Rosalía Boixadera
Thoughts of a Quantic's God disciple
 
Diapositiva8

Sobre Walter Lewin y dinámicas docentes

Recientemente vimos un vídeo sobre el MAS, concretamente una clase magistral de Walter Lewin a sus alumnos universitarios. Y precisamente fue eso, una clase magistral, magistral. Con una clara línia en su guión, mezcla de teoria, experimentación y predicción. Con un final apoteósico y unos dibujos en la pizarra dignos del Louvre de profesores de la física. Cada detalle, cada palabra minuciosamente enlazada con la siguiente, sin redundancias, sin titubeos ni florituras. Como orador está claro que tenemos mucho que aprender, sobre metodologías docentes pero, por muy brillante y genial que sea, una clase magistral sigue siendo una clase donde el profesor proyecta su voz y hechiza a sus alumnos como un encantador de serpientes, y así se quedan, hipnotizados a perpetuidad hasta que(pequeño spoiler) decides hacer de Miley Cyrus para demostrar que la masa en un péndulo no afecta a su período. A mi parecer, una línia argumental detallada al milisegundo es incompatible con una clase de secundaria, porque francamente, primero querrás que te interrumpan para crear vínculos dialectales con el otro miembro de la conversación, LA CLASE, desearás pero no conseguirás que esas interrupciones tengan algo que ver con lo que estás explicando, y cuando termine la clase soñarás que no has estado predicando al desierto. La clase magistral es importante y útil si, pero el diseño universitario está a las antípodas del que se necesita para adolescentes hormonados todos en distintas etapas de desarrollo, interés y agresividad.

 

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