Víctor Robles Valero
PhD
 

Un viejo debate

Para empezar la tarde, estuvimos realizando unas pequeñas experiencias en la calle que giraron en torno al tema de fluidos. Estos experimentos, dificultados por el intenso viento que había, consistieron básicamente en poner en la boca de una botella llena de agua tanto un fino trozo de papel como una pelota de ping-pong, y posteriormente dar la vuelta a la botella. Se observó que el agua no se derramaba (ver la imgen de abajo), obteniendo otra vez la explicación en nuestra estimada FÍSICA. Básicamente este fenómeno se da por un equilibro de fuerzas, como son la presión atmosférica y el propio peso del agua.

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Jugando un rato

La última experiencia en el exterior consistió en llenar un pequeño cubo metálico con agua que a su vez estaba atado a una cuerda. A continuación, comenzamos a girar el cubo y por sorpresa el agua no cayó en ningún momento. Pero no preocuparse, la física tiene otra vez la respuesta, esta vez la fuerza centrípeta hace posible esto.

Tras la realización de estas divertidas experiencias, nos topamos con un viejo debate:

“DEBERES SÍ O DEBERES NO”, ahí sigue la cuestión por mucho que pasen los años.

En mi época como alumno en el colegio recuerdo tardes interminables realizando de deberes. Muchos días eran la hora de cenar y proseguía realizándolos, sin muchas veces aportarme nada, y en otros casos simplemente frustración. Este es uno de los motivos porque lo que se propuso en clase un debate sobre los deberes. ¿Cuántos alumnos y padres no se han preguntado este mismo?

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Deberes eternos.

Durante el debate, dimos la opinión de sí a favor o en contra de la realización de deberes. La mayoría coincidimos en varios aspectos como que deberían ser interactivos, se deberían completar con actividades de ocio, dar cierta autonomía al alumno o aplicarlos a la vida diaria. Ya centrándonos en mi punto vista, me quedo en 50% a favor, 50% en contra (siento no mojarme en este aspecto). Entre mis argumentos a favor están que se si da una cierta autonomía al alumno para su realización pueden ser una herramienta poderosa de aprendizaje y motivación, pero si resultan tediosos y suponen estar toda la tarde centrado en esa tarea, puede conllevar el efecto contrario.

Por otra parte, dentro de mis argumentos en contra, destaqué la disponibilidad de ciertos recursos para la realización de los deberes, por ejemplo como internet. Hay muchas familias que no se pueden permitir tener este servicio, lo que hace que ciertos alumnos partan en desventaja con respecto a sus compañeros que lo tengan en sus casas. Por eso es importante amoldar los deberes a las circunstancias de cada uno.

Como conclusión, el debate de los deberes sigue generando controversia, pero si se programan desde una perspectiva diferente de la que estamos acostumbrados a ver, pueden ser otra arma poderosa para la mejora de la motivación.

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