Por Pau Biosca Paya
El fragmento que he escogido del libro Professora sim, tia não, traducido como Cartas a quien quiere enseñar, de Paulo Freire, habla sobre el significado del acto de estudiar y sobre la manera en que entendemos la lectura dentro del proceso de aprendizaje. Me ha llamado especialmente la atención la forma en que el autor cuestiona una manera de estudiar muy habitual entre los estudiantes: memorizar información para aprobar exámenes. Esto me ha recordado a mi propia experiencia, ya que la mayoría por no decir la totalidad de nuestros exámenes son tipo test, un formato que favorece todavía más la memorización como principal método de estudio. Frente a esto, Freire propone una visión muy distinta, en la que aprender implica comprender, reflexionar y relacionar los conocimientos con la realidad.
Desde el inicio del fragmento, Freire explica que estudiar es un quehacer crítico, creador y recreador. Es decir, estudiar no es una actividad pasiva, sino un proceso en el que la persona participa activamente. Quien estudia de verdad no solo recibe información, sino que la interpreta, la analiza y la conecta con su propia experiencia. Por eso, el estudiante no debe limitarse a aceptar lo que dice un texto, sino reflexionar sobre él y tratar de comprender su verdadero significado.
En relación con esto, el autor también habla del vínculo entre estudiar y leer. Freire señala que estudiar siempre implica leer, pero que leer no consiste únicamente en pasar la vista por un texto o repetir palabras. La lectura debe ser un proceso de comprensión. Una persona que realmente está estudiando no debería avanzar sin haber entendido lo que está leyendo. Por ello, estudiar requiere tiempo, atención y un esfuerzo consciente.
Otra idea importante del fragmento es la diferencia entre leer la palabra y leer el mundo. Freire explica que, antes de aprender a leer textos, las personas ya interpretan la realidad que les rodea a través de sus experiencias y vivencias. Es decir, antes de leer palabras, ya estamos “leyendo” el mundo. Esta reflexión muestra que el aprendizaje no se limita a la escuela o a los libros, sino que también se construye a partir de la experiencia personal.
Freire critica además una forma de estudiar todavía muy presente en el sistema educativo: la memorización mecánica. Muchas veces los estudiantes repetimos un texto hasta recordarlo, pero sin comprender realmente su significado. El problema es que repetir palabras no equivale a entenderlas, por lo que ese aprendizaje acaba siendo superficial y fácil de olvidar. Esto refleja una realidad bastante habitual: en muchas ocasiones estudiamos principalmente para aprobar un examen, y no para comprender de verdad lo que estamos aprendiendo.
A nivel personal, una de las ideas que más me hace reflexionar es que memorizar y aprender no son lo mismo, aunque muchas veces se confundan. Memorizar puede ser útil por necesidad, por ejemplo para preparar un examen en poco tiempo, pero aprender implica algo más profundo: comprender, relacionar ideas y ser capaces de explicarlas con nuestras propias palabras. Desde mi punto de vista, memorizar es un proceso más mecánico, mientras que aprender exige curiosidad, interés y reflexión.
Esta idea también me hace pensar en cómo el sistema educativo puede favorecer más la memorización que la comprensión. Los exámenes suelen centrarse en comprobar si el estudiante recuerda ciertos contenidos, pero no siempre si los ha entendido. Esto se ve especialmente en los exámenes tipo test, que a corto plazo resultan prácticos tanto para el profesorado como para el alumnado. Para los profesores, reducen el tiempo de elaboración y corrección; para los alumnos, facilitan un estudio más rápido basado en reconocer respuestas o descartar opciones. Sin embargo, el problema aparece a largo plazo: si el aprendizaje se reduce a memorizar para aprobar, la pregunta es qué queda realmente una vez terminado el examen. Muchas veces, muy poco. Por eso, más que culpar al profesorado, habría que cuestionar un modelo de evaluación que prioriza la rapidez y la comodidad por encima de la comprensión.
Cuando una persona estudia con la intención de comprender, el conocimiento se vuelve mucho más duradero y significativo. Si entendemos algo de verdad, podemos explicarlo con nuestras propias palabras, relacionarlo con otras ideas y aplicarlo en situaciones diferentes. En mi experiencia como estudiante, he comprobado que cuando intento comprender en lugar de memorizar, el aprendizaje resulta más interesante y permanece durante más tiempo.
En conclusión, el fragmento de Paulo Freire invita a reflexionar sobre el verdadero significado del estudio y de la lectura. El autor nos recuerda que estudiar no consiste en memorizar de forma mecánica, sino en comprender, analizar y relacionar lo aprendido con la realidad. Por eso, considero que sus ideas siguen siendo muy actuales, ya que nos animan a valorar más la comprensión, la reflexión y el pensamiento crítico. Cuando el estudio se basa en estos elementos, deja de ser una simple obligación académica y se convierte en una verdadera oportunidad para aprender y entender mejor el mundo.



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