Por Jana Vecino Montes***
Hay días en clase que son más monótonos y luego están esos momentos donde viene alguien, habla y, de pronto, te obliga a mirar que no todo es meramente información, sino la realidad que pasa a nuestro alrededor y que preferimos ignorar o no dar importancia.
El invitado, Óscar, empezó recordando algo de lo que no todos somos conscientes, y es que no todos los conflictos reciben la misma atención. Algunos, como lo que ocurre en Palestina, aparecen en las noticias, otros, en cambio, quedan silenciados pese a ser igual de graves. Algo que también se señaló es como en España sigue costando hablar de ciertos temas sin miedo a consecuencias, con ejemplos como el de Pablo Hasél o el de Maica Pérez. Escucharlo te hace reflexionar sobre la libertad de expresión y como la gente la concibe de diferente manera.
Óscar nos habló del papel tan importante que había tenido la música en su vida y como había sido para él una forma de resistencia y de reivindicación, como él se expresaba mediante la música y lo llevaba al ámbito social. Desmintió que Elvis fuese el pionero del rock, cuando en realidad fue una mujer y de esta no se habla ya que se ha olvidado; de que para él el heavy metal no significa ser “antisistema” sino “anti este sistema”, dejando así clara su postura.
También habló de decisiones que se toman queriendo “censurar” discursos que no interesan ser escuchados, como la prohibición durante unos años en Madrid por Esperanza Aguirre, que no permitía la entrada de menores a conciertos de rock. Al final, todo se resume a lo mismo: la cultura se controla porque la cultura puede hacer pensar e ir en contra de lo que nos dicen.
Otro bloque de la charla tocó temas que vivimos a diario: la desigualdad económica, la inexistencia de la clase media, el acceso a la vivienda cada vez más complejo, los trabajos cada vez más precarios, etc. Pese a que la vivienda es un derecho, actualmente es prácticamente imposible acceder a ella, debido a la especulación que está habiendo y al que no se pone solución.
Se habló del machismo y de cómo antiguamente las mujeres también fomentaban ese machismo con “micromachismos” como decirles a sus hijos que no recogieran la mesa pues ellos eran chicos, ya lo harían sus hermanas que eran mujeres. De cómo algunas personas piensa que la libertad sexual y el OnlyFans son lo mismo, cuando en realidad sigue siendo una forma de represión a la mujer, pues la mayoría del contenido en esta aplicación es de ellas, no se deja de cosificarlas, pues si no hubiese demanda de las personas (hombres en su mayoría) que consumiesen ese contenido, no habría oferta y dejaría de haber un mercado con ellas, dejando así de hacer negocio con lo que muchas veces se utiliza como un recurso para cubrir otras necesidades.
Desde un punto de vista más educativo, pues Óscar es docente y logopeda, a parte de rockero, se habló de cómo la política puede cambiar las opciones de los estudiantes, reduciendo las horas de música, arte, etc. y aumentando horas de religión de materias más tradicionales como las matemáticas o la lengua castellana. No se pone en duda que las materias tradicionalmente estudiadas no tengan importancia, pero si se cuestiona que solo ellas sean prioritarias. Otros recursos que la política puede cambiar es la privatización de las universidades y cómo esto afectaría a los estudiantes de clase obrera, pues muchos se podrían permitir pagar esos estudios, “condenándolos” a seguir siendo clase obrera, limitando el acceso al conocimiento y perpetuando así ciclos.
Con esto puedes llegar a entender cómo algo como la educación, que es tan importante, puede ser objeto de un cambio tan “fácil” cuando un país no muestra interés en todas las personas ni en la justicia social.
Algo que me pareció muy interesante y de lo que se habló durante la “entrevista” fue la reflexión de que ahora las nuevas generaciones no tenemos esa necesidad de sentirnos identificados estéticamente con un grupo específico ni de pertenecer visualmente a un movimiento. Tampoco tenemos artistas favoritos de forma tan marcada debido al gran número de opciones que tenemos. Esto me lleva a pensar si el nihilismo, del que hemos hablado alguna vez en clase, tiene algo que ver.
Si las infinitas opciones que tenemos nos dan la sensación de que nada cambia y que da igual lo que hagamos pues no nos planteamos cómo será nuestro futuro en 10 años, si esta infinidad de posibilidades nos “cansa”. Pese a que estos pensamientos sean una realidad, cuestionarnos y reflexionar sobre ello, nos demuestra lo contrario.
Creo que aunque duela mirar la realidad, es necesario ser consciente de ella para no cometer los mismos errores. Por eso, la memoria histórica/democrática es tan importante, pues debería ayudarnos a mejorar. Por eso es muy importante que desde el aula, aunque sea con los más pequeños, se hable de esta realidad, ajustándose a su edad y desarrollo. Porque la educación es al final uno de los espacios donde podemos empezar a cambiar algo.
***Artículo original publicado durante el primer cuatrimestre del curso 2025/26, en el marco de la asignatura “Procesos Educativos”



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