Electrolitos para el cansancio: qué son, para qué sirven y cuándo tomarlos

Electrolitos para el cansancio qué son, para qué sirven y cuándo tomarlos

 

Llegas a media tarde sin energía. Has dormido bien, no tienes más trabajo que de costumbre, pero la cabeza no responde y el cuerpo pide rendirse. Lo primero que piensas: “necesito más café”. Pero muchas veces la causa es otra, más silenciosa y más fácil de resolver: tu cuerpo lleva horas perdiendo electrolitos sin que te hayas dado cuenta.

 

Los electrolitos son minerales con carga eléctrica — especialmente sodio, potasio y magnesio — que regulan funciones básicas del organismo. Cuando escasean, el cuerpo lo nota. Y tú también. Entender qué son los electrolitos para el cansancio y cómo funcionan puede ser el cambio más sencillo que hagas este año.

 

Qué son los electrolitos y qué hacen en tu cuerpo

 

Los electrolitos son minerales que, al disolverse en agua, generan una pequeña carga eléctrica. Esa carga es lo que permite que tus nervios envíen señales, que tus músculos se contraigan y se relajen, y que el líquido se distribuya correctamente dentro y fuera de las células. Sin ellos, nada funciona bien.

 

Los tres principales que el cuerpo necesita reponer con más frecuencia son:

 

  • Sodio: regula el volumen de líquidos en sangre y tejidos. Es el electrolito que más se pierde al sudar.
  • Potasio: trabaja junto al sodio en cada contracción muscular y en la transmisión nerviosa. Su déficit provoca calambres y fatiga.
  • Magnesio: participa en más de 300 reacciones metabólicas, incluyendo la producción de energía. Los niveles bajos se asocian directamente a cansancio crónico, ansiedad y peor calidad del sueño.

 

Conocer qué son los electrolitos y cómo interactúan es el primer paso para entender por qué el agua sola no siempre es suficiente.

 

Por qué el cansancio puede ser una señal de falta de electrolitos

 

El cansancio tiene muchas causas: falta de sueño, estrés, alimentación deficiente. Pero una de las más infravaloradas es la deshidratación electrolítica, es decir, perder líquido y sales sin reponerlos correctamente.

 

Con una pérdida de tan solo el 1-2% del peso corporal en líquido ya se puede notar una reducción del rendimiento físico y cognitivo. Y lo más traícionero es que la sed aparece tarde: cuando ya estás deshidratado.

 

El problema no es solo el ejercicio intenso. El cuerpo pierde electrolitos constantemente a través del sudor, la orina y la respiración, incluso sentado en una oficina o en un vuelo de dos horas. La calefacción en invierno seca el ambiente y acelera las pérdidas respiratorias. El café en exceso tiene efecto diurético. Una dieta baja en sodio, habitual en quién cuida la alimentación, puede agravar el déficit.

 

Señales de que vas corto de electrolitos

 

Estos son los síntomas más habituales, y que solemos normalizar sin darnos cuenta:

 

  • Cansancio inusual que no mejora con descanso
  • Dolor de cabeza suave y persistente sin causa clara
  • Calambres o tirones musculares, especialmente en piernas
  • Dificultad para concentrarse, “niebla mental”
  • Orina oscura y menos frecuente de lo habitual
  • Mareo leve al levantarte rápido

Si reconoces dos o más de estos síntomas, la causa puede ser más sencilla de lo que crees.

 

Por qué el agua sola no siempre basta

 

Beber agua es imprescindible, pero el agua pura no repone los minerales que pierdes. Es más: si bebes mucha agua sin suficiente sodio, puedes diluir aún más los electrolitos en sangre, agravando los síntomas en vez de aliviarlos. Esto es especialmente relevante en esfuerzos largos o en días muy calurosos.

 

Las bebidas deportivas azucaradas tampoco son la solución universal. Están formuladas para atletas en esfuerzos de alta intensidad y larga duración, donde el glucogéno muscular se agota y el cuerpo necesita carbohidratos rápidos para seguir rindiendo. Para la mayoría de personas y situaciones cotidianas — una jornada larga de trabajo, un entreno de 45 minutos, un vuelo, un día de calor — todo ese azúcar es innecesario. Aporta calorías que no se necesitan y provoca el pico-bajón que todos conocemos.

 

Lo que el cuerpo necesita en esos casos es más simple: agua con los minerales justos, sin azúcar, sin rellenos.

 

Cómo reponer electrolitos para el cansancio de forma eficaz

 

La forma más práctica y eficiente es disolver electrolitos en polvo sin azúcar en agua y beberlos en los momentos clave del día: al levantarse, antes y después de entrenar, en viajes o en jornadas largas.

 

Lo que hay que buscar en un producto de este tipo es concreto:

 

  • Sodio en cantidades funcionales: por encima de 300-500 mg por toma. Menos de eso tiene poco impacto real.
  • Potasio y magnesio declarados: no como “trazas”, sino con cantidades concretas en el etiquetado.
  • Cero azúcar: para no interrumpir el ayuno intermitente, no añadir calorías innecesarias y evitar el pico glucémico.
  • Ingredientes cortos y reconocibles: sin colorantes artificiales ni conservantes.

LIT: electrolitos en polvo sin azúcar, fabricados en España

 

LIT es una fórmula de sodio potasio magnesio desarrollada en España con seis ingredientes: cloruro de sodio, cloruro de potasio, malato de magnesio, ácido cítrico, aroma natural de limón y glucosídos de esteviol. Sin azúcar, sin colorantes, sin conservantes.

 

Cada sobre aporta 500 mg de sodio, 150 mg de potasio y 60 mg de magnesio, con tan solo 7,2 kcal. Se disuelve en 500 ml de agua fría y es compatible con ayuno intermitente, dieta keto y dieta mediterránea. No es un suplemento deportivo de nicho: es hidratación limpia para cualquier persona activa que quiera llegar al final del día con la cabeza clara.

 

El cansancio no siempre tiene una causa compleja. A veces es tan sencillo como lo que le falta al vaso de agua. Reponer electrolitos para el cansancio de forma habitual puede ser el hábito más pequeño con mayor impacto en tu energía diaria.

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