Pablo Hernández Nevado
Estudiante de MUPES
 

Evaluación por rúbricas

Las rúbricas están a la orden del día, y son uno de los métodos de evaluación más utilizados. Permiten evaluar de una forma lo más objetiva posible a los alumnos, y automatizar en cierta medida el proceso de evaluación. Sin embargo, pese a todo esta aura de innovación y actualidad que rodea al uso de rúbricas, pienso que es algo que, en cierta manera, lleva existiendo toda la vida: poner una calificación a los alumnos, solo que ahora hay que ponerla en una cuadrícula de excel con los parámetros que se evalúan. Se puede llamar rúbrica, o también, ser una persona con un mínimo orden.

Y además, si los distintos apartados de la rúbrica son poco concretos y precisos, creo que la utilidad de las rúbricas se queda bastante lejos de lo deseado. Para muestra, dos de las primeras rúbricas que aparecen en google imágenes si haces la búsqueda de “rúbricas”.

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En estos ejemplos aparecen términos tan concretos como “trabajan mucho”, “datos completos”, “participa bastante” o “A veces acepta las opiniones, otras no”. Si la idea de de las rúbricas es automatizar el trabajo, el uso de términos tan vagos y poco precisos, creo yo que aportan poco a la rapidez que se le presuponen a las rúbricas. Y, volviendo a lo que comentaba al principio, si por ejemplo estamos hablando de la corrección de un examen con problemas, no hace falta poner en un tabla que todo bien hecho, es sobresaliente; la mitad hecho, es aprobado; y si no está casi nada hecho, suspenso. Creo que el sentido común ya nos decía esto.

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