Víctor Robles Valero
PhD
 

¿El Quijote y la física…?

Indagando hoy un poquito por Twitter, me he encontrado con esto. Resulta que tal día como hoy del año 1605 se publicó la primera parte del Quijote, la obra cumbre de Miguel Cervantes y seguramente de la literatura en lengua castellana.

Entonces, que hago posteando sobre el Quijote, si supuestamente este blog es sobre ciencia. Solo hay que fijarse en este diálogo sacado de la novela:

“La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
–¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
–Aquellos que allí ves –respondió su amo– de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
–Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
–Bien parece –respondió don Quijote– que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.”

Quién no conoce el famoso episodio de los molinos de viento confundidos por Don Quijote como gigantes. Pues de ahí es donde se relaciona el Quijote y la física. En la Mancha, en pueblos como Consuegra (Toledo) o Campo de Criptana (Ciudad Real) hay multitud de estos famosos molinos, los cuales se utilizaban, aprovechando el viento reinante en la zona, para moler el grano.

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Los “gigantes” a los que se enfrentó Don Quijote

Pero como simplemente con la acción del viento se puede mover una piedra y moler grano. Pues gracias a las “brazos” que confundía Don Quijote por las aspas, la física nos vuelve a dar la respuesta. El mecanismo es muy sencillo, el viento lleva asociada una energía cinética que hace girar a un eje en el que están unidas todas las aspas, convirtiendo la energía cinética del viento en energía mecánica de rotación, que al estar unido a una piedra de moler grano, la acciona y permite realizar la molienda. Por lo que básicamente, funciona por transformación de la energía.

Si Don Quijote y Sancho viajarán a nuestro tiempo, verían otros molinos muy diferentes, unos auténticos gigantes que funcionan igual que sus antecesores, los famosos aerogeneradores eólicos. Estos se diferencian únicamente en la maquinaria unida al eje, una concretamente que produzca electricidad como un alternador.

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Aerogeneradores en todo su esplendor.

Vemos que se pueden mezclar contenidos de diferentes materias, en este caso la lengua y literatura con la física, los denominados contenidos transversales, que son difíciles de aplicar en las aulas, y además nos pueden servir para motivar.

¿Se enfrentaría el ingenioso hidalgo a estos modernos gigantes? De momento, voy a recordar un poco mi infancia con este vídeo. Nos vemos.

Quijote-Sancho

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