Pablo Hernández Nevado
Estudiante de MUPES
 

Flipped classroom

Uno de los elementos más de moda en el ámbito de la innovación docente, es el concepto de la flipped classroom, o clase invertida para los hispanoparlantes. Se trata de un modelo pedagógico en el que, como su propio nombre indica, se invierte el orden de las clases según la concepción clásica de que es el docente quien explica en el aula la lección, y después son los alumnos quien en casa trabajan y asientan estos conocimientos. Con el modelo de clase invertida, los alumnos disponen de material audiovisual que trabajan antes de ir a clase, para que, una vez visto en casa, utilizar el tiempo de clase para realizar ese proceso de interiorización y asentamiento de los conocimientos con la ayuda del profesor. En este modelo, el papel del profesor, pese a lo que se puede creer, no pasa a un segundo plano. Es más, toma una mayor importancia si cabe. En lugar de ser quien suelta la chapa y que los alumnos sean quienes hagan el trabajo más complicado del aprendizaje, su papel pasa a ser el de guía y ayuda para que los alumnos comprendan mejor aquellos conceptos que han trabajado previamente por su cuenta.

aprendizaje

Como todo en esta vida, podemos encontrarle aspectos positivos y negativos a esto del uso de la clase invertida. Por un lado, en los pros tendríamos que:

  • Los alumnos realizan los procesos cognitivos del aprendizaje más complejos con la ayuda del profesor.
  • Disponen de material audiovisual, el cual pueden ver cuantas veces quieran a su ritmo.
  • El docente puede tener a su disposición antes de la clase información muy precisa de cuales han sido las dificultades del alumnado y cuales son los aspectos que más necesitan trabajarse en el aula.

Sin embargo también podemos destacar algunos aspectos negativos:

  • Posibles desigualdades entre alumnos en el acceso digital de la información
  • Pese a que se tiende a equiparar el tiempo de trabajo de una clase invertida con el tiempo que debería dedicarse a los tradicionales deberes, me parece engañarse a uno mismo tener esta creencia. El tiempo que hay que dedicarle es elevado, y si sumamos la carga de asignaturas existente, todavía más.

Con sus pros y contras, creo que el uso de la clase invertida puede ser una herramienta a tener en cuenta, siempre en su justa medida. Usar la clase invertida como principal estrategia de docencia, me parece contraproducente cuanto menos y una carga de trabajo para el alumno exagerada. Sin embargo, su uso puntual, sobre todo con los conceptos más difíciles de asimilar para los alumnos, puede convertirla en una herramienta muy poderosa.

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