¿Qué hago por las tardes?

Captura2Al comenzar la clase se planteó el debate: ¿Deberes sí o deberes no?

Pudimos expresar nuestra opinión al respecto en grupos, y muchos de nosotros pensamos en la cuestión: ¿Qué tipo de deberes?

Los deberes fueron en nuestra infancia (o al menos en la mía) un asunto desagradable, algo que te quita tiempo por las tardes, algo repetitivo y aburrido a lo que no veíamos gran utilidad. Los profesores malos eran los que ponían muchos deberes, y los buenos los que nos dejaban libres las tardes.

Y es que los deberes tienen muchas cosas negativas:

  • Nos quitan tiempo de hacer otras cosas igualmente importantes.
  • Hacer los deberes no tiene gran impacto en la evaluación final.
  • Se suelen buscar excusas para no hacerlos.
  • Generan conflicto en casa.
  • Pueden llegar a ser discriminatorios.
  • Muchos tipos de aprendizajes no dependen de la cantidad de tiempo dedicado a ellos.
  • No despiertan interés.

Pero, entre otras cosas positivas, se afianzan los contenidos de clase, por lo que debemos hacer que resulten interesantes para ellos. Debemos diseñar los deberes de manera que resulten inequívocamente beneficiosos para ellos. Si tienen que dedicar un tiempo a los deberes, que sea de calidad, no ordenar resolver problemas que tengan una solución repetitiva, sino que se vean involucrados en la tarea, que se involucren. Podemos, por ejemplo, dar opciones, para que cada alumno pueda decidir qué ejercicio resolver, o proponer actividades (de nuevo nos encontramos con el aprendizaje significativo) en vez de problemas, promover el uso de las nuevas tecnologías, para que no se vean esposados a sus escritorios, el aprendizaje orientado a proyectos o ejemplos de situaciones ocurridas en cine y televisión relacionadas con la física o la química como una forma de implementar la motivación que tanto necesitan.

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