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Belleza y mercado de trabajo

¿Es rentable la belleza en el mercado de trabajo? Sí, especialmente en los trabajos de cara al público (algo esperable) y más para los hombres que para las mujeres (algo no tan esperable). Los estudios muestran algo que los que nos dedicamos a analizar el mercado vemos un patrón que se repite de diferentes maneras: las personas con “buena apariencia” buscan empleo sobre todo en empleos donde la belleza se remunera y las personas que no tienen esa “buena apariencia” evitan ese tipo de puestos.
Estos resultados se repiten para diferentes concepciones de la belleza, que puede variar en el tiempo y para diferentes culturas. De todas formas, suelen funcionar bastante bien en el análisis empírico las definiciones de belleza antropométricas basadas en la simetría de la cara y del cuerpo.
En cuanto a los mecanismos a través de los cuales se producen las diferencias de ingresos relacionadas con la belleza, el más evidente es la discriminación ejercida por las empresas contratantes. Ahora bien, también se asocia con la discriminación de los clientes, quienes, en determinados mercados, prefieren que les atiendan personas de “buena apariencia”. No obstante, es difícil distinguir los efectos de la belleza de otras características de las personas difíciles de observar y que podrían afectar a su productividad y, por tanto, a sus salarios.
Se puede consultar una estupenda revisión de los resultados de esta línea de investigación en este trabajo de Eva Sierminska en IZA World of Labor. También son conocidos, en este sentido, los efectos negativos de la obesidad sobre la probabilidad de tener un empleo, como revisa Susan L. Averett también en IZA World of Labor (aquí en castellano).
Por si alguien se lo está preguntando: no, invertir en belleza mediante operaciones quirúrgicas, por ejemplo, no es rentable en promedio. Con otras palabras: en promedio apenas se detecta incremento de ingresos tras el supuesto incremento de belleza que podría conseguirse gracias a esos tratamientos. Esos incrementos, cuando se producen, son menores para las personas que, de partida, tenían ingresos por debajo de la media en comparación con quienes tenían ingresos por encima de la media. Para más resultados sobre la inversión en belleza y sus ambiguos impactos en términos de coste-efectividad los revisa Soohyung Lee aquí.
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