Cuando estaba en el instituto no tenía claro lo que quería estudiar, solo tenía claro que tenía que ser en Salamanca porque conocía la ciudad ya que una de mis hermanas estudia en dicha ciudad y siempre nos cuenta cosas muy agradables.
Después de hacer selectividad tenía que elegir que hacer, no me quedaba mas tiempo para pensar.
Al final opté por la carrera de Gestión de PYMES, elegí esta carrera porque la economía siempre me ha gustado mas que el resto de opciones.
Cuando pasó el verano y se acercaba el momento de irme a Salamanca no estaba lo suficientemente contenta porque irme suponía dejar mi casa con mi familia y mis amigos pero por otro lado era lo que siempre había soñado y se había cumplido.
El día que me fui a Salamanca fue un día raro para mi, cuando llegué a la residencia los nervios podían conmigo ya que no conocía a nadie y lo único que quería era echarme amigos y que todo fuera bien.
No fue difícil conocer a gente ya que estaban todos en mi misma situación.
La primera noche los veteranos nos reunieron a todos los nuevos residentes, y nos llevaron por Salamanca y por las discotecas, fue entonces cuando conocí a dos chicas que hoy en día son mis mejores amigas de la residencia.
El primer día de clase en la universidad fue un poco parecido a como me sentía el primer día en mi residencia, me sentía nerviosa y con curiosidad, pero todo salió muy bien conocí a muchas chicas de mi clase.
Hoy en día estoy muy cómoda en Salamanca tanto en mi residencia como en mi clase. Gracias a las personas que conocí y que ahora me hacen estar muy cómoda en Salamanca.








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