Jorge Martín
Reflexiones de un alumno de Máster
 
D4

Nuevas metodologías

Al trazar un mapa mental, los síntomas se separan muy bien de las causas y pensamos con mayor claridad, identificando los hechos raíz que, solucionados, permitirán atacar el problema con mayor efectividad
Fernando Trías de Bes

Durante estos primeros meses del Máster de Secundaria nos han hablado mucho sobre las nuevas metodologías que debemos implantar en el futuro, nos han dicho que deben ser activas, creativas y conectar con los intereses de los estudiantes. Habíamos estudiado diferentes tipos y visto sus características y sus ventajas e inconvenientes, pero realmente no las habíamos visto puestas en práctica.

Finalmente, pudimos observar cómo es su aplicación en el aula, y lo hicimos de la mejor manera posible, experimentándolo en nuestras propias carnes, gracias a la visita de Mª Dolores Santos, directora del colegio Maristas de Salamanca, institución en la que ya se ha producido este cambio metodológico.

Por lo reducido del tiempo no pudimos llevar a cabo muchas actividades pero sí que pudimos hacernos una idea general de cómo se aplica este nuevo paradigma en las aulas reales y en el día a día. Aprendimos a trabajar con organizadores gráficos y con roles, de forma colaborativa, aportando ideas y discutiéndolas en pequeños grupos para después tomar decisiones.

Pero, sin duda, lo mejor fue trabajar en los mapas mentales. Se nos pasó el rato volando mientras pensábamos en cómo lo íbamos a organizar, los dibujos que íbamos a incluir las palabras clave…etc. Aquí os dejo una muestra de lo que fuimos capaces de hacer, aunque os aseguro que los estudiantes del colegio son capaces de hacerlo muchísimo mejor que nosotros, la verdad es que sus trabajos impresionan.

Mapa

          Bien, después de realizar el mapa lo suyo es evaluarlo, descubrir qué hemos hecho bien y qué se puede mejorar. Para ello hemos empleado otro elemento que, cada día más, se está convirtiendo en un recurso imprescindible en el aula: la Rúbrica. Se trata de guías de puntuación que describen las características de una tarea en varios niveles de rendimiento, con el fin de clarificar lo que se espera del trabajo del alumno y de valorar su ejecución.

          Desde mi punto de vista, la gran ventaja de estos evaluadores es que los estudiantes saben desde el primer momento qué se va a evaluar, cómo y con qué puntuación. Así, por poner un ejemplo, el alumno sabe de antemano que se va a valorar la estructura de su redacción y que si la ordena en párrafos, cada uno con una idea clara, con una introducción, un desarrollo y una conclusión, obtendrá cuatro puntos en ese apartado; mientras que si no la organiza así, y la escribe de forma continua y sin párrafos obtendrá sólo una calificación de uno. De esta forma uno sabe a qué atenerse desde el primer momento y puede trabajar en consecuencia, y además uno puede autoevaluarse o evaluar a sus compañeros, de una forma mucho menos subjetiva.

          En síntesis, la idea que hemos sacado es que, efectivamente, tal cómo nos habían dicho, las nuevas técnicas y metodologías suponen un avance en el proceso de enseñanza-aprendizaje y se adaptan mucho mejor a las demandas de esta nueva sociedad de la información.

¡Hasta pronto¡

 

 

jmartingar
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