Aunque estamos inmersos en toda la vorágine de la reforma de los Estatutos de la USAL, con sus procedimientos y plazos, no he visto que los actores implicados hayan hecho una propuesta similar a la que aquí publico. Consiste en que si, en cualquier elección de las múltiples que se celebran en la Universidad, concurre que:
- Se presenta tantas o menos candidaturas que las elegibles, durante el plazo de presentación
- No hay ninguna ley de rango superior que lo impida
- Los candidatos o las candidaturas tienen también sufragio activo en la votación
- Durante un plazo estipulado una vez cerrado el plazo de presentación de candidaturas, los candidatos o candidaturas aceptan expresamente los cargos para los que se han postulado,
no se continúe con el proceso electoral y se declaren vencedores del proceso a las candidaturas antedichas.
Las ventajas son evidentes en cuanto al ahorro de tiempo, recursos y dinero público. El único inconveniente es que, como ocurre en algunas ocasiones, la elección sirva como barómetro de la fortaleza o aceptación de las candidaturas entre el electorado. Pero esto, a efectos prácticos, no resulta en la invalidación de la victoria, por lo que es absurdo movilizar todos los recursos, provocar trastornos en las labores de los miembros de las mesas electorales, en la planificación docente, etc.
He tenido que observar cómo hay jornadas de votación con hasta siete urnas electorales, algunas con solo un candidato, que en ocasiones ni va a votarse a sí mismo, que justifican plenamente la medida.



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