Rosalía Boixadera
Thoughts of a Quantic's God disciple
 
Diapositiva8

T. cooperativo y Puzzle

Cuando alguien habla de trabajo cooperativo lo primero que me viene a la cabeza es frustración, mantas y jetas. En clase aplicamos la métodología del puzzle para que nosotros, futuros profesores, palpáramos la esencia del trabajo en grupo. En este caso el puzzle se trataba de formar grupos de 3-4, cada uno de los miembros con un artículo(el mío iba sobre los parásitos del trabajo grupal, de aquí los mantas y jetas), los integrantes del grupo tenían que leer su artículo, seguidamente reunirse con los estudiantes de los otros grupos que también se habían leído dicho artículo(expertos) para aprofundizar y completar ideas. En casa se podían preparar materiales de exposición y el día siguiente, cada miembro compartía su expertise con el grupo. Finalmente se exponían los temas a la clase, cada grupo uno, pero nunca por el que se lo había preparado. Completado con una coevaluación por rúbricas y tal.

Lo primero que he mencionado en este artículo es el sentimiento más visceral que me provoca el oir “en grupo”. Pero tengo que decir que esta experiencia me gustó mucho. Evidentemente primero resultó un poco caótica la ejecución, dado que ninguno teníamos muy claro que hacer, los temas de los artículos eran inconnexos y el sistema de evaluación que marcaba la rúbrica provocó alguna confusión(¿el material que preparo para la exposición lo va a usar mi compañero sin haberlo visto con anterioridad? entre otros). Aun así la estructura muestra que un trabajo grupal es más que un reparto de tareas y compilo al final.

El método del puzzle y la distribución de tareas(en la que podéis aprofundizar en la entrada sobre el profesor), como siempre, me hizo pensar en deporte. Veréis, en el sistema educativo, sólo existe la noción del logro individual y a veces colaboro con el vecino pero no es el objetivo, un poco como el tennis(un duelo entre cavalleros, alumno contra sistema educativo, sin entrenador, sin banquillo, a veces algún recoje pelotas, pero nada significativo). También he oído que el curso es un carrera, a veces una maratón, a veces un sprint final, a veces con obstáculos, hasta un triatlón, pero nunca nunca una competición por equipos. Al final el desarrollo integral es un uno contra el mundo. Y la misma gente que defende esto, no diría nunca que Llull gana el partido pero el Madrid lo pierde. Da igual que al final de la competición le entregan el trofeo MVP, si su equipo pierde, la sonrisa es de compromiso.

Esta tarea me recordó a esos ideales en los deportes base donde forman atletas, de los adolescentes en los equipos se va a exigir que conozcan todas las tareas, las suyas y las de sus compañeros, aunque cada uno se mejor en algunas posiciones, y quizás en el día del partido lo necesiten más o menos, tenga un buen día o este lesionado pero animando. El funcionamiento del trabajo cooperativo es para mi más que un trabajo en grupo(que la expresión está maldita), un trabajo en equipo. Y lo más difícil de un equipo no es el desarrollo de las tareas, es el trabajo mental y la cohesión: pulir egos, compromiso y sentido de la responsabilidad.

En definitiva, esta experiencia me demostró que aun queda esperanza a algunas metología que mis profesores destrozaron durante mi etapa educativa, solo se trata de enfocarlas con otra luz y adaptarlas.

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