramente, hemos abarcado todas las áreas de la física. Os dejo algunas de las experiencias que hemos realizado:

 

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La óptica y la percepción de los colores: Los colores primarios “lumínicos” son el      rojo, el azul y el verde (el famoso RGB de las pantallas LCD), cuyas combinaciones forman los colores “pigmento” primarios: magenta, cian y amarillo limón. La combinación de los colores RGB da como resultado el blanco, como vemos en la imágen.

 

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   La razón por la cual el cielo es azul: La presencia de ciertas moléculas en la atmósfera, hace que los colores del Sol que más se difunden sean los violeras y azules. Por cuestiones de percepción de nuestro ojo, que detecta mejor los colores verdes, vemos el cielo azul, y no violeta.

 

 

Y finalmente, os voy a mostrar el experimento que más me llamó la atención, por su relación con la investigación que realizo junto al GTFE (Grupo de investigación en Optimización energética, Termodinámica y Física Estadística http://gtfe.usal.es/Esp/Present_esp.htm). Voy a comenzar por el principio, y para ello tengo que remontarme al año 200 a.C, aproximadamente. Cuenta la leyenda [1] (dado que no está totalmente demostrado que así fuera) que Arquímedes, para proteger la ciudad de Siracusa contra los romanos, utilizó espejos para reflejar la luz del Sol y quemar los barcos de la flota romana. Se vislumbra entonces, el gran potencial de la concentración de la luz para alcanzar grandes temperaturas.

Representación de la escena: Pintura mural de Giulio Parigi, 1599

[1]:https://irreductible.naukas.com/2009/11/27/el-rayo-de-arquimedes-de-siracusa-a-los-cazamitos/

 

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El profesor Alejandro del Mazo, llevó un montaje, a mi parecer, muy sofisticado, para demostrar cómo, a través de la concentración de luz, podemos quemar un objeto, en este caso, un papel. Nos demostró, a su vez, que las frecuencias que llevan asociadas el calor, son las frecuencias del infrarrojo (que el ojo humano no llega a percibir). Así, cuando ponemos una barrera, entre la luz y el objeto, que no deja pasar la frecuencia del visible, pero sí las infrarrojas, vemos que el papel se quema. Esto es contraintuitivo para nosotros, dado que a simple vista, no vemos que pase luz alguna (pero el infrarrojo está ahí, y cumple su función de calentar el objeto). De igual modo, al interponer una cubeta de agua entre la luz y el objeto, todas las frecuencias del visible alcanzaban a este último, pero las frecuencias del infrarrojo interferían y resonaban con las moléculas del agua, y así, el papel no se quemaba, por mucha luz visible que le llegara.

La concentración de la radiación solar es la base del funcionamiento de la energía termosolar de concentración. El sistema que investigamos en el GTFE es muy similar al montaje que nos enseñó Alejandro, pero de dimensiones un poco mayores. El calor que colecta el concentrador se redirige hacia el foco de la parábola, calentando un fluido de trabajo que realizará un ciclo termodinámico en una turbina, y con ello, se producirá electricidad.

Captura 

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