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La felicidad en la Historia (FELHIS)
Blog de divulgación del proyecto «La felicidad en la Historia: de Roma a nuestros días. Análisis de los discursos»
 
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Página web del proyecto de investigación "La felicidad en la Historia: de Roma a nuestros días. Análisis de los discursos (FELHIS)"
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Feliz verano / Fácil Verano

Feliz verano / Fácil Verano

ANTONIO PORTELA LOPA

En este verano de 2021 una campaña publicitaria de una empresa de seguros (Mutua Madrileña) concluye cada uno de sus anuncios en la televisión con el deseo “feliz verano” que, en el último momento, se convierte en “fácil verano”. “Feliz verano” está consolidado ya como una locución habitual de despedida antes del tiempo estival, equivalente al “buen fin de semana” con que nos despedimos los viernes. Es una de las fórmulas contemporáneas de felicitación que de alguna manera resulta análoga a las felicitaciones de la cultura clásica. El verano como tiempo de vacaciones conquistado en las últimas décadas se prevé como un tiempo para la felicidad. La originalidad de esta campaña es ofrecer un juego de palabras entre feliz y fácil que de hecho es una sinonimia, si no una traducción o una explicación del primer adjetivo por el segundo.

Feliz y fácil forman una paronomasia (puede verse un comentario lingüístico en español aquí). También la formaban sus étimos latinos felix  y facilis. Mejor que en nominativo se aprecia en acusativo, de la que derivan los dos adjetivos españoles (felicem /facilem). Y aún mejor en los abstractos felicitas/ facilitas. La publicidad actual, que resume tan bien el ideal de felicidad de la época, relaciona también los abstractos ‘felicidad’/‘facilidad’.

 Ya se han ofrecido definiciones de felicitas en este blog (aquí lo ha hecho Guillermo Aprile y aquí David Konstan). En cuanto a facilitas, los autores latinos no parece haber jugado con esas paranomasias (ni felix / facilis, ni felicitas/ facilitas). Sin embargo, la definición de facilitas incluye, en la segunda acepción de Gaffiot, “aptitude hereuse à”, es decir, una aptitud feliz, afortunada para algo (placentera, fecunda y productiva). El ejemplo que pone es la facilidad del orador en el lenguaje. La cita que da es de Quintiliano, Institituciones Oratorias, 12, 6, 7, Sic et tirocinii metum dum facilius est audere transierit, nec audendi facilitatem usque ad contemptum operis adduxerit  “De esta manera pasará sin temor su primera carrera, en que es más fácil atreverse, y esta facilidad en atreverse no pasará a desprecio de la dificultad y ejercicio de perorar”.  Más conocida nos resulta la facilidad de palabra, de la que habla también Quintiliano, 10, 7, 26 oris facilitatem, que tiene equivalente en nuestra “facilidad de lenguaje”. Puesto que ’fácil’, facilis guarda relación con facio, “hacer” (es algo  “que se deja hacer bien”), no cuesta entender la relación que establece el Diccionario Gaffiot entre facilidad y felicidad. Por ejemplo, la facilidad de lenguaje es en cierto modo una felicidad de lenguaje. Muy a menudo el propio Quintiliano califica de felices los textos de gran belleza.

En cuanto a la ética, que es el asunto de fondo, las cosas son muy distintas. El concepto clásico de felicidad depende de los filósofos, sobre todo estoicos y epicúreos, y es consecuencia de una ejercitación, porque acaba siendo una virtud o una suma de virtudes. En cambio la equiparación contemporánea entre facilidad y felicidad muestra el descuido o desconocimiento de la ética para alcanzar la felicidad. El desarrollo del concepto actual de felicidad (basado en una facilidad en la que otros resuelven los problemas concretos) en el anuncio citado lo trato aquí.

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Marta Martín Díaz en el podcast Ancient World: New Voices

Marta Martín Díaz, investigadora de FELHIS, ha participado en el podcast Ancient World: New Voices de UCL, en el que jóvenes estudiantes de posgrado de diferentes áreas de los estudios clásicos conversan sobre sus temas de investigación, aportando nuevas perspectivas a cuestiones del mundo antiguo. En esta edición del podcast en inglés (cuya página web puede leerse aquí), Marta Martín —entrevistada por la investigadora de UCL Giovanna di Martino—habla de varios aspectos del De rerum natura de Lucrecio: las dimensiones políticas del poema, la influencia de Epicuro, las imágenes de la plaga ateniense con las que se cierra la obra y la influencia lucreciana en artistas tan variados como Sandro Botticelli o Derek Jarman.

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Lenguaje (lo dicho) y felicidad: (la dicha). Breve apunte lexicográfico

Lenguaje (lo dicho) y felicidad: (la dicha). Breve apunte lexicográfico

ANTONIO PORTELA LOPA

Si hay un concepto difícil de expresar con una palabra, ese es la felicidad. No porque sea extraño o infrecuente (sobre esto no hay acuerdo, Borges sostuvo que sí era frecuente) sino porque tiende a presentarse con la forma de sustantivos abstractos lo que en realidad es la suma de unas cuantas circunstancias muy concretas. Hablar de felicidad es emplear palabras mayores, cuando normalmente se basa en cuestiones menores, incluso mínimas.

El análisis del término español ‘felicidad’ (que dejamos para otra ocasión) debe ir acompañado  e incluso precedido del estudio de sus sinónimos. Uno de ellos nos servirá para centrar  lexicológicamente el concepto, a partir de algunos datos lexicográficos.

La R.A.E. define así el término ‘Dicha’:

dicha1

“Del lat. dicta ‘cosas dichas’, pl. n. de dictum, con el sentido de fatum ‘suerte’, ‘destino’, en lenguaje vulgar, según la creencia pagana de que la suerte individual se debía a las palabras pronunciadas por los dioses al nacer el niño”.

Ofrece cuatro acepciones, de las que nos interesa la primera (expresa plenamente la sinonimia absoluta entre dicha y  felicidad) y la segunda, porque en realidad desarrolla lo que es la felicidad, que en gran medida depende de la suerte:

1. f. felicidad.

2. f. Suerte feliz. Felipe es hombre de dicha.

3. f. Cineg. Ladrido de un perro en persecución de una res.

a, o por, dicha

1. locs. advs. Por suerte, por ventura, por casualidad.

Nada tiene que ver dicha2, que viene del mapuche dichon ‘dar estocada’. Y significa

1. f. Nombre vulgar de varias hierbas con hojas o frutos punzantes, que se crían en Chile.

En cambio, las otras entradas que contienen la forma «dicha»: (decir1 dicho, cha) sí tienen que  ver, porque dan cabida a la forma masculina y femenina del participio del verbo decir: ‘dicho’ y ‘dicha’. La propia entrada de la Academia nos informa de que en realidad el sustantivo femenino ‘dicha’ viene del latín dicta, plural de dictum (cuya evolución, sea como masculino o como neutro, es ‘dicho’). Dicta, “las cosas dichas” se ha sustantivado en “dicha”.

Morfológicamente (y fónicamente) este femenino que conserva la memoria de un antiguo plural neutro en –a, y antes de un colectivo (“el conjunto de cosas dichas”)”, no es raro. Como modelo comparativo fónico y léxico tenemos, por ejemplo, ‘leña’ (de ligna, plural de lignum). La oposición ‘leña’/ ‘leño’ guarda bastante similitud con la de sus respectivos términos originarios, ligna/ lignum (“conjunto de leños”/”leño”).

¿Cómo “las cosas dichas” han llegado a significar “la felicidad”? Aunque la Academia da una causa específica (“la creencia pagana de que la suerte individual se debía a las palabras pronunciadas por los dioses al nacer el niño”), es posible que haya una vinculación universal entre el lenguaje y la felicidad. Las palabras definitivas (por ejemplo, las pronunciadas por los dioses en el paganismo) o simplemente los buenos deseos formulados pueden convertirse en un sinónimo de la felicidad que anuncian, basta con que estén marcados por el bien.

El término italiano ‘auguri’  es un buen modelo para proponer un modelo comparativo semántico: es a la vez “buen deseo, palabra favorable” y “felicitación o constatación de la felicidad”. El italiano ‘augurio’ viene del latín augurium, pero este solo significaba “interpretación de los signos, presagio, predicción, profecía”. Ha necesitado cargarse semánticamente con adjetivos o adverbios que aporten la idea del bien, para acabar siendo un sinonimo de felicitación. Por ejemplo , en la tercera acepción del diccionario Treccani:

“Desiderio che accada qualcosa di bene, e l’espressione stessa di questo desiderio: formulare un a.; a. di felicità, di buona fortuna; ti faccio l’a. di guarir presto; gradisci i miei più sinceri augurî; cerca di riuscire: questo è il mio a. più cordiale. Inoltre: fare, porgere, mandare, inviare gli augurî; lettera, cartolina, biglietto di augurî, per le maggiori solennità o per qualche avvenimento particolare, come compleanno, onomastico, matrimonio, ecc. (e in questi casi si adopera sempre al plurale).”

Como se ve, en las felicitaciones (por cumpleaños, santos, matrimonio, etc.) casi siempre se usa en plural. Lo mismo que le sucedió a dicta  (“cosas dichas”), un plural originario, aunque ahora ‘dicha’ sea un sustantivo femenino singular. Este recorrido nos puede haber aclarado el concepto de felicidad en uno de sus sinónimos y la relación con el lenguaje pronunciado, con el bien y con el plural que tiene la noción de felicidad.

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Lectura de Luis Antonio de Villena

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Como parte de las actividades de difusión cultural del proyecto FELHIS, el día jueves 8 de julio de 2021 a las 12.30 horas (horario de Madrid) tendrá lugar, a través de la plataforma Zoom, una lectura del poeta y novelista español Luis Antonio de Villena titulada «Intento rehabilitar la dicha». La obra de este autor representa la cultura y el mundo grecorromanos con una maestría única. Además, la cuestión de la felicidad está presente desde sus primeros textos hasta los más recientes, como la novela La vida feliz de mis jóvenes ricos (Universidad Veracruzana, 2021), el poemario Grandes galeones bajo la luz solar (Visor de Poesía, 2020) y los ensayos Añoranza y necesidad de la Tercera España (Athenaica, 2021).

Villena leerá una selección de poemas de temática grecorromana en un encuentro moderado por Juan Antonio González Iglesias, investigador principal de FELHIS. Quienes deseen participar, deben solicitar su invitación al correo felhis@usal.es.

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Curso online: «La felicidad en la historia, de la Antigüedad a nuestro tiempo. Un enfoque interdisciplinar»

Curso online: «La felicidad en la historia, de la Antigüedad a nuestro tiempo. Un enfoque interdisciplinar».

El curso de formación específica de la Universidad de Salamanca «La felicidad en la historia, de la Antigüedad a nuestro tiempo. Un enfoque interdisciplinar» se dictará en modalidad online entre el 5 y el 18 de julio de 2021, como parte de las actividades del Proyecto FELHIS.

Está dirigido principalmente a estudiantes de grado y postgrado en Filologías y humanidades, pero también a estudiantes de disciplinas afines como Filosofía, Historia, Documentación, Psicología, Ciencia Política, etc., así como al público en general interesado en el desarrollo histórico-literario de la idea de felicidad.

El curso comprenderá 15 horas de docencia, de las cuales 10 consistirán en sesiones impartidas de forma asíncrona por docentes pertenecientes al Proyecto FELHIS y 5 en actividades complementarias (lecturas, tutorías, etc.). Se da preferencia al formato asíncrono para que el alumnado pueda gestionar sus horarios de estudio con libertad.

En las sesiones, los docentes tratarán la cuestión de la idea de felicidad en la cultura, centrándose en sus orígenes en la filosofía y literatura grecorromanas, así como en la recepción y pervivencia de estas ideas en diferentes ámbitos del mundo contemporáneo.

Quienes deseen participar pueden inscribirse aquí hasta el día 4 de julio de 2021. Para más información, pueden contactar con los organizadores del curso a través del formulario que se encuentra en nuestra página web

Poster Curso

 

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Lectorem delectando: la lectura como felicidad en el mundo clásico

Lectorem delectando: la lectura como felicidad en el mundo clásico

Lectorem delectando el placer de la lectura

El investigador principal de FELHIS, Juan Antonio González Iglesias, ha publicado un artículo en el último número (894, junio 2021) de Insula: revista de letras y ciencias humanas.

La lectura en el mundo clásico era a menudo lo mismo que es hoy: un refugio frente a las mil adversidades de la vida. Ovidio celebra la sencilla felicidad doméstica de leer, aumentada en comparación con las incomodidades peligrosas de los viajes. En sus Amores (2, 11, 31-32) leer aparece como un placer seguro —en los dos sentidos: garantizado y exento de riesgos—. Nos presenta el bienestar del que, tendido en la cama, lee sus libros (legisse libellos, “libritos”, otro diminutivo en el que cabe todo el afecto del mundo) toca la lira. Probablemente la lectura y la música tuvieran lugar en la cama, incluso simultáneamente, en una suma de placeres elementales que han cambiado muy poco. Es probable que ahora todo eso quepa en un teléfono móvil, pero lo esencial, como corresponde a lo clásico, se mantiene en las actitudes humanas genuinas: “Más seguro / es calentar tu lecho, leer tus libros, /pulsar la lira tracia con tus dedos”.

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Corto epiQUEERean bodies in revolt

Corto epiQUEERean bodies in revolt

El pasado 21 de febrero, Marta Martín Díaz, miembro investigador de FELHIS, y Enrique Huelva Jiménez (Film Studies, UC3M) y  presentaron su corto epiQUEERean bodies in revolt en la conferencia “Queer and the Classical: Critical Futures, Critical Feelings” organizada por Marcus Bell, Eleonora Colli y Nicolette D’Angelo, celebrada online en el Corpus Christi Centre for the Study of Greek and Roman Antiquity de la Universidad de Oxford. Tanto la presentación (00:00-7:22) como la proyección (07:23-21:13) del corto fueron grabadas y pueden verse en YouTube el siguiente enlace.

“Perhaps queer is also an attempt to rework relationships between identity, contagion and death, an ethical task of the self which the advent of AIDS has made so urgent”

Catherine Waldby (AIDS and the Body Politic: Biomedicine and Sexual Difference, 1996: 135).

titleEste corto es la primera pieza de un proyecto interdisciplinario en progreso en el que exploramos la poética epicúrea del director de cine, escenógrafo, pintor, diarista, escritor y jardinero inglés Derek Jarman (fallecido en 1994, víctima de sida) a través de los fragmentos de Epicuro, y principalmente, a través del poema epicúreo De rerum natura de Lucrecio. Tomando como punto de partida la famosa expresión de Arnaldo Momigliano, Epicureans in Revolt, la cual fue acuñada por el historiador para reclamar que los implicados en el asesinato de Julio César eran personas de convicciones epicúreas, y la proclama del Mary Nardini Gang Collective en su zine Toward the Queerest Insurrection, en el que se insta a convertirnos en “bodies in revolt”, el corto indaga acerca de la representación del cuerpo queer en una epidemia.

Desde nuestra concepción de la escritura como una actividad encarnada y social, nuestro uso de estos textos, personificados aquí a través de los cuerpos y las voces de nuestros amigxs, busca explorar el poder y la fuerza somática de esta poesía. Para ello se han usado textos del libro III del De rerum natura de Lucrecio que abordan la materialidad del alma (III, 463-473; III, 967-977; III, 70-1) y, principalmente, su relato de la Plaga de Atenas (DRN VI, 1138-1286), junto a textos de Jarman que, a raíz de su vivencia del sida, lidian con la enfermedad, extraídos de sus diarios, guiones y escritos públicos de los últimos años (predominantemente, de los diarios de Naturaleza Moderna. 1989-1990, del que fue su último libro, Chroma, y del guión de Blue, su última película, en la que el cuerpo queer masculino que había estado en el epicentro de toda su filmografía se disuelve, liberado de la personalidad, en una pantalla azul Yves Klein).

Los textos de Jarman se presentan en el inglés original, mientras que el latín del De rerum natura de Lucrecio se ofrece en una forma de latín evolucionado, este es, el español de la traducción en prosa de Valentí Fiol. Esta opción multilingüe plantea un contraste en cuanto al extrañamiento del público con los textos, ya que busca jugar con la familiaridad del idioma y el desconocimiento del contenido y viceversa, que dependiendo del propio espectador se dará en mayor o menos medida con unos textos o con otros. A su vez, en lo visual la pieza bebe directamente del fondo y forma de los largos en súper 8 de Jarman (con claros guiños a The Garden, The Angelic Conversation, y el espíritu de Blue). No obstante, este lenguaje visual se expande a través del empleo del formato digital (con el que Jarman no llegó a poder trabajar), tanto para la grabación como para el proceso de edición, trazando nuevas propuestas acerca de las posibilidades de este lenguaje en nuestro tiempo.

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Curso «Carpe diem: leer y escribir poesía» V edición

Curso «Carpe diem: leer y escribir poesía»

Entre el 3 y el 16 de mayo se desarrollará en la Universidad de Burgos la V edición del Curso «Carpe diem: leer y escribir poesía», dirigido por el Prof. Antonio Portela Lopa, miembro investigador de FELHIS. El curso se propone acercar la poesía de manera atractiva, participativa, y con un planteamiento diferente de las clases regulares. Leer, comentar buenos textos y escribir serán las pautas de una actividad universitaria que se plantea como un tiempo creativo, ameno, capaz de mejorar humanísticamente a sus participantes.  La modalidad del curso será online y su duración total es 30 horas

Para mayor información, puede consultarse la web oficial del curso.

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Sombras, incendios y desvanes: diecisiete poetas rumanas

Sombras, incendios y desvanes: diecisiete poetas rumanas.

El próximo miércoles, 14 de abril, a las 19:00, tendrá lugar, en el Aula Magna de Filología de la Universidad de Salamanca, la presentación del libro Sombras, incendios y desvanes: 17 poetas rumanas, publicado por la prestigiosa editorial Vaso Roto.

La presentación será presencial (con un aforo limitado de 50 personas) y virtual, con aforo ilimitado para todos aquellos que se inscriban en el siguiente enlace: forms.gle/9aCfMyAG9AGHmWfr9

El acto ha sido organizado por la Editorial Vaso Roto y el Grado en Lenguas, Literaturas y Culturas Románicas de la Universidad de Salamanca, con la colaboración del Instituto Rumano de Cultura.

La presentación del libro estará enriquecida con la lectura de una selección de los poemas, tanto en rumano como en su traducción al español, en la que participarán las profesoras del Grado Aura Bunoro y Luminita Marcu.

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Carpe diem o la felicidad efímera en progreso

Carpe diem o la felicidad efímera en progreso

RAFAEL PONTES VELASCO

¿Cómo interpretamos el tópico horaciano del carpe diem en tiempos de pandemia? ¿Qué nos quieren decir exactamente los que, después del relato de numerosas desgracias compartidas, se despiden de nosotros con la resignada expresión “día a día”? ¿Se acercan al estoicismo del day by day con el que un desolado Rambo, espartano de los años 80, contestaba al coronel Trautman cuando este le preguntaba, al final de la película, por sus próximos e inciertos pasos? ¿Se refieren al más moderno YOLO, acrónimo de you only live once, con el que los jóvenes de la década pasada apostaban por un estilo de vida audaz y sin renuncias?

Todas estas posibilidades y muchas más caben en el carpe diem, o carmen díez si atendemos al argot humorístico de hace veinte años. El tópico se revisa en cada época y, últimamente, casi en cada instante. Carpe diem no significa lo mismo hoy, 18 de marzo de 2021, que a principios de 2020. El coronavirus ha cambiado nuestra percepción y el miedo ha provocado que la bella máxima de Horacio se pronuncie con más precaución que optimismo: abraza la mañana si puedes, porque esta tarde una infección podría amargarte y contraerte. En la noche es mejor que no pensemos, al menos por ahora.

Carpe diem también equivale a “la vida son dos días”, si bien el abstracto 1 se nos antoja más duradero y contundente que el concreto 2. Su mención implica que ni siquiera planifiquemos el trabajo pendiente que nos agazapará dentro de una hora, que olvidemos por un momento la dureza de la realidad. Somos más conscientes que nunca de la incertidumbre, de la fuerza de lo inesperado en su sentido negativo. Nos mostramos desconfiados, temerosos de anunciar promesas, prudentes hasta en el pronóstico más conservador. “Distancia” es la palabra clave, el signo de nuestro tiempo: clases a distancia, distancia de seguridad, distancia para que la verdad no nos dañe.

Los innumerables besos que Catulo generosamente repartió en su “Carmen V” son tal vez los que la mascarilla impide que demos hoy. El caprichoso equilibrio exige que a pocos se les dé lo que a la mayoría se le niega. También su viceversa. La felicidad es efímera y resulta difícil no sentirse culpable en su presencia. Paradójicamente la agarramos con toda la valentía de la que somos capaces, la cosechamos a contracorriente sin saber a ciencia cierta durante cuánto tiempo podremos disfrutarla. ¿Tenemos derecho a ella o acaso es nuestra única obligación? No nos engañemos. Los clásicos nos dicen que la felicidad es un imperativo (“aprovecha, vive el hoy”) y sabemos que somos más felices cuando cumplimos con nuestro deber.

Los actos nobles son valiosos por sí mismos, y por tanto más meritorios, en la medida en que ignoramos si habrá un futuro en el que se nos recompense por ellos. Más bien, sospechamos que no lo habrá. Con todo seguimos, pequeños héroes de la cotidianidad, trabajando como si no hubiera un mañana en el sentido literal de la expresión. Quizá la única certeza sea que un día estuvimos contentos, o al menos Horacio y Catulo se sintieron así durante largas etapas de sus vidas y nada impide – a priori – que algunos de nosotros también lo estén o lo estemos.

En el esplendor del subjuntivo (deseos, dudas, miedos), el imperativo carpe diem sugiere algo más que una invitación. Su necesario reverso, complementario por su tono, es memento mori. Los dos lemas conllevan una advertencia y se justifican recíprocamente. En esta dirección, el poeta Antonio Rodríguez Jiménez (Albacete, 1978) observa que la fugacidad de la vida atañe a la literatura menos que a nuestra existencia real. Más acá de la dicción y de la ficción, en un plano material que el arte y la cultura no alcanzan, existe una muerte que va en serio. Como se deduce de su poema “Memento mori”, no hay manera de maquillar ni mitigar el dolor que produce:

Los sabios nos recuerdan que la muerte

da sentido a la vida,

que si amamos, sentimos o reímos

se debe a que, algún día, todo habrá terminado,

se habrá cerrado el círculo y al fin conoceremos

la última anotación del pergamino.

Lo dicen los filósofos y Borges,

los gurús de culturas muy lejanas.

La muerte de la que hablan no es la nuestra,

sino la medieval de los grabados,

unos huesos con túnica y guadañas.

Ellos piensan en Séneca recostado en su tina

o en Hamlet escuchando los clarines de Fortinbras.

La muerte es el final, pero de un libro,

el último estertor de un personaje.

De la otra, de la ausencia que te hace ser un alga

incolora en el fondo del más puro silencio,

de la muerte que infunde el pánico y te empuja

como un perro furioso contra el mundo,

de esa saben muy pocos.

Casi peor que la muerte es la enfermedad. El carpe diem está ligado a la juventud, pero también a la consciencia de que la plenitud no dura para siempre. El solo hecho de pensar en el tópico latino, más aún si escribimos sobre ello, implica una edad indefinida, una sensación de eternidad casi incompatible con los años sucesivos. Que la literatura se conciba como una de las artes temporales raya el oxímoron, como contradictorio es el concepto que Rodríguez Jiménez señala en su poema “Poesía joven”:

No existe poesía joven,

por más que la defiendan los dueños del mercado

o intenten explotarla los continuos antólogos.

Los jóvenes extienden sus cuerpos sobre el césped,

dormitan en las aulas o sudan abrazados

en terrenos de juego.

Los jóvenes maltratan su salud en la calle,

trepan hasta las altas cornisas del peligro

y absorben la amargura con soberbia de dioses.

Los jóvenes no pierden su tiempo entre los libros,

viven en un ardiente destello de inconsciencia

que no da para más.

No existe poesía joven.

La magia que desprende el pulso del lenguaje

no tiene condición ni cabe dentro

de la estrecha pantalla de un cronómetro.

No conoce la edad: De sobra sabes

que la hierba de Whitman crece desde el futuro

y que el dedo de Horacio seguirá señalando

cada generación que se ha agotado.

Anacreonte sigue teniendo veinte años

y Safo es la mujer más libre que conozco.

La luz de los veranos de Eloy Sánchez Rosillo

suena siempre distinta,

como el color del mar en La Odisea.

Si padeces la misma maldición que Narciso,

tienes envejecida la pulpa del espíritu.

Vieja tu alma, vieja tu manera

de esconderte del mundo.

Viejo el dolor que muestras orgulloso

como los tatuajes de los marinos viejos.

Vieja la enfermedad de verte indemne

aun en el canto último del cisne.

Viejo seguir la senda de los muertos.

Vieja la hermosa farsa de tu vida.

Tiempos tan duros como los que padecemos en la actualidad, tan inéditos para todos nosotros, requieren nuevas herramientas de interpretación. La tradición nos ayuda y nos prepara hasta un punto muy alto, pero quizá ya no resulte suficiente y debamos dar un paso más. No es lo mismo el entrenamiento que el partido. José Luis García Martín, en “A un dios desconocido”, nos da una pista de los dones que podemos pedir de manera realista: “Dame pobres placeres repetidos / no un único diamante en la memoria”. Enrique Lihn ofrece un consuelo a los que escribimos, extrapolable a los que se dedican a cualquier otra actividad, en su poema “Porque escribí”: “Escribí / y hacerlo significa trabajar con la muerte / codo a codo, robarle unos cuantos secretos (…) / Pero escribí y me muero por mi cuenta, / porque escribí porque escribí estoy vivo”.

Esto es lo que proponemos para que el carpe diem contribuya a la felicidad en tiempos de pandemia: un hoy efímero, sí, pero progresivo. Se trata de un work in progress que demanda una labor constante de renovación y mayor humildad que nunca. La felicidad se siembra y los frutos pueden llegar o no, aunque suelen hacerlo de un modo u otro. Los tres pilares en los que se sostiene esta ética fugaz, adaptada a lo inmediato, son la valoración de lo que tenemos, el intento de recordar con agradecimiento e incluso recobrar lo que tuvimos y, posiblemente, la reducción de las aspiraciones. Como escribe Rodríguez Jiménez en el poema final de su libro Nuestro sitio en el mundo, a la postre es el amor – paterno, en su caso – el que propicia el balance deseable entre la eternidad y el carpe diem:

 

CUANDO FUIMOS ETERNOS

Para Vega

Leí en alguna parte que la muerte no tendrá señorío

y hoy comprendo por qué:

Duermes sobre mi pecho con tu piel confiada

y tu sonrisa inmensa reposando en su cofre.

Dice un viejo poema que la muerte no encontrará dominio

y es más fácil creerlo con tu aliento en la cara,

con esta sangre nuestra que alimenta tu cuerpo

y este sueño arropando la intemperie del mío.

Es fácil entender que no habrá señorío

de la muerte en la casa donde fuimos eternos,

completos y felices como antorchas prendidas

que espantan a la muerte con su fuego tan vivo.

 

Referencias:

Catulo (2006): Poesías, Madrid, Cátedra.

Cosmatos, George Pan (1985): First Blood Part II, USA, TriStar Pictures.

García Martín, José Luis (1992): El pasajero, Granada, La Veleta.

Horacio (2004): Odas y Epodos, Madrid, Cátedra.

Lihn, Enrique (1995): Porque escribí. Antología poética, Chile, Fondo de Cultura Económica.

Rodríguez Jiménez, Antonio (2020): Nuestro sitio en el mundo, León, Eolas Ediciones.

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