Rosalía Boixadera
Thoughts of a Quantic's God disciple
 
Diapositiva8

Trabajo cooperativo y el sistema unitario

El otro día vino un profesor de secundaria a darnos una conferencia sobre la aplicación del método colaborativo en un colegio donde da clases. Me gustaría decir que me convenció, pero sólo me hizo pensar que somos hojas danzando y navegando con el viento. Es evidente que el método colaborativo que ellos aplican exige responsabilidad, sacrificio, dedicación y organización por parte de los profesores. El desarrollo cooperativo se emfatiza y trabaja en los alumnos. Aplicación de la TIC. Autoevaluación. Proyectos. Pero el esfuerzo extra es sólo porque el sistema mayoritario es otro y la innovación requiere inversión. Los modelos pedagógicos responden a las necesidades de los tiempos, de la sociedad, de los futuros empresarios y a las creencias de los grupos dirigentes de las instituciones. Un desarrollo integral no es la lección entre un modelo u otro. No es la demolición del sistema regente para la implementación de otro más glamoureux  Los alumnos en una clase magistral, solos bajo las tormentas conceptuales, no funcionan así que vamos a crear un sistema igualmente rigido pero más complejo donde no esté el alumno solo sinó que tenga que coordinarse con otros cuatro para flotar en el mar tempestuoso de la evaluación por capacidad de ayudas. Francamente no creo que un sistema sea peor o mejor que otro, simplemente me hace gracia que se hable de inteligencias múltiples como una manera de potenciar las capacidades “intrínsecas” de los alumnos, pero siempre si se cumplen los objetivos completamente arbitrarios de el modelo pedagógico de la elección del centro, todo muy coherente. Mi hermano suele decir que los profesores(y políticos, no políticas) “carcas” suelen ser más tolerables como compañeros de conversación que los “progres” porque los carcas saben que tienen defectos y pueden más o menos abrazarlos o corregirlos, pero que no hay forma humana de debatir con un progre que no puede admitir que su teoria puede tener tantas grietas como su predecesora. Y nosotros profesores novatos, somos esas hojas sin más propósito que caer al suelo, preguntándonos que viento nos llevará más lejos, y muchas veces sin poder elegir convicción, instituto o lección que predicar.

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