A estas alturas, nadie duda de que Internet ha supuesto una tremenda revolución a todos los niveles. Dos de los ámbitos que se han visto más afectados, favorablemente según la opinión de muchos, son el académico y el laboral. El Ministerio de Educación señala que, ya en el curso 2024/2025, algo más de 66.600 estudiantes y 168.000 estaban realizando, respectivamente, sus grados medios y sus grados superiores a distancia. Sin embargo, la Formación Profesional no es la única que ofrece la modalidad online.
Sin ir más lejos, la Universidad de Salamanca también ha implementado las TIC (las nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación) hasta el punto de haber diseñado algunos cursos de español en línea para los universitarios extranjeros que pretenden perfeccionar nuestro idioma en cualquiera de estos niveles: A2, B1, B2 y C1. Este aprendizaje remoto también se ha aplicado en algún que otro curso de posgrado; un claro ejemplo es el máster 100 % online en responsabilidad corporativa y sostenibilidad.
Por todo ello, en vista de lo que acabamos de mencionar, las pymes no son las únicas en España que precisan servicios de diseño web a empresas. Aunque no son compañías propiamente dichas, las instituciones académicas —incluidas aquellas en las que se imparten estudios de enseñanza superior— también requieren plataformas y páginas educativas, campus virtuales, redes sociales e incluso campañas de marketing que los desarrolladores web y los especialistas en SEO ofrecen aquí mismo, en España.
Newsletter para universidades y centros educativos
Todos los servicios a los que aludimos están a un golpe de clic de cualquier colegio, universidad y academia. Empresas como FuturVía, que lleva más de 25 años en su sector, crean y configuran newsletters con las que las universidades pueden mantener a su comunidad educativa al tanto sobre los próximos eventos a destacar en el calendario: charlas, encuentros con expertos, ferias de empleo, semanas de la ciencia y nuevos cursos de grado y posgrado (másteres, doctorados…) que entran a formar parte de su oferta académica.
Ahora bien, antes de configurar la newsletter de la universidad, conviene revisar que la empresa que asume su creación tiene en cuenta los siguientes aspectos:
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Variedad de plantillas predeterminadas, agrupadas por categorías, para que diseñar un correo electrónico con una apariencia atractiva no requiera mucho tiempo.
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Implementación de estrategias que, basadas en el funcionamiento de los filtros de spam, evite que los e-mails que forman parte de la newsletter vayan a parar a la carpeta antispam del alumno. Uno de estos métodos consiste en incluir un enlace que le permita al estudiante cancelar su suscripción a la newsletter durante un periodo de, al menos, 30 días.
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Envío automatizado de aquellos correos electrónicos que los alumnos deberían recibir sin falta en fechas señaladas. Una newsletter adecuada, adaptada a la comunidad universitaria, permitiría programar e-mails según el periodo de inicio y fin de la temporada de exámenes, para enviarlos a modo de recordatorio en las fechas pertinentes.
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Personalización máxima, con el logotipo que la representa incluido en cada e-mail. En el caso de la Universidad de Salamanca, que aparte de logotipo tiene sello, podría incluirse dicho sello en cada e-mail para avalar que el correo electrónico y la información contenida en éste han sido emitidos por la universidad.
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Agrupación de los suscriptores en listas de distribución distintas, separadas en función de diversos parámetros: áreas de estudio, número de curso, nivel de formación, intereses académicos y laborales, etc. De este modo, cada miembro de la comunidad educativa recibe únicamente los e-mails que le atañen. Esto es especialmente útil para separar los correos dirigidos a los profesores de los dirigidos a los alumnos. Asimismo, se pueden crear distintas listas de distribución, según si el alumno cursa Erasmus+, grado, máster, ha elegido Artes y Humanidades, Ciencias, Ingeniería y Arquitectura, etc.
Otros aspectos a tener en cuenta con la newsletter
Por último, es importante que la universidad se fije en si la empresa contratada para configurar la newsletter ofrece soporte técnico para dudas e incidencias dentro del coste, actualizaciones periódicas que garanticen un rendimiento óptimo de la newsletter e informes sobre el número de e-mails abiertos o en cuyos enlaces se ha hecho clic. También se recomienda comprobar que la compañía cumpla las normativas legales en materia de privacidad, protección de datos y spam.
En el caso de España, la norma que regula esto último es la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales. En ella se estipula que los centros docentes —entre ellos, las «universidades públicas y privadas»— tienen la obligación de «designar un delegado de protección de datos» que supervise que se está cumpliendo la ley.
Para facilitarles las cosas tanto a las empresas como a los particulares, e incluso a las universidades, que requieren sus servicios de desarrollo web, marketing digital, posicionamiento SEO y newsletters, FuturVía presta todos estos servicios como Google partner bajo el sello de Confianza Online, una asociación sin ánimo de lucro cuyo distintivo certifica que FuturVía es transparente y segura.





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