Por Zoe Vázquez Abad
La educación prohibida (Doin, 2012) es un documental estrenado en 2012 que trata el tema del modelo educativo tradicional y propone una reflexión crítica sobre la escuela y la forma en que se entiende la educación en la actualidad. A lo largo de la película se recogen entrevistas a docentes, pedagogos y familias, así como distintos ejemplos de metodologías y tipos de escuelas alternativas en distintos contextos.
El documental cuestiona el sistema educativo tal y como lo conocemos, pone en duda todo lo que consideramos normal en las escuelas hoy en día, como que la enseñanza esté basada en la memorización, la organización del espacio de las aulas y la evaluación entre otras cosas. La película nos explica que la mayoría de estos elementos provienen del pasado y que, a pesar de los cambios sociales vividos, la escuela y el método de enseñanza no han variado.
Inicia haciendo una potente comparación entre el mito de la Caverna de Platón y la escuela, en la que los alumnos son como los prisioneros de la caverna que cuando consiguen liberarse de ella tienen la necesidad de contar lo que han descubierto, aunque no les crean. Me hizo reflexionar sobre si realmente la escuela está preparada para escuchar otras formas de pensar o si, en el fondo, sigue buscando que todos encajemos en el mismo molde.
Prosigue con una pregunta que creo muy importante, ¿Por qué casi no se aprende en la escuela? Para responder a esto nos explica de dónde proviene el tipo de escuela que hay actualmente.
Empieza haciendo un recorrido por la educación antigua, donde en la escuela de Platón podían reflexionar, conversar y experimentar, mientras que en Esparta se asemejaba a una instrucción militar, y posteriormente, en el despotismo ilustrado, se creó la educación pública, gratuita y obligatoria. Tras esto nos explica que el modelo educativo proviene de Prusia, se buscaba algo que, dentro del régimen autoritario, paliase las revoluciones y satisficiera al pueblo. Ese algo fue la educación para todos, en la que se conseguía un pueblo obediente, dócil y preparado para las guerras. Esto se llevó a todo el mundo con el discurso de la igualdad, aunque detrás el verdadero motivo era el control y la búsqueda de mejores resultados con menores esfuerzos y recursos para favorecer la economía industrial. Tanto fue así que los grandes empresarios financiaron este proyecto, que culminó al complementarse con investigaciones sobre el control de la conducta.
La escuela se empezó a organizar como si fuera una producción industrial nutrida por el curriculum y el control administrativo, en la que se fabrican niños con ciertos conocimientos específicos. Esta crítica también está presente en autores como Paulo Freire, quien cuestionaba la educación tradicional basada en la transmisión pasiva de conocimientos (Freire, 1970).
Esto me genera una sensación de rechazo hacia el sistema educativo, mientras me hacía pensar el ¿por qué seguimos aceptando este sistema?; ¿por qué, aunque socialmente hayamos evolucionado, la escuela sigue estancada?; ¿por qué, aunque nuestras leyes hablen de valores como el respeto, la igualdad y la libertad, promueven los contrarios?; ¿por qué hemos aceptado que el lugar de enseñanza se haya convertido en un parquin de niños similar a una cárcel?; ¿por qué seguimos aceptando reformas educativas mal planteadas?
Quizá, una posible respuesta a todo esto sea que al sistema le sigue beneficiando.
Tras esto, me ha resultado muy interesante la respuesta que nos da a cómo aprende un niño. Somos como la semilla de un árbol, nacemos con la curiosidad y ganas de aprender, por lo que solo debemos rodearnos de un entorno que nos acompañe y ayude. Esta idea conecta con enfoques pedagógicos como el de María Montessori (Montessori, 2003), quien defendía un aprendizaje basado en la autonomía y el desarrollo natural del niño. La escuela suprime estas características innatas para educarnos en la repetición consiguiendo que el niño crea que las acciones provienen de un estímulo externo, no de un impulso interno (estudio para aprobar y no por interés). Concuerdo con la idea de que el centro del aprendizaje debe ser el niño, y aprendemos haciendo, y en su mayoría, jugando.
Además, comparto la crítica de que el currículum actual está planteado como un camino que el niño debe seguir, es homogéneo, no se respeta el ritmo del niño. Los objetivos son cerrados (sin posibilidad de adaptación al alumno o al aula) y obligan al maestro a “ignorar” al niño con tal de hacer que adquiera el contenido.
En este punto del documental me ha llamado la atención cómo juzga al maestro. Lo describe como un mero ejecutor de órdenes, esclavo del sistema. Lo cual me llevó a reflexionar sobre la dificultad de atender a la diversidad del alumnado cuando el currículo y los objetivos son cerrados y homogéneos.
Uno de los puntos que me parece más importante del documental es el amor, la escucha y el reconocimiento como pilares fundamentales para el desarrollo. Y el cómo critica los premios y castigos que generan en el niño un autoconcepto negativo y miedo.
Estoy de acuerdo con el mensaje de que la enseñanza actual se basa en un modelo conductista en el que se siembra miedo a través de los “límites”, y que, actualmente, somos adultos enjaulados en un modelo conductista; enfoque que se relaciona con las teorías de B. F. Skinner, que defendía el aprendizaje a través de estímulos, refuerzos y castigos (Skinner, 1974). Además de cómo lo relaciona con la emoción. Es importante que los alumnos sepan que sus emociones son respetadas, y que, están en un espacio seguro en el que se les ayudará gestionar sus emociones.
También me ha resultado llamativo cómo critican que en las escuelas a los niños se les agrupe por edades, ya que suponen son iguales. Cuestiona la homogeneización del aprendizaje, la búsqueda del niño “estándar” y defiende unas agrupaciones más flexibles para conseguir en los niños una formación integral.
Me parece muy interesante la cuestión que nos plantea sobre los niños con diversidades funcionales. ¿Cómo sabemos que no estamos confundiendo la diversidad con enfermedades? Todo niño que no encaje en el “estándar” es etiquetado con una enfermedad (ansiedad, TDA, hiperactividad, etc.), concuerdo, en parte con la idea de que quizá los adultos nos estemos volviendo menos pacientes. Y creo también que está causado porque no se les permite vivir su infancia, viven metidos en una burbuja de las redes sociales y tecnologías.
Al igual que las personas entrevistadas en este documental, defiendo la educación holística, una educación global y no fragmentada, en la que se evalúe el conocimiento con las variables que influyen en el desarrollo, que dé un enfoque globalizado y permita experimentar.
Después hablan del papel del arte como algo esencial y no como una simple herramienta también me pareció una reflexión muy valiosa. Me hizo pensar en cómo muchas veces se relega a un segundo plano cuando, en realidad, es clave para el desarrollo personal.
Después nos hablan sobre la toma de decisiones. Abogan por una escuela en la que los estudiantes puedan elegir qué materias hacer e incluso autogestionar ciertas actividades, donde no les digan que deben hacer y se muevan por el interés. Me parece fundamental permitirles tomar el control de su autonomía para evitar que se creen niños dependientes que siempre hagan lo que otros quieren. Aunque también entiendo el miedo que puede generar el perder el control sobre el aula. Creo que es importante no olvidarnos que los niños van a ser adultos que van a vivir en sociedad y van a tener que tomar decisiones y… ¿cómo podemos pretender que tomen la correcta si nunca les hemos dejado decidir?
En relación con la evaluación me he sentido identificada con la crítica a los exámenes y notas. Dicen que evaluamos como si hubiera alguien mejor o peor y proponen modelos como la autoevaluación, los informes pedagógicos compartidos, centrados en el proceso y en el intercambio constante entre maestros, alumnos y familia. Nos invita a reflexionar sobre que quizá, sea más necesario y útil un acompañamiento que una valoración.
Durante toda esta película se nos plantea una historia paralela, la historia de Martín y Micaela. Ellos deben escribir un discurso para su graduación en el que se hable de sus años en esa escuela. Sin embargo, para sorpresa de los maestros y dirección, el discurso, en lugar de ensalzar a la escuela, habla sobre una educación prohibida, en la que no han aprendido casi nada y se les ha enseñado a competir mientras se ignoraban sus ritmos y necesidades. Como espectadores observamos que, en varias ocasiones, los adultos que les rodean intentan que modifiquen este discurso, sin éxito, ya que los alumnos les argumentan porqué debe quedarse así. Finalmente consiguen que los docentes reflexionen y se planteen cambiar su forma de docencia. Esto nos sirve para ensalzar la diferencia de puntos de vista entre la escuela y el alumnado, a pesar de que están estrechamente relacionados, y nos permiten ver la dificultad de expresar una opinión crítica dentro del sistema educativo.
Por lo tanto, en esta película-documental se cuestionan todos los pilares que se dan en el sistema educativo actual, rebatiéndolos con otras pedagogías y métodos de enseñanza diversos y aparentemente mejores. Y si, aunque es probable que sean más completos, me parece importante mencionar que en ningún momento nos mencionan las dificultades que pueden tener, nos presentan cada modelo como algo idílico y sin fallos, cuando en la realidad, al tratar con niños, es irreal que todo sea perfecto. Y aunque el documental plantea modelos educativos muy atractivos y coherentes, considero importante no entenderlos como algo que se pueda aplicar de manera universal, sino como algo que se debe valorar junto con la realidad de cada contexto educativo.
Dicho esto, creo que con esta película pretenden hacernos reflexionar sobre aquello a lo que nos hemos acomodado y permitirnos ver desde otra perspectiva cómo estamos creando a los adultos del futuro.
Personalmente me ha gustado bastante este documental, ya que anteriormente me había cuestionado en varias ocasiones el modelo educativo actual. Este me ha ayudado a ordenar mis ideas sobre la base de lo que creo que podría ser modificado para mejorar la educación. Como futura docente, creo que me va a servir para intentar aplicar algunos cambios en mi metodología, intentando que mis alumnos consigan alcanzar un desarrollo integral sirviéndoles de guía y apoyo.
También me ha resultado muy enriquecedor el énfasis que hacen en el amor, muchas veces, los docentes, abrumados por los contenidos a impartir, olvidamos que el verdadero significado de la enseñanza es compartir con los niños, ser su escalera a un desarrollo pleno, y sin amor y cariño por los niños, considero que es imposible realizar nuestro trabajo correctamente.
Referencias bibliográficas:
- Doin, G. (Director). (2012). La educación prohibida [Documental]. Eulam Producciones.
- Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.
- Montessori, M. (2003). El método Montessori. Alianza Editorial.
- Skinner, B. F. (1974). Sobre el conductismo. Fontanella.



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