Con Bata y a lo Loco
Todo lo que usted quiso saber sobre Bioquímica y jamás se atrevió a preguntarlo
 
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Antes muerta que sencilla

Ayer me ha escrito mi hermano para llamar mi atención sobre un trending topic de la red: el hashtag #CientíficasConTacones. Me ha dado una buena idea para este post.

 Siguiendo el método científico, vamos a ponernos en antecedentes. La realidad es que según las cifras que se manejan, la EU necesitará 1 MILLON de científicos para 2020; bueno, supongo que menos en España, ya que la secretaria de Estado para I+D+I ha manifestado en Nature que sobramos la mitad. [Disgresión ad hoc: En este punto, creo que hay que darle la razón, pues de acuerdo con nuestro modelo productivo, no se necesita un doctorado (ni una licenciatura) para hacer tortillas de patata y servir la sangría muy fresquita en el chiringuito de playa. Luego, los que se puedan pagar una carrera, serán los que cuenten sus beneficios económicos].  Bien, las cabezas pensantes se han dado cuenta de que sólo 1/3 de los científicos en activo son mujeres, y han pensado que no estaría mal aumentar el número de las mismas (normal, somos capaces de hacer más de dos cosas a la vez y trabajar 14h seguidas, lo ideal para ser científico).

 ¿Qué se les ha ocurrido los funcionarios de la EU? Obligar a los gobiernos a dar un mismo sueldo a hombres y mujeres por el mismo trabajo? ¿Penalizar las discriminaciones negativas (de las positivas tendría para varios post, mejor dejémoslas)? ¿Medidas para conciliar la vida laboral con la familiar como guarderías en los centros de investigación, bajas por maternidad a repartir entre ambos padres? ¿Horarios “normales” para poder ver crecer a tu hijo? ¿Posibilidad de trabajar media jornada sin que te penalicen en tu currículum?

 ¡NO! Algo muchísimo mejor, dónde vamos a parar: Una campaña para atraer a las mujeres a la ciencia. Science: it´s a girl thing! Vamos, que la ciencia es una cosa de tías. Y para que nos demos cuenta, ponen un pintalabios y las letras son de color de rosa (como las agujetas). Sólo les falta poner la música de “Sum sum: ¿A qué huele lo que no huele?” (si no huele, seguro que es radiactividad, pásale un contador Geiger a ver si suena!) Todo esto acompañado de un vídeo promocional (que aparentemente han retirado de su web), que parece un anuncio de una cadena de ópticas (a lo mejor todos los científicos somos miopes y es publicidad subliminal); unas chicas con unos taconazos que parecen estiletes para matar a alguien (a lo mejor es para hacer una punción a las ratas y yo no me he dado cuenta) y unos vestidos monísimos (el último grito en la I+D+I Fashion Week!).

 Os podéis imaginar la contestación en las redes sociales: el vídeo y la promoción han sido tachados de machistas, frívolos y de tratar con estereotipos. Os podéis echar unas risas con los videos amateur de respuesta. En mi opinión, yo no conozco a tanta gente que le guste el rosa, excepto a una amiga mía (científica, by the way) que perdió su libro de laboratorio rosa en el prestigioso Mount Sinai, de Nueva York (luego fue rescatado para gozo de todos). Es cierto que algunas alumnas de primero de carrera vienen a prácticas todos los días peinadas de peluquería, con 1 kilo de maquillaje, tacones de vértigo y vestiditos. Pero creo que luego se les pasa, a no ser que sean defensoras acérrimas del “Antes muerta que sencilla”.

 Sinceramente, si tengo que estar 10h en un laboratorio, prefiero los vaqueros, camisetas “casual” y zapatos planos (cuando no playeras). Además, la ley de Murphy dice que el día que te pones “divina de la muerte”, “plof una mancha” de azul de Coomassie, o de bromuro de etidio; o bien se te cae (o te tiran) el clorhídrico encima y las medias salen con la piel, como si la pierna fuera una serpiente que cambiara la camisa. Las batas de color blanco nuclear sólo existen el primer año, luego las manchas se consideran “heridas de guerra”, algunas todavía con el recuerdo de algún alcoholizado S. Alberto…

Me imagino que muchas científicas (y científicos, no los discriminems, please) estarán de acuerdo conmigo. ¿Por qué no contar la realidad sin caer en el chiclé? [Yo misma me contesto: si cuentas la descarnada realidad, la gente sale huyendo en sentido contrario]. Las mujeres, independientemente de nuestra profesión, no vamos con un bote de laca en la mano (excepto Alaska, dicho desde el respeto y mi más completa admiración), sino que ante todo somos personas.

 ¿Dónde reside el problema? La solución fácil es creer que todavía hay mucho machista suelto por la vida, pero voy a dar otras posibilidades que no debemos descartar sin antes haber realizado el experimento correspondiente. Por ejemplo, que las coles de Bruselas no son tan buenas para la salud, y pueden ser alucinógenas; por eso los funcionarios de la EU creyeron que esta idea es genial. Otra posibilidad es que los creativos son los mismos que realizaron el anuncio de Loewe para promocionar la marca y la juventud española; o bien los de la canción “Amo a Laura”. Os dejo los vídeos para que podáis comprobar si existen 7 diferencias, como en los pasatiempos de los periódicos. Yo todavía no las he encontrado.

 

Imagen de previsualización de YouTube

 

 Imagen de previsualización de YouTube

 

Aunque la UE ya ha retirado el vídeo y ha perdido disculpas, tengo una relexión más: ¿cuantos becarios prodrían haberse pagado ó proyectos de investigación subvencionado con el coste de esta campaña? Como, siempre hay dinero para lo que interesa.

 Servus!

vgnunez

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