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	<title>Gustavo Santos-García Blog &#187; Turing</title>
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	<description>Universidad de Salamanca</description>
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		<title>Tony Hoare Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense</title>
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		<pubDate>Fri, 03 May 2013 14:38:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>santos</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Año Turing Tony Hoare Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense BY: DAVID DE FRUTOS. RICARDO PEÑA 16 de abril de 2013 http://blogs.elpais.com/turing/2013/04/tony-hoare-doctor-honoris-causa-por-la-universidad-complutense.html &#160; Sir Charles Antony Richard Hoare, conocido inicialmente entre los informáticos como C. A. R. Hoare, y más coloquialmente como Tony Hoare, es uno de los científicos y académicos que más huella han dejado en nuestra disciplina. [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Año Turing</strong></p>
<h2>Tony Hoare Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense</h2>
<p>BY: DAVID DE FRUTOS. RICARDO PEÑA</p>
<p>16 de abril de 2013</p>
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<p>http://blogs.elpais.com/turing/2013/04/tony-hoare-doctor-honoris-causa-por-la-universidad-complutense.html</p>
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<p><em><a href="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017c38a5ea54970b-pi"><img src="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017c38a5ea54970b-320wi" alt="Toni Hoare" /></a></em></p>
<p><em>Sir <strong>Charles Antony Richard Hoare</strong>, conocido inicialmente entre los informáticos como C. A. R. Hoare, y más coloquialmente como Tony Hoare, es uno de los científicos y académicos que más huella han dejado en nuestra disciplina. Recibió el <strong>Premio Turing</strong> en 1980, fue nombrado miembro de la Royal Society en 1982, y Sir por la Reina Británica en 2000. En su larga vida científica, ha sentado los fundamentos de muchas de las teorías y técnicas que hoy enseñamos en las facultades de Informática de todo el mundo, tanto a nivel de grado como de posgrado. Sus aportaciones han contribuido decisivamente a hacer de la programación de computadores una disciplina científicamente fundada, partiendo de una situación inicial en la que parecía más un arte, o un oficio artesanal, que una ciencia. Tony Hoare será investido <strong>Doctor Honoris Causa</strong> por la Universidad Complutense de Madrid el <strong>próximo 10 de mayo</strong>. Con estas líneas, queremos glosar su figura y su obra para que los informáticos más jóvenes y la sociedad en general conozcan más de cerca quién es este gran científico, y aprovechar la ocasión para invitaros a los distintos actos que se organizarán en nuestra Universidad con motivo de su visita.</em></p>
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<p>Tony Hoare nació en Colombo, capital de Sri Lanka, antigua Ceilán, y se graduó en lenguas clásicas y filosofía por la Universidad de Oxford en 1956. Comenzó trabajando en la Universidad Estatal de Moscú, donde ideó su famoso algoritmo de ordenación <em>quicksort,</em>un algoritmo de ordenación en memoria cuya eficiencia promedio supera a la de todos los otros algoritmos de ordenación previos y posteriores (un vídeo ilustrativo se puede ver en<em></em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=m1PS8IR6Td0">http://www.youtube.com/watch?v=m1PS8IR6Td0</a><em>). </em>Entre 1960 y 1968 trabajó para la empresa británica Elliot Computers, una de las primeras compañías europeas que fabricaban computadores científicos. En 1968 pasó a la <em>Queen University of Belfast</em> y fue profesor allí hasta 1977. A partir de esa fecha pasó a liderar el <em>Programming Research Group</em> de la Universidad de Oxford, donde transcurrió la mayor parte de su carrera profesional. Actualmente es Investigador Principal en el <em>Microsoft Research Center</em> de Cambridge (UK).</p>
<p>Su artículo de<em> </em>1969 <em>“An axiomatic basis for computer programming”</em>, visto en perspectiva, puede considerarse como el equivalente a las Leyes de Newton de la programación. Por primera vez se enunciaban unas leyes lógicas que permitían comprender el significado de los programas independientemente de las máquinas que los ejecutan. Su lógica, llamada posteriormente en su honor <em>Hoare Logic</em>, sentó las bases para el razonamiento matemático sobre la corrección de los programas y continúa siendo usada intensamente en la actualidad. Con ella se ha descrito la semántica de numerosos lenguajes de programación.</p>
<p><a href="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017eea495ef4970d-pi"><img src="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017eea495ef4970d-320wi" alt="IBM 360" /></a></p>
<p>Estos años, los finales de los 60, son cruciales para  la historia de la programación. Son años de fracasos estrepitosos en el desarrollo de grandes sistemas software, como el del paradigmático sistema operativo OS/360 de IBM. Se habla abiertamente de una “crisis del software”<em>.</em> Se acuña el término “ingeniería del software” más con la intención de expresar un deseo que de describir la realidad predominante, en la que el software se construía con muy poca técnica y con unos lenguajes completamente inseguros. Tony Hoare contribuyó en gran medida a cambiar esta situación, actuando en varias direcciones: primeramente, criticó duramente los lenguajes como PL/I y Algol-68 que eran más bien parte del problema. En ese sentido, abandonó junto con otros colegas el grupo IFIP WG 2.1 ocupado en la definición de este lenguaje Algol-68, y  se unió al grupo WG 2.3 que había de definir buenas metodologías de programación. En su opinión, los lenguajes debían venir <em>después</em> y no antes de las metodologías. En segundo lugar, fue cofundador del movimiento llamado de la<em>programación estructurada</em>, editor del libro original con dicho nombre y autor de uno de sus tres capítulos.  Este libro contenía las semillas cuyos frutos disfrutamos hoy y que todavía son parte esencial de las metodologías actuales: la necesidad de razonar formalmente sobre los programas y de disminuir el número de detalles a tener en cuenta simultáneamente, la técnica llamada de <em>diseño descendente</em>, el encapsulamiento de las estructuras de datos, la peligrosidad de usar la instrucción<strong>go-to</strong>, y otras ideas que chocaban frontalmente con las prácticas del momento. Finalmente, colaboró con su colega Niklaus Wirth en el desarrollo del lenguaje Pascal, el lenguaje de referencia de la programación estructurada, y proporcionaron una semántica formal para el mismo. Era la primera vez que a un lenguaje de programación se le daba un significado matemático.</p>
<p><a href="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017eea496056970d-pi"><img src="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017eea496056970d-320wi" alt="Niklaus Wirth" /></a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Su trabajo de 1972 <em>“Proof of correctness of data representations” </em>extiende el razonamiento formal a las estructuras de datos que implementan un <em>tipo abstracto</em>, concepto este último en el origen de lo que hoy conocemos como <em>programación orientada a objetos</em>. Su concepto de <em>invariante de la representación</em> se enseña actualmente en los cursos de estructuras de datos.</p>
<p>A partir de 1974, sus trabajos sobre <em>monitores</em> proporcionan un mecanismo elegante y fiable para gobernar la concurrencia en un solo computador, y para razonar sobre la corrección de este tipo de programas.  Los programas concurrentes proporcionan la ilusión de que el computador realiza varias tareas simultáneamente y se trata de un tipo de programación mucho más difícil y propensa a errores que la secuencial. Gracias a los monitores de Hoare no serán ya posibles desastres como los del sistema OS/360 previamente citado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017eea4948c6970d-pi"><img src="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017eea4948c6970d-320wi" alt="Libro &quot;Communicating Sequential Processes&quot;" /></a></p>
<p>Muy poco después, aparecen en el mercado los primeros microprocesadores y se hace evidente que la programación concurrente va a convertirse enseguida en <em>programación distribuida </em>en la que intervendrán muchas máquinas simultáneamente. Con ello, los mecanismos preexistentes -incluidos sus monitores-, que suponen la existencia de una memoria común, van a quedar obsoletos. Es el primero en proponer un mecanismo y un lenguaje, sus <em>Communicating Sequential Processes</em> (CSP) de 1978, para domesticar el nuevo monstruo. La compañía INMOS, que fabrica redes de microprocesadores, se inspira en ellos y le pide su colaboración para desarrollar el lenguaje Occam. Se trata de un bello ejemplo de transferencia entre la universidad y la industria y de cómo las buenas ideas se pueden transformar en muy poco tiempo en productos industriales útiles para la sociedad.</p>
<p>Por todos estos méritos, en 1980 recibió el Premio Turing de la ACM (<em>Association for Computer Machinery</em>), considerado en el ámbito informático como el equivalente a los Premios Nobel.</p>
<p><a href="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017eea494ba5970d-pi"><img src="http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef017eea494ba5970d-500wi" alt="Premio Turing" /></a></p>
<p>En la mención del premio se indica que “su trabajo se caracteriza por una combinación inusual de profundidad, originalidad, elegancia e impacto”.  En su conferencia de aceptación del premio aprovecha para arremeter contra el lenguaje Ada, que representaba el estado del arte en ese momento, por su excesiva complejidad.</p>
<p>Lejos de dormirse en los laureles tras semejante reconocimiento, Hoare continúa trabajando sobre concurrencia, dándose cuenta de que resulta inevitable asumir el <em>no-determinismo</em> de los procesos concurrentes, al estar controlada su ejecución por un mecanismo <em>asíncrono</em>, que renuncia a controlar la velocidad relativa de las distintas componentes que evolucionan simultáneamente dentro de un sistema. En definitiva se trata de introducir una idea de abstracción, de manera que la corrección de los programas ha de estar basada en razonamientos formales bastante más complejos que los desarrollados para garantizar la corrección de los programas secuenciales. Además el uso sistemático de estos formalismos resulta ahora ineludible, pues el <em>no-determinismo</em> hace que en general la ejecución de los programas concurrentes se vuelva irreproducible, terminando así con la posibilidad de <em>probar</em> los programas concurrentes, como resultaba habitual hacer con los programas secuenciales.</p>
<p>Surgen así las <em>Algebras de Procesos</em>, cuyo primer ejemplo fue el modelo <em>TCSP</em> (T por<em>Theoretical</em>), que pronto pasó a denominarse simplemente <em>CSP,</em> una vez que la comunidad científica consensúa con Hoare y su equipo el hecho de que este modelo formal, basado en su lenguaje anterior, es aún más importante para estudiar la esencia de la concurrencia.</p>
<p>Es de justicia citar aquí los trabajos que en paralelo con él realizó Robin Milner, dando lugar al modelo <em>CCS.</em> Podríamos hablar de una rivalidad amistosa entre estos dos grandes genios, que por supuesto fueron bien conscientes del carácter complementario de sus dos modelos, siendo por tanto interesante continuar con el desarrollo de ambos, que de hecho se beneficiaron de un fenómeno de fertilización cruzada entre ellos.</p>
<p>Desde mediados de los noventa,  después de su jubilación como Profesor para pasar a ser Investigador en <em>Microsoft Research</em>, y llegando ya hasta la actualidad, en la que todavía permanece en activo, Hoare se embarca en dos magnas aventuras en parte relacionadas entre sí. Se trata de las <em>Teorías</em> <em>Unificadoras de la Programación</em> y el gran reto que constituye la realización de un <em>Compilador capaz de Verificar</em> los programas que compila, asegurando de ese modo la corrección de los mismos. En la primera de esas aventuras se inspira en la unificación de las fuerzas en Física, y de nuevo persigue ese objetivo de fertilización cruzada: una vez unificados los distintos modelos que permiten la especificación y diseño de procesos, podremos transferir las definiciones de los distintos procesos de un marco a otro, y ayudarnos en cada momento de todos los resultados y técnicas que se hayan desarrollado en cada modelo por separado.</p>
<p>Cada artículo de Hoare se convierte inmediatamente en un clásico que es ampliamente citado por trabajos posteriores de otros investigadores. De hecho, las estadísticas muestran que su trabajo inicial sobre CSP es el tercero más citado en la historia en las publicaciones científicas sobre Informática. Sin embargo, en una entrevista que concedió recientemente a un periódico español, Tony Hoare nos alertó con rotundidad del peligro de medir la capacidad científica de los investigadores por el <em>número</em> de artículos que publican cada año. Esta práctica, extendida por las agencias de evaluación y universidades del todo el mundo incluida España, es muy perniciosa para la creación de buena ciencia. Estimula la fragmentación innecesaria de los trabajos, la repetición parcial de los mismos, y el no realizar suficiente experimentación antes de enviar el trabajo a publicar. Algunos de sus trabajos más citados ocuparon a Hoare más de dos años de investigación. Seguramente más de una agencia de evaluación le habría llegado a reconvenir por su limitada  productividad. Otro dato que revela su exquisito cuidado por el trabajo bien hecho es que llegó a retirar motu propio un artículo de la prestigiosa revista <em>Communications of the ACM</em>, una vez que este había sido aceptado por el Comité Editorial, sólo porque no estaba del todo satisfecho con el mismo, y había descubierto una forma de mejorarlo.</p>
<p><em>Como indicamos en nuestra introducción, el próximo 10 de mayo Tony Hoare será investido Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense en su Facultad de Informática. Además, él se ha ofrecido generosamente a dar una conferencia de carácter divulgativo el día 9, que tendrá lugar en la Facultad de Matemáticas, con el sugerente título “</em><em>Could computers understand their own programs?”, sin duda relacionado con la última de las temáticas arriba tratadas. La conferencia se enmarca en el Distinguished Speaker Program de la ACM y contará con la colaboración del ACM Chapter radicado en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. De estos actos, y algunos otros relacionados, se podrá encontrar detalle en lás páginas web de la Universidad, y más específicamente en las de los dos citados Centros.</em></p>
<p><em>David de Frutos y Ricardo Peña son catedráticos de la Universidad Complutense de Madrid.</em></p>
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		<title>El legado de un científico visionario</title>
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		<pubDate>Thu, 02 May 2013 21:44:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>santos</dc:creator>
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		<description><![CDATA[EL PAIS. CENTENARIO DE ALAN TURING. BY RAMON LÓPEZ DE MÁNTARAS. 21 MAR 2012. http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/20/actualidad/1332271841_073504.html &#160; Durante este año oiremos hablar mucho de Alan Turing, uno de los científicos más importantes del siglo XX. A pesar de su corta vida, hizo fundamentales contribuciones en informática, hasta el punto de ser considerado uno de los padres [&#8230;]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>EL PAIS.<br />
CENTENARIO DE ALAN TURING.<br />
BY RAMON LÓPEZ DE MÁNTARAS.<br />
21 MAR 2012.<br />
<a href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/20/actualidad/1332271841_073504.html" target="_blank">http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/03/20/actualidad/1332271841_073504.html</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Durante este año oiremos hablar mucho de Alan Turing, uno de los científicos más importantes del siglo XX. A pesar de su corta vida, hizo fundamentales contribuciones en informática, hasta el punto de ser considerado uno de los padres de esta ciencia. Turing estableció los fundamentos teóricos de la computación y avanzó ideas que varias décadas después de su muerte siguen plenamente vigentes. Paradójicamente, fue víctima de una sociedad que le debía haber reconocido como un héroe, por haber jugado un papel fundamental en el equipo de matemáticos que consiguió descifrar los mensajes codificados que los mandos del ejército nazi se intercambiaban mediante las sofisticadas máquinas de cifrar Enigma. Algunos historiadores estiman que la intercepción y el descifrado de estos mensajes acortó la Segunda Guerra Mundial en al menos un par de años, evitando decenas o incluso cientos de miles de víctimas. Pero la genialidad de Turing no se limitó, ni mucho menos, a sus extraordinarias capacidades para descifrar mensajes.</p>
<p>Turing nació el 23 de junio de 1912, por lo que este año se celebra el centenario de su nacimiento con actos de homenaje en casi todo el mundo y, en particular, en Reino Unido, su país de origen. Homenajes que nunca tuvo en vida, sino todo lo contrario. Turing era homosexual y fue procesado y condenado por ello, en 1952, en base a una ley injusta por homofóbica. Le dieron a elegir entre la prisión o la castración química. Escogió ésta última opción, causándole importantes secuelas físicas y psíquicas que, junto con el rechazo social por la condena, provocaron su muerte por envenenamiento al morder una manzana que contenía cianuro potásico. A pesar de los intentos de sus familiares de atribuirlo a un accidente, la opinión mayoritaria, así como la causa oficial de la muerte, fue que se había suicidado.</p>
<p>En 1936, mucho antes de que se construyeran los primeros ordenadores, Turing desarrolló los fundamentos teóricos de la computación mediante la introducción de un concepto, conocido ahora como Máquina de Turing, sobre el que se basan todos los ordenadores actuales. La Máquina de Turing es una rigurosa formalización de conceptos tan básicos en informática como el de algoritmo y el de calculabilidad y, gracias a ellos, determinó dónde están los límites de lo que es calculable por un ordenador.</p>
<p>Demostrar imposibilidades es de importancia extraordinaria en ciencia. Por ejemplo, la imposibilidad de construir máquinas con movimiento perpetuo condujo al descubrimiento de las leyes de la termodinámica en física. De la misma forma, conocer los límites de las matemáticas y de la computación nos puede enseñar algunas reglas básicas acerca de sus posibilidades o, como dice el matemático Gregory Chaitin, nos permite saber cuándo no debemos intentar lo imposible.</p>
<p>Turing planteó cómo averiguar si una máquina es inteligente o no<br />
Además, Turing es considerado el padre de la Inteligencia Artificial (IA). En el artículo publicado en la revista Mind, en 1950, titulado &#8220;Computing Machinery and Intelligence&#8221; (Maquinaria informática e inteligencia), argumentaba que en un plazo de unos 50 años habría ordenadores inteligentes capaces de hacer deducciones lógicas, de aprender adquiriendo nuevos conocimientos tanto inductivamente como por experiencia y de comunicar mediante interfaces humanizadas. Era una idea muy radical en aquel momento y, de hecho, el debate todavía persiste. La agumentación de Turing se basaba en otro importantísimo concepto matemático, el de máquina universal, propuesto también por él.</p>
<p>La máquina universal de Turing es capaz de emular a cualquier otra, aunque sea más compleja que ella misma. Dado que los seres humanos somos máquinas —complejas máquinas biomoleculares, pero máquinas al fin y al cabo— podemos pensar, como hizo Turing, que su máquina universal, origen de los ordenadores actuales, debería poder emular la inteligencia humana.</p>
<p>La prueba de Turing: ¿este ordenador es inteligente?</p>
<p>La máquina universal es capaz de emular a cualquier otra, aunque sea más compleja que ella misma<br />
No podía pasar por alto la cuestión de cómo averiguar si una máquina es o no inteligente y, para responder a esta pregunta, propuso una prueba que lleva su nombre: el Test de Turing. Este test es una variante del llamado juego de imitación en el que participan tres personas: un interrogador, un hombre y una mujer. El interrogador se sitúa en una sala distinta y se comunica con las otras dos personas mediante mensajes de texto en un terminal de ordenador y dispone de cinco minutos para, por las respuestas que recibe a sus preguntas, determinar quien es el hombre y quien la mujer.</p>
<p>Esto sería fácil si no fuera porque en este juego el hombre miente, pretendiendo ser la mujer, con el objetivo de confundir al interrogador. La mujer, por su parte, intenta, a través de sus respuestas, ayudar al interrogador a discernir correctamente quién es quién. Si pasados los cinco minutos el interrogador no es capaz de saber con una certeza superior al 70% quien es quien, entonces el hombre gana el juego ya que ha conseguido confundir al interrogador haciéndose pasar por mujer. Pues bien, el Test de Turing consiste simplemente en sustituir en este juego de imitación el papel del hombre por un ordenador,de tal forma que si consigue confundir al interrogador, haciéndole creer que es la mujer, diremos que el ordenador es inteligente.</p>
<p>Si bien es cierto que hasta ahora no hay ningún programa de ordenador que haya superado este test, hay que decir que tampoco es realmente un objetivo de los investigadores en IA conseguir superarlo y, por lo tanto, no se han dedicado muchos esfuerzos a ello. El principal motivo es que este juego de imitación, en base al estado actual de la IA, no es un buen indicador para determinar si una máquina es inteligente ya que, como mucho, solamente evalúa aquellos procesos cognitivos que son susceptibles de ser expresados verbalmente. Sin embargo, hay otros procesos cognitivos fundamentales que no son verbalizables y cuya modelización y evaluación son imprescindibles en IA.</p>
<p>El ejemplo más paradigmático es la actual investigación en robots autónomos cuyo objetivo es dotarles de sofisticadas habilidades sensoriales y motoras, que permitirán que dichos robots puedan aprender a reconocer y comprender lo que vean, toquen, oigan y huelan. También deberán tener capacidades de razonamiento espacial para aprender a interpretar su entorno, que generalmente incluirá a otros robots y también a seres humanos, lo que requerirá que desarrollen capacidades de socialización. Para poder medir los progresos hacia estos objetivos, un test como el propuesto por Turing no sirve. Necesitamos un conjunto de tests que evalúen todo el rango de capacidades que conforman la inteligencia y, en particular, la capacidad de adquirir conocimientos de sentido común, el problema más importante que debemos resolver para lograr inteligencias artificiales de propósito general.</p>
<p>Pero aún hay más contribuciones científicas de Turing. En una conferencia en la Sociedad Matemática de Londres, en 1947, disertó sobre la posibilidad de construir máquinas conexionistas, basadas en redes de neuronas artificiales, con capacidad de aprendizaje. Concepto sorprendentemente vigente en los actuales sistemas conexionistas de IA. La última, y asombrosa, noticia sobre la genialidad de Turing es del pasado febrero. Investigadores del King&#8217;s College de Londres han confirmado experimentalmente una teoría que Turing formuló hace 60 años y que explicaba cómo se generan los patrones biológicos que dan lugar, por ejemplo, a las rayas en los tigres o las manchas en los leopardos. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature Genetics, demuestra que dichos patrones se deben a la interacción de un par de morfogenes, uno inhibidor y otro activador, tal y como predecían las ecuaciones que había formulado Turing. Este resultado es de tal magnitud que puede incluso tener aplicaciones importantes en medicina regenerativa.</p>
<p>A nadie se le escapa pensar cuántas veces más nos hubiera asombrado Alan Turing con contribuciones científicas de primer orden si la intolerancia no se hubiera cruzado en su camino.</p>
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