Historia de vida realizada por Elena García del Pozo (Grado en Trabajo Social).
MARIANO GARCÍA
Mariano nació el 22 de febrero del año 1966 en Muñogalindo, un pueblecito situado a 18 kilómetros de la ciudad de Ávila. Él es el tercero de 4 hermanos, estudió en la escuela del pueblo mientras ayudaba a su padre con el ganado y la carpintería. Más adelante estudió en Ávila hasta obtener el título de COU.
Se casó a la edad de 28 años con una amiga del pueblo llamada Isabel, a la que conocía de toda la vida, tuvieron dos hijas que se llevan cinco años de diferencia.
Su primer trabajo fue con 24 años ayudando a un jefe de obra que fue a Muñogalindo a arreglar la carretera. Sus habilidades al ordenador en aquella época y su facilidad a la hora de dibujar planos le ayudaron a simpatizar con el jefe de obra y el topógrafo, para finalmente ser contratado.
Poco a poco fue tomando más responsabilidades y con 33 años comenzó su primer trabajo como encargado de obra.
En el 2004, a la edad de 38 años se presentó a una entrevista para el puesto de encargado de obra en una empresa más grande llamada Vecasa, en la cual le contrataron. La primera obra que realizó fue en la provincia de Salamanca, pernoctando allí mientras se realizaba la misma, consistió en una conducción de agua. Más adelante las obras consistieron en realizar urbanizaciones en las provincias de Ávila y Salamanca.
A partir de 2007 la empresa de Vecasa se amplió internacionalmente contratando obras por diferentes países fuera de España, debido a que la situación que se estaba viviendo en el sector de la construcción en el país no presagiaba un buen futuro.
La crisis en España se caracteriza por un marcado componente sectorial, destacando especialmente el papel de la construcción: un sector donde se ha registrado una pérdida de casi 1,4 millones de puestos de trabajo entre los años 2008 y 2012, que suponen el 41% del total. En este sentido, es posible apuntar que la magnitud del impacto laboral de la crisis está muy ligada al hundimiento de este sector. (Rocha y Aragón, 2012)
Mientras Mariano en 2010 realizaba una ampliación del polígono de Vicolozano en Ávila, el delegado que llevaba el departamento de obras a nivel internacional, tuvo una reunión con él y le propuso ir a trabajar a Dakar la capital de Senegal. El trabajo consistiría en hacer accesos a la autopista con un presupuesto de 14 millones de euros, financiados por el Fondo Europeo.
Mariano desde un primer momento pensó que debía consultarlo con su familia ya que era una decisión muy difícil, pero que sería una buena manera de mantener el trabajo puesto que la situación en el sector de la construcción en España se estaba viendo gravemente afectada.
En el período 2008-2013, la población ocupada se ha reducido en todos los sectores de la actividad económica, aunque no en la misma proporción. En el que más lo ha hecho, por razones obvias, ha sido en el de la construcción, que ha descendido en un 58,8% (de 2.403,4 miles a 991,0 miles) (Fernández Navarrete, 2016).
Aunque en ningún momento le dijeron que su única opción era emigrar, el motivo que le llevó a hacerlo fue que notaba que no estaban contratando obras nuevas y que a nivel de la empresa se estaba despidiendo a mucha gente. Fue una decisión voluntaria que a la vez se vio obligada por las circunstancias de la situación.
La empresa le explicó que mantendría su contrato de trabajo de Vecasa en España y que iría como expatriado a Senegal. Las condiciones económicas del puesto eran favorables y el alojamiento en Senegal y los viajes de avión estarían cubiertos, ya que parte del acuerdo consistía en volver a España 4 días al mes para estar con la familia.
EL PROYECTO MIGRATORIO
Dando la confirmación final, se inició un protocolo de vacunación que duró aproximadamente un mes, ese tiempo fue empleado para poner cinco vacunas diferentes para combatir enfermedades como la fiebre amarilla, Meningococos, fiebres tifoideas, la Poliomielitis etc.
Debido a que varios compañeros de Mariano se encontraban ya viajando a Senegal, le informaron de que tenía que acudir al centro de vacunación internacional de Ávila, donde le explicaron las posibles enfermedades que se podrían adquirir en el país. La vacuna de la fiebre amarilla es la única que es obligatoria tener cuando entras en Senegal, el resto son de protección. También le informaron sobre la malaria, la enfermedad que más le preocupaba.
La malaria es una de las enfermedades con mayor impacto mundial. El parásito que la provoca es Plasmodium sp., el cual es transmitido por mosquitos del género Anopheles, que se encuentra principalmente en zonas de clima cálido o tropical. La malaria es una enfermedad endémica en más de 90 países, principalmente en África y Asia (Arana, Artime & Santos, 2010).
Para esta enfermedad no existe vacuna, pero tuvo que iniciar un tratamiento que consistía en tomarse una pastilla diariamente durante un mes para preparar al cuerpo por si se adquiriera la enfermedad.
Mariano recibió el apoyo de un compañero de la empresa que ya estaba alojado en Dakar llamado Fernando, el cual llevaba seis meses trabajando en la preparación de los inicios de la obra. Este compañero le ofreció una habitación del piso en el que vivía en Dakar, pagado por la empresa, el cual terminaron compartiendo estando allí. Fernando le informaba de cómo funcionaba allí la empresa y de la ayuda que recibían con el idioma, ya que Vecasa, tenía contratado a traductores de Senegal que habían estado trabajando y viviendo en España con anterioridad.
Los preparativos del viaje consistieron en comprar los productos de aseo y la ropa adecuada para el clima de allí, ya que es calor húmedo y para trabajar en la construcción con esas temperaturas no le servía la misma ropa que usaba en España. También estuvo varias semanas almacenando alimentos que allí serían difíciles de encontrar por la religión del país, como los productos procedentes del cerdo.
La mayor parte de la población senegalesa, el 99,83%, es creyente. La religión más extendida es el Islam, con un 93,89% de personas que lo profesan.
Para combatir la preocupación por el idioma que tenía Mariano compró un diccionario de español- francés y un traductor digital, ya que su inglés y francés eran muy limitados. Aunque la empresa nunca puso problemas a las limitaciones que tuviera con el idioma y de hecho, les puso muchos medios para ayudarles con ese tema.
En cuanto a la migración en el país de destino:
En 2010 en Senegal viven, según publica la ONU, 256.092 de inmigrantes, lo que supone un 2,02% de la población de Senegal. La inmigración masculina es superior a la femenina, con 135.879 hombres, lo que supone el 53.05% del total, frente a los 120.213 de inmigrantes mujeres, que son el 46.94%.
Senegal tiene en el año 2010, según publica la ONU, 559.557 emigrantes, lo que supone un 4,41% de la población de Senegal. Los emigrantes de Senegal viajan principalmente a Gambia, Francia, Italia y España.
Más de un cuarto de los/as migrantes salen de la región de Dakar, lo cual era lo que cabría esperar, ya que es la región que mayor población concentra en Senegal, aglutinando al 22% de la población senegalesa.
Incluso, se habla del «perfil Dakar» en referencia a las migraciones senegalesas hacia Europa y Estados Unidos (Lessault y Mezger, 2010: 5).
EL GRAN VIAJE
El viaje se programó para el 21 de febrero de 2010, un día antes del cumpleaños de Mariano, al aeropuerto le llevó un compañero de la empresa que también viajaba en el mismo vuelo. En la facturación de maletas tuvo que pagar 60 euros de más por exceso de peso, ya que como él recuerda, iba hasta arriba de comida. El vuelo duró 4 horas y media, lo recuerda como un vuelo tranquilo pero muy cansado ya que no había estado nunca tantas horas dentro de un avión.
Llegaron de noche, y lo que más le impactó fue la cantidad de gente que se prestó a cogerle la maleta incluso llegando a agobiarle. Con el tiempo entendió que aquellas personas se ganaban un poco de dinero llevando las maletas de los que llegaban al aeropuerto y cargándolas en los taxis.
Fernando le esperaba para recogerle, fueron al piso dónde iba a vivir para que pudiera instalarse, pero Mariano reconoce que tardó 15 días en sacar las cosas de las maletas. Únicamente conocía de Senegal que allí llegaba el Rally París-Dakar y que terminaba en el Lago Rosa, el cual tuvo la oportunidad de visitar unos años después con su familia.
Esa noche, no pudo dormir casi nada, ya que se encontraba muy nervioso. Al día siguiente cumplió 44 años, nunca se hubiera imaginado que uno de sus cumpleaños lo pasaría a tres mil kilómetros de su familia. Antes de acudir a la obra por primera vez, abrió el regalo que le había preparado su mujer, era una foto familiar. Esto le dio fuerzas para empezar el día.
Le llevaron a la base de la obra y hubo una reunión en la que Mariano era muy esperado allí, ya que la empresa española tenía que poner de forma obligatoria a una persona que llevara a cabo el trabajo de conducteur des travaux “conductor de trabajo” toda la atención en la reunión estaba puesta en él ya que sería quien llevaría a cabo ese puesto.
Mariano cuenta cómo él no sabía nada de esto ya que no le habían informado y como no entendía nada de lo que hablaban sobre él lo recuerda cómo un momento muy agobiante. Él se entera allí de que para que pudiera desarrollar las competencias de un conductor de trabajo, le falsificaron el currículum poniéndole que era ingeniero técnico de obra pública Por lo tanto, aunque él sabía desde hacía semanas cuales iban a ser sus funciones en la obra, nadie le explicó que ser conductor de trabajo implicaba ser ingeniero.
Esta situación que vivió los primeros días le llevó a pensar que debía renunciar y volver a su casa, pero decidió echarle valor y seguir intentándolo porque cómo él mismo dice: “Yo no había ido hasta tan lejos para volverme a mi casa a los dos días”.
Mariano nunca vivió una pérdida del estatus en Senegal, si no todo lo contrario, ya que sin esperarlo le habían dado unas responsabilidades y el trabajo de una profesión que no era la suya. Aunque reconoce que estaba preparado para las tareas que llevó a cabo y que esto nunca le supuso un problema, salvo que se tuvo que adaptar a un ritmo diferente, ya que la forma de trabajar era muy distinta a la que había en España, en su trabajo las cosas se resolvían de forma lenta y tranquila, nada tenía que ver con las prisas y el estrés tan normalizado que se vive en nuestro país día a día.
LA VIDA EN DAKAR
Cuando Mariano llegó a Senegal le acompañaron a un hospital para hacerse el reconocimiento médico de la empresa para que vieran si era apto para trabajar, con los papeles en regla le hicieron un nuevo contrato de trabajo ya que lo necesitaba para poder estar allí residiendo. Para entrar en el país tuvo que sacar el registro central de penados para certificar que no había cometido ningún delito.
En Senegal podía estar tres meses sin permiso de residencia, lo cual no suponía un problema ya que volvía a España una vez al mes para ver a la familia y por ello los tres meses se iban renovando.
Mas adelante en 2013 Senegal exigió la necesidad de tener un visado y Mariano comenzó los trámites para obtener el permiso de residencia, aunque nunca llegaría a obtenerlo debido a su retorno precipitado a España por la quiebra de la empresa.
En cuanto al idioma, la lengua oficial de Senegal es el Francés, pero muchas personas que trabajaban en la obra no hablaban este idioma, hablaban Wólof, por ello, los traductores ayudaban con la comunicación entre los trabajadores, ya que es una lengua muy complicada.
Alrededor del 40 % (unos 3,2 millones de personas) de la población de Senegal habla wólof como lengua materna. Otro 40% lo tiene como segunda lengua (2021, 18 de febrero).
Mariano recurría a su traductor personal llamado Abdul, un senegalés que había estado trabajando en Zaragoza en la construcción, durante varios años. Abdul se fue convirtiendo en “el hombre de confianza de Mariano” como él mismo decía, fue un gran apoyo para él y además de una ayuda para el idioma, le ayudó a adecuarse a lo diferente que era la conducción allí. Ya que no quiso conducir en Dakar hasta que pasaron dos meses de su llegada porque le daba miedo lo poco que se respetaban las normas de tráfico. Por ello, prefería que condujera Abdul por si había algún problema.
Al preguntar a Mariano cuales fueron las cosas que más echó de menos lo primero que relata fue el dejar a la familia en España. Su mujer se quedó sola con sus dos hijas que en ese momento tenían quince y diez años. Aunque podía venir a estar con ellas una vez al mes lo recuerda como algo muy duro, porque el viaje era agotador y el ir y volver del aeropuerto hasta su casa a una hora y media de Madrid hacía que el tiempo se redujera mucho.
El paisaje de allí le impactó, aunque estaba en una ciudad importante no todas las calles estaban asfaltadas y le costó acostumbrarse a eso. Además, le llamó la atención que es todo un gran desierto y la vegetación es muy extraña, donde abundan los árboles llamados baobabs que nunca se hubiera imaginado que existieran. Pero sin duda, lo que más destaca en la gran cantidad de niños varones que siempre estaban pidiendo por las calles de la ciudad, a los que intentaba ayudar con algo de comida.
La luz de allí es muy diferente a la de España, según cuenta Mariano, ya que al estar más cerca del ecuador los rayos de sol son más perpendiculares. Otra cosa que le sorprendía mucho es que amanecía y anochecía de forma muy rápida, echando así de menos los bonitos atardeceres que se disfrutan en nuestro país. Destaca la época de las inundaciones como lo más impactante, la cual se da en julio y agosto, debido a las lluvias torrenciales que había. Cuenta como anécdota que estando en un tramo de la obra se llenó la carretera de agua muy rápidamente y no había visibilidad, sin darse cuenta se metió en la cuneta y no podía mover el coche, por lo que tuvo que llamar a un maquinista para que le sacaran.
Destaca lo colaborativa que se muestra allí siempre la gente ya que dice que cuando pasa algo van rápido a ayudar.
La comida fue un reto para Mariano ya que comían en gasolineras con restaurantes en la hora del descanso. La dieta es completamente diferente, los platos eran elaborados a base de arroz, pescado, pollo y cordero principalmente. Le sorprendía que siempre era arroz acompañado de algo comiendo únicamente un plato principal sin un segundo, como estamos acostumbrados a hacer en España.
Narra que tardó mucho tiempo en que le hicieran un simple arroz a la cubana, ya que no le entendían cuando intentaba explicar cómo se elabora. Al final se acostumbró a los sabores picantes y el tipo de cocina e incluso le llegó a gustar y reconoce que pese a los prejuicios que llevaba con este tipo de comida, nunca le sentó mal absolutamente nada. Pero, aunque se acostumbró y le gustaba, cuando llegaba a España se llevaba la maleta llena de comida enlatada y envasada al vacío para poder pasar los controles del aeropuerto.
En cuanto a la tecnología le sorprendió mucho que existieran productos que en España ni siquiera se comercializaban todavía, cómo móviles con espacio para introducir dos tarjetas de teléfono y poder llevar dos números diferentes en el mismo dispositivo.
En Senegal no existen contratos de teléfono como estamos acostumbrados a tener, existen tarjetas de prepago de diferentes precios. La cual se podía adquirir en cualquier tienda e incluso algunas personas las vendían por la calle. Por lo tanto, siempre debía estar pendiente de cuándo se le había agotado el dinero de la tarjeta.
La comunicación con su familia era buena, llamaba dos veces al día por teléfono y hacía videollamadas a través de la aplicación de Skype con sus padres y familia algunos fines de semana.
En cuanto al riesgo físico que sintió, recuerda cómo lo único que le preocupaba era tener un accidente de tráfico, ya que había tal caos de circulación que nunca dejaban pasar a las ambulancias y los hospitales le parecían muy precarios, por ello, ese era su máximo miedo. Si tenías un accidente la policía no lo resolvía, había que llamar a una especie de mediador que era quien se encargaba de realizar el atestado. A esta persona le tenía que pagar quien que le llamara. Por ello, cuando había algún golpe con el coche o un accidente menor, se acababa resolviendo dando dinero.
LA INTEGRACIÓN EN DAKAR
La integración en Dakar fue muy buena, durante su estancia en el país tuvo la oportunidad de acudir a algunos ritos religiosos musulmanes y familiarizarse con la cultura de Senegal.
A los pocos meses de su llegada acudió al funeral de un compañero de la obra, en cuanto al desarrollo del entierro destaca que primero se va a la mezquita, en la que a Mariano le aconsejaron no entrar al ser cristiano, luego fueron al cementerio y finalmente a la casa de un familiar del difunto dónde sacan grandes cacerolas de thieboudienne (arroz con pescado) para que la gente se sirva.
Más adelante, cuando llevaba dos años residiendo en Dakar le invitaron a la boda de una de las secretarias de la obra. Primero se acude por la tarde a la casa de la novia y llevas tu regalo, le presentaron a su familia y les invitaron a tomar algo. Como siempre hay algún vecino que es cristiano los invitados cristianos que quisieran tomar algo con alcohol deben ir a otra casa, ya que en casa de los musulmanes no podía haber alcohol.
Le sorprendió que no hubo una ceremonia religiosa a la que acudieron todos los invitados, ya que como recuerda Mariano las mujeres no pueden entrar en las mezquitas. Finalmente acudieron al banquete a la hora de cenar y luego hubo un baile.
En cuanto al sistema sanitario es completamente privado, cuando acudes a la recepción del hospital tienes que decir cuál es tu dolencia y en base a eso te cobran una tarifa antes de atenderte. Mariano recuerda cómo una noche le empezó un dolor en el pecho y creyó que le estaba dando un infarto, a la mañana siguiente le llevaron a un cardiólogo muy reconocido en Senegal, tras realizarle varias pruebas le confirmó que su corazón estaba bien.
Casi al final de su estancia allí noto que le había aumentado la sensibilidad de la mitad del cuerpo, en su viaje mensual a España su médico de cabecera le derivó al neurólogo y este, le dejó ingresado en el hospital de Ávila durante una semana para realizar numerosas pruebas, por su trabajo en un país exótico. Dado que las pruebas no dieron ningún resultado y a día de hoy aún no le han dado un diagnóstico, al regresar a Dakar Abdul, su traductor, le recomendó acudir a un Chamán ya que en Senegal creen mucho en los poderes curativos que tienen este tipo de personas.
Mariano ya tenía experiencia con este tipo de tradiciones, ya que normalmente al empezar una obra se llamaba a un chamán para que sacrificara un cordero y que en la obra no hubiera grandes problemas o averías.
Abdul le llevó a la casa de un curandero conocido y ayudó en la descripción de lo que le pasaba. Mariano recuerda cómo al iniciar el rito curativo se llevaron a cabo numerosas prácticas como utilización de huesos de cabra, el cántico de una oración y pasarle por el cuerpo unos pelos de animal. Finalmente le preparó una botella con un líquido que elaboró a base de plantas y agua, el cual tenía que rociarse por el cuerpo después de ducharse. Tras varios días siguiendo sus indicaciones, aquel líquido le alivió bastante con su problema.
Para el verano de 2012 Mariano le propuso a su familia que fueran a pasar un mes a Dakar, ya que la empresa les permitía llevar a sus familiares de viaje. Después de realizar todo el proceso de vacunación su mujer y sus dos hijas fueron para pasar el mes de agosto con él. Lo que en un principio pareció un viaje turístico acabó convirtiéndose en la mejor experiencia de sus vidas, según cuenta la familia. Sus hijas que en ese momento tenían 12 y 17 años nunca se hubieran imaginado que el bloque de pisos en el que llevaba su padre viviendo dos años estaría lleno de chicos y chicas de su edad.
Desde el primer día llamaron a su puerta, les invitaron a conocer sus casas y familiares y aunque al principio no se entendían mucho ya que el francés que sabían era limitado, acabaron teniendo una relación de gran confianza, que a día de hoy, conservan gracias a las redes sociales.
Los primeros días allí iban saliendo poco a poco de la casa para conocer un poquito más el barrio, poco a poco cogieron confianza y aprendieron cómo había que negociar con los taxistas para ir a ver más zonas y playas de la ciudad. Durante la mayor parte del día estaban solas ya que Mariano trabajaba, pero los fines de semana los emplearon para hacer grandes excursiones como la visita al lago Rosa atravesando las dunas del desierto y yendo por playas completamente vacías.
La familia tuvo la oportunidad de conocer dónde trabajaba su padre, sus compañeros, su barrio, las costumbres del país que tan bien le había acogido y eso es una experiencia que nunca van a poder olvidar.
EL FIN DE UNA GRAN ETAPA
Los años fueron pasando y después de tres años y medio en Senegal, la empresa de Vecasa quebró en España, se llevó a cabo un concurso de acreedores y los trabajadores entraron en un expediente de regulación de empleo. Los administradores concursales de la empresa decidieron mantener durante cuatro meses más a los trabajadores que había en Dakar.
Al pasar los cuatro meses a Mariano le llegó un correo electrónico en el que le notificaron que al día siguiente ya no formaría parte de la empresa y entraría en el expediente de regulación de empleo.
Hasta que pudo conseguir el billete de vuelo para regresar a España pasaron tres días que los recuerda con mucha nostalgia, los empleó para despedirse de todos los trabajadores y amigos que había hecho allí, para volver a las playas y lugares dónde había pasado grandes momentos, además de preparar las maletas y repartir la comida que tenía para que no se echara a perder.
Cuando llegó a España el día 29 de octubre de 2013 le recogió su hermano mayor en el aeropuerto y Mariano cuenta como pensó con una mezcla de pena y alivio que ya nunca volvería a Senegal.
Su llegada a España le causó mucha alegría ya que se encontraba muy cansado de estar tan lejos y nunca se imaginó que iba a estar tanto tiempo allí, ya que su idea inicial era estar únicamente un año.
La situación de su regreso a España era complicada ya que fue directo al paro y aunque al principio pensaba que iban a ser unos meses de vacaciones, se alargó hasta casi dos años ya que el sector de la construcción no se había recuperado mientras él estaba fuera.
Durante ese periodo le ofrecieron la oportunidad de ir a trabajar a Panamá para realizar un puente, aunque las condiciones de trabajo eran peores que las que tuvo en Senegal aceptó, dado que la situación laboral en España era desesperante. Con las maletas preparadas en el salón de su casa y esperando una llamada de confirmación, la empresa fue posponiendo el viaje durante meses y finalmente, el proyecto no se realizó.
Mariano hasta la fecha no ha vuelto a emigrar, aunque concluye que estaría dispuesto a volver a hacerlo si la situación lo exigiera.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Idioma wólof. (2021, 18 de febrero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: mayo 29, 2021 desde https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Idioma_w%C3%B3lof&oldid=133321495.
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