Jorge Martín
Reflexiones de un alumno de Máster
 
D4

Creatividad

La inteligencia y la creatividad van de la mano. Estoy convencido de que no se puede ser creativo y no actuar inteligentemente.
                                                                Sir Ken Robinson
¿Qué mejor manera de aprender el concepto de Presión que subiéndose a unos pies de faquir?

¿Qué mejor manera de aprender el concepto de Presión que subiéndose a unos pies de faquir?

Por creatividad entendemos la capacidad para encontrar procedimientos o elementos para desarrollar labores de manera distinta a la tradicional, o en palabras de Kent Robinson “El proceso de tener ideas originales que tengan valor.” Por lo que es una de las capacidades más importantes y más útiles del ser humano, es la característica fundamental que nos ha permitido adaptarnos al mundo que nos rodea pero además adaptar ese mundo a nosotros mismos.

Nuestro sistema educativo es anacrónico y está matando la creatividad de nuestros jóvenes justo cuando más creativos les exige ser el mundo exterior. A día de hoy tenemos profesiones que no existían hace cinco años y lo que se busca es gente competente, capaz de adaptarse a los cambios y evolucionar con ellos.

Nosotros, como profesores debemos asegurarnos de que despertamos esta capacidad en nuestros estudiantes pero también en nosotros mismos. Es imprescindible conseguir clases más dinámicas, más abiertas y flexibles, donde no se corten las ideas de nuestros chicos y chicas, donde puedan defender sus ideas y justificar por qué piensan así, donde equivocarse no sea un problema, sino un elemento más del proceso de aprendizaje, porque sin equivocaciones no hay originalidad. Ya saben, aquello de “No fracasé, sólo descubrí 999 maneras de cómo no hacer una bombilla” que decía Edison.

Vale, Jorge, me has convencido, ¿Pero cómo despierto la creatividad en mis alumnos? Amigo, eso has de descubrirlo tú solo, pero te dejo un par de ideas que te sirvan de orientación.

  • Asignaturas como las nuestras, donde se realizan problemas, dan mucho juego, nos permiten plantear ejercicios abiertos con más de una solución posible, en los que los estudiantes tengan que reflexionar, debatir, defender y desechar hipótesis. Son una herramienta muy útil para fomentar la creatividad, y si no que se lo pregunten a Niels Bohr, probablemente a cambio te regale su barómetro.

Este problema que os presento a continuación es uno de mis favoritos. Se remonta a mi año de primero de Bachillerato y se llama “El problema del plaf”. Su historia es bastante divertida, la verdad. En mi primer examen de Física y Química mi profesor, César Grande, decidió ponerlo con un enunciado de tamaño descomunal, con cantidad de datos irrelevantes, pero la clave era el, desde entonces famoso entre quienes estudiábamos en el Fray Luis de León, “se oye el plaf”.

La verdad es que ese plaf se oyó hasta en Dinamarca, porque ninguno fuimos capaces de resolver el dichoso problema, y la verdad es que es realmente sencillo, pero nos ofuscamos en buscarle cinco pies al gato y nos empecinamos en intentar aplicar las ecuaciones que aprendimos en el tema y no en pensarlo. Y allá va, es algo tan inocente como lo siguiente:

¿Cómo medirías la profundidad de un pozo si sólo dispusieras de una piedra?

  • Otra gran ventaja del área de Física y Química es que te permite realizar miles de experimentos sencillos con los que ilustrar contenidos y conceptos que suelen ser complicados de entender de forma abstracta. Por ejemplo mirad que manera tan sencilla de ilustrar los conceptos de impulso y cantidad de movimiento.

Impulso

Por un lado tenemos:

impulso 1Por otro lado tenemos:

impulso 2

Entonces si dt tiende a cero, el impulso. I, también, y por lo tanto el incremento de la cantidad de movimiento Δp será prácticamente cero, de forma que vajilla de la abuela se mantiene a salvo sobre la mesa sin prácticamente moverse, así de sencillo, ¡Y de divertido!

 ¡Hasta pronto!

 

 

 

jmartingar
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