No es lo mismo ‘ostia’ que ‘hostia’

Hace ya algún tiempo que veo carteles en los que aparece el término ‘ostia’ (como el que recojo abajo) y deseaba realizar una entrada aclaratoria a este respecto.

Partiré de la definición del vocablo ‘ostia’ que encontramos en la última edición del DRAE:

Suponiendo que estos carteles no quieran decir “el amor no es la ostra”, cosa que dudo debido al contexto en el que aparecen, es necesario plantearse la existencia de un error patente.

Frente al término ‘ostia’ encontramos ‘hostia’, cuya definición según el DRAE es:

hostia.

(Del lat. hostĭa).

1. f. Hoja redonda y delgada de pan ácimo, que se consagra en la misa y con la que se comulga.

2. f. Cosa que se ofrece en sacrificio.

3. f. vulg. malson. Golpe, trastazo, bofetada.

mala ~.

1. f. vulg. malson. Mala intención.

a toda ~.

1. loc. adv. vulg. malson. A toda velocidad.

de la ~.

1. loc. adj. vulg. malson. Muy grande o extraordinario. Se ha comprado un coche de la hostia.

hostia, u hostias.

1. interjs. vulgs. Denotan sorpresa, asombro, admiración, etc.

la ~.

1. loc. adv. vulg. malson. la leche.

ser alguien o algo la ~.

1. loc. verb. vulg. Ser extraordinario.

Claramente el cartel hace referencia a la tercera acepción de este vocablo. Además, el término ‘ostia’ aparece por primera vez en 1803 en el Diccionario Usual de la RAE y siempre mantiene el mismo significado, por lo que no puede existir ningún tipo transformación semántica que explique este error.

El vocablo ‘hostia’, por su parte, aparece ya en el Diccionario de Autoridades y el significado es el actual desde la edición de 1984 del Diccionario Manual, Tomo II.

¿Por qué usar, entonces, ‘ostia’ en lugar del correcto ‘hostia’? Está claro que existe una confusión en el hablante medio sobre una distinción entre ‘hostia’, que se referiría a la oblea presente en la comunión católica, y ‘ostia’, que designaría la bofetada y la interjección sorpresiva.

¿Cuál es el motivo de esta confusión? Habría que estudiar este fenómeno detenidamente para conocer las causas exactas. Sí puedo afirmar que en parte la culpa reside en el desconocimiento de los profesores de enseñanza media: he llegado a escuchar que licenciados en filología, que imparten Lengua y Literatura en institutos, defienden la errónea distinción a la que me he referido. Es sorprendente que personas que se supone que son especialistas de la lengua cometan semejantes “herejías lingüísticas”.

Finalizo esta nueva entrada deseando que este tipo de errores desaparezcan y esperando que si algún profesor de enseñanza media no conoce algún aspecto lingüístico, no hable sobre él; puesto que esto (gracias al principio de autoridad del lenguaje persuasivo) solo logra ampliar los errores del hablante medio.

About pabloramher

Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca. Expresidente de la Sociedad de Debate de la USAL. Director de Relaciones Institucionales y Protocolo de la Asociación Iberoamericana de la USAL. Expresidente y exvicepresidente de la Asociación Edualmuc. Líneas de investigación: lenguaje persuasivo, lenguaje corporal, discurso político, sexismo lingüístico y lexicografía.

15 Respuestas para No es lo mismo ‘ostia’ que ‘hostia’

  1. niño 6 noviembre 2013 en 12:22 #

    Has pensado en la palabra latina “ostium” cuyo significado es “puerta”. Ostia era el puerto y la puerta de Roma, los “ostiarios” son los porteros de los monasterios. Yo creo que la palabra “ostia” identifica a un golpe dado con una puerta, “portazo”, “dar con la puerta en las narices”, posiblemente ese sea el origen, y no la mal interpretación del punto 3 de la RAE. Un saludo.

  2. Sil 9 noviembre 2013 en 10:41 #

    Gracias por la aclaración , sin embargo te pongo aquí lo que encontré en su día pues yo sigo escribiendo “ostia” y me gustaría que alguien contrastase estos datos porque sigo liadíiisima.jajajja
    Así mismo, ¿con h o sin h? Aunque sea muda tiene su importancia.
     
    No se encuentra la frase en los tratados al uso y eso es algo que siempre me extrañó puesto que es de un uso muy frecuente. Te voy a dar una hostia, Se pegó una hostia contra la pared, Le dieron un par de hostias… son expresiones habituales en las que hostia es un golpe, una bofetada, un puñetazo e incluso una colisión.
     
    Según el diccionario, hostia es:
     
    1.Hoja redonda y delgada de pan ácimo, que se consagra en la misa y con la que se comulga
    2.Cosa que se ofrece en sacrificio
    3.vulg. malson. Golpe, trastazo, bofetada
     
    Es la tercera acepción a la que nos referíamos anteriormente. Luego pasa a señalar las diferentes expresiones más o menos coloquiales:
     
    mala hostia.- f. vulg. malson. Mala intención
    a toda hostia.- loc. adv. vulg. malson. A toda velocidad
    de la hostia.- loc. adj. vulg. malson. Muy grande o extraordinario
    la hostia.- loc. adv. vulg. malson
    ser alguien o algo la hostia.- fr. vulg. Ser extraordinario
     
    No es extraño el uso de términos religiosos en expresiones malsonantes, vulgares e incluso irreverentes; quizás como un revulsivo a una religiosidad omnipresente en otras épocas, encontramos multitud de expresiones de este tipo que no es necesario citar ahora. En el caso que nos ocupa no siempre es así, en algunas ocasiones sirve como ponderativo para magnificar una cualidad.
     
    Pero ¿por qué una hostia es un golpe? Difícil respuesta puesto que hay multitud de usos coloquiales para significar golpe. Así podemos dar una galleta, una nata, un carquiñol, una bufa, un capón, una colleja, un trompazo, una leche… todas ellas expresiones con un uso figurado.
     
    Quizás en este caso hostia que es una cosa buena, la convirtió el anticlericalismo en una cosa mala. O quizás atienda a su significado de ‘víctima’, o a su origen etimológico, el término hostis, -is que significa ‘enemigo’. Se conoce que los enemigos eran las primeras víctimas que exigían los dioses antiguos para conceder la victoria.
     
    En ambos casos estaría clara la relación, puesto que la víctima del golpe es el que lo recibe, y el golpe se propina a un enemigo, o al menos a alguien por el que se siente cierta animadversión. 
     
    O quizás se asimiló la forma circular de la forma eucarística, a la de un puño cerrado o a la de una mano abierta dando un cachete. O bien con cierta ironía —muy propia del pueblo llano— se llamó hostia al bofetón que el sacerdote sacudía al monaguillo revoltoso, o a los cachetes que los curas propinaban a diestro y siniestro a los estudiantes de los colegios religiosos: la letra con sangre entra. Así repartían hostias tanto en el altar como en las aulas.
     
    Hasta aquí el uso con h que es el que señala la Real Academia. ¿Y sin la h?
     
    Recientemente me tropecé con una etimología completamente distinta en el Diccionario de frases y dichos populares de Pancracio Celdrán. Dice así:
     
    “Ostia: dar una. Se llamó ostia, plural latino de puerta, al portazo, en alusión a los golpes que daban los porteros u ostiarii, cerrando la puerta en las narices de quien quisiera colarse o entrar sin haber sido invitado. Asimismo, en latín, se llamaba ostiarium al impuesto sobre el número de puertas que tuviera la casa: a más puertas u ostia, más impuestos. En un pasaje de Plauto alguien pegó una paliza a un esclavo dando tumbos ostiatim, esto es, de puerta en puerta, de donde se dijo ‘a ostias’, sin relación con el uso religioso de la palabra.”
     
    Al respecto recordar que Ostia— una ciudad antigua en la costa del mar Tirreno— era el puerto de la antigua Roma, fundada con el propósito de defensa militar pero convertida en puerto comercial con el tiempo. Por lo que un puerto es el nombre que recibe una puerta o vía de entrada por mar a una ciudad, al igual que un puerto de montaña en una puerta o paso hacia el otro lado.
     
    Los términos latinos citados son todos correctos y con una procedencia común, que es el término latino os, oris, que significa boca. Por tanto, Ostia, -ae, es el puerto de Roma; ostium, -ii, puerta (que al ser neutro, hace el plural en –a: ostia = puertas); ostiolum, -i, puerta pequeña, postigo; ostiarius, -ii, ostiaria, -ae, portero / -a; ostiarium, -ii, el impuesto sobre las puertas; ostiatim, adverbio, de puerta en puerta; ostiensis, -is, ostiense, de Ostia.  
    Da que pensar. Un portazo es un golpe violento como el que expresa la locución, además de un desaire y un desprecio al que se da con la puerta en las narices, y si se lleva a alguien a hostias, se le lleva dando tumbos, de un lugar para otro, como de puerta en puerta. Por otro lado, el puerto de Ostia debió resultar magnífico en su época y esto podría también explicar los usos ponderativos a los que aludíamos anteriormente.
     
    Yo seguiré escribiendo la expresión con h, más que nada por la costumbre, pero reconozco que dudaré cada vez que me encuentre con ella.
     
    Por lo que entiendo que Ostia está bien escrito . Qué lioooo

  3. Male 11 noviembre 2013 en 15:42 #

    Pues por mi tierra había un dicho cuando yo era pequeña que decía: Te voy a dar una de las que dan los curas pero si hache, así que me quedé muy sorprendida cuando leí la definición en la RAE. Huelga decir que tengo mis añitos, o mis añazos más bien.

  4. Buhita 18 diciembre 2013 en 17:55 #

    Interesante la información y el punto de vista.

  5. basurero 5 febrero 2014 en 12:48 #

    “Es necesario plantearse la existencia de un error patente.” o al menos dos
    Lo que aparece en la foto no es un cartel, sino una pintada. Un cartel implica un soporte que luego es colocado sobre una pared, muro, colgado de un techo, aplicado sobre una valla publicitaria, etc. Sin soporte donde “colgarse” el cartel pierde su esencia, pero no deja de serlo. El cartel puede ser publicitario o ser político, pero también puede ser publicitario y expresar ideas políticas y político y expresar ideas publicitarias.
    Lo que se ve en la imagen estimo que es una pintada. La pintada utiliza generalmente aerosol y se aplica sobre paredes y mobiliario urbano, preferiblemente en espacios públicos y transitados, con el objetivo de que el mensaje se exponga al mayor número de viandantes y de la autoridad (por eso no suelen firmarse), y suele tener contenido no tanto publicitario como político, antisistema o reaccionario, una denuncia o una invitación anónima a la reflexión y/o la movilización, y en ese caso también la pintada puede aparecer sobre otro soporte que no sea un muro, sino incluso sobre un cartel, en cualquiera de sus formas, o sobre un lienzo pintado por Picasso incluso, con el objetivo de pervertir el significado de lo que haya impreso en ellos, como un ataque al capital sobre el cartel de una campaña para la concesión de créditos en el escaparate de un banco. 
    A pesar de lo expuesto siempre he percibido confusión en torno a la distinción correcta entre todos estos términos y al uso que de ellos hace el hablante medio (e incluso el avanzado) ya que el diccionario no ofrece una clara distinción a mi parecer, e incluso añade confusión con el término LETRERO. También hay cierta confusión con la terminología relacionada con determinados formatos utilizados en comunicación, como folletos, panfleto, dossiers, memorandums, flyers, catálogos… que muchas personas utilizan casi indistintamente. Quizá te apetezca investigar esto y dedicarle una entrada que seguro ayudará incluso a los más .
    Por último, en el párrafo que comienza con “Suponiendo…” se alude a la pintada de la foto interpretándola como “el amor es la ostra” , pero debería corregirse por “el amor NO es la ostra”.
     
    Saludos.

  6. sara 5 febrero 2014 en 13:19 #

    Eel cartel que se critica y comenta va dirigido a las victimas de violencia machista. El amor no es llevar un bofetón. Se acepta la palabra con h o sin ella lo que hay que dejar claro es el mensaje y en algo tan importante como es ese lema no es la h lo que deberia preocuparnos.

  7. Pablo Ramos Hernández 5 febrero 2014 en 13:41 #

    Me gustaría responder a algunos de los que os habéis tomado el tiempo de leerme y de comentarme.

    En primer lugar, niño y Sil, que apuntáis una etimología diferente a la que da la RAE en su Diccionario, me parece sumamente interesante la opinión que expresáis y, cuando tenga un momento, me gustaría investigarla en profundidad. De momento, ninguno de los diccionarios, usuales y etimológicos, que he consultado apuntan a esa etimología que comentáis.

    En segundo lugar, basurero, agradezco la aclaración con respecto al vocablo “cartel” que realizas en tu comentario, en el momento en el que escribí esta entrada hablaba de carteles porque he visto realmente carteles con ese mismo lema, pero cunado seleccioné una foto para ilustrarlo decidí, no recuerdo los motivos, incluir la que se encuentra al comienzo del texto que, como bien apuntas, es una pintada y no un cartel. En referencia al segundo error que me anotas, te doy de nuevo las gracias ya que no me di cuenta de ello y ya lo he modificado.

    En último lugar, Sara, siento decirte que no se acepta la palabra con h o sin ella. Creo que estoy bastante concienciado con la violencia de género y creo que trabajo dentro de la lengua, y fuera de ella, para intentar lograr la igualdad y para luchar contra postulados machistas, pero esa lucha no está reñida con la escritura correcta con respecto a las normas gramaticales y ortográficas. Criticar cómo se escribe un lema no es criticar la campaña en sí misma, es obvio que estoy a favor de este tipo de campañas, pero también es obvio que estoy en contra de que se hagan sin tener en cuenta cómo deben escribirse las palabras.

  8. Juan José 11 marzo 2014 en 16:29 #

    ¡De la Ostia!

    11 de Marzo de 2014 a la(s) 0:23

    ¡Qué cosa mi alpedismo (argentinismo no reconocido) militante!
    ¡Es de la h/ostia!
    Envío a una amiga por mail la nota High Class, con la foto de las Monster High, y agrego: No sé si la nota es buena ¡pero las Monster High le van de la ostia!
    - ¿Ostia u hostia? – me contesta.
    Lo cual origina ésta…
     
    “¡De la Ostia!” 

    Hallando vuesa merced (me fuí a 1600, con otra duda de corrector, que no está en el Diccionario de la RAE, pero sí en El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha) una correcta corrección de experta correctora, logrando así destapar una histórica duda existencial a lo escritomillones y más millones de veces (¡ostia!),  me ha hecho bucear en la etimología del uso de éste barbarismo nunca aceptado por la RAE.

    Compruebo que la mismísima Acadé, que sí acepta tantos otros despropósitos de la lengua por usos y costumbres, pero no éste, (que es muy común al vulgo de los hispanoparlantes, tanto en la península como en el resto del mundo) ha castigado a la pobre OSTIA no ostracista (ya que estamos, inventamos) a la ignominia.

    En España, lugar donde además de habitar,  brutalmente me acostumbré a escribirlo mal a propósito (por eso de los usos y costumbres) y cansado de que (mal) me corrigieran la H, (que como Bernardo de “El Zorro”, es muda pero no estúpida)  intuí que la Real Academia no lo ha hecho (el incluírlo) para no meterse en camisa de once varas con la Santa Iglesia Católica y ser acusada de blasfemia.

    Buscando hallar la verdad de la milanesa, es que navegué por las oscuras aguas de varios foros interneteros para apuntalar mi teoría de que el vulgarismo apócrifo se hizo corriente por alguna o varias tradiciones, que estimaba cuando menos franquistas, y nunca fue reconocido por los Rae-boys, por la causa que se apunta.

    La dicha causa, el escribirlo mal, como “blasfema” interjección, o”tortazo” bien aplicado, o bien como “adjetivo calificativo-admirativo”,- como nuestro bienamado “¡quehijodeputa!”, de tan variado significado según su entonación – se ha hecho costumbre para diferenciarla de la litúrgica hostia, y tiene varias razones que inicial o contrariamente, se  resumen en ésta frase que hallé, aunque riña y condene el mal uso del idioma.

    “el término ‘ostia’ aparece por primera vez en 1803 en el Diccionario Usual de la RAE y siempre mantiene el mismo significado, por lo que no puede existir ningún tipo de transformación semántica que explique este error.”

    (http://diarium.usal.es/pabloramher/2011/02/10/no-es-lo-mismo-ostia-y-hostia/) – Buena nota y blog, vale leerla, también el foro respectivo -

    Luego leo en el diccio-RAE la acepción de la forma utilizada y transcribo:
     
    hostia, u hostias.
    3. f. vulg. malson. Golpe, trastazo,bofetada.
    1. interjs. vulgs. Denotan sorpresa, asombro, admiración, etc.
    ostia
    1. ostra, molusco

    Imagino que de allí, viene el también peninsular y muy utilizado“¡ostras!”, reemplazando coloquialmente y en forma escrita al blasfemo mal escrito en cuestión.
    Dada esta fé de erratas… ¿Aquí tendríamos que reconocer que los locales de la franquicia “De la Ostia”, en vulgo argentino serían “De la Concha”, por ser una tienda de ropa femenina?  Y los locales de comida “De la Ostia”… ¿habrán de ser todos de mariscos?
    No, los de argentina son de pizzas, los de Chile de tapas, y los de España de lo que aquí llamaríamos minutas.
    ¿Y en el afiche que ilustra la nota, la fiesta “De la Ostia” se habrán de referir a una “fiesta inolvidable” o al “festival de la concha”, dada la cantidad de damas que lo ilustan? (Argentinismo-vulgarismo: concha = órgano sexual femenino)
    ¡Vea entonces qué barbaridad las cosas que se dicen y se escriben en pro del desconocimiento!
     
    Lo que sí intuyo, es que el españolísimo ¡ostras! ha de ser un arcaico e hispano antecesor de nuestro bienamado ¡concha! con sus variantes tan creativas como ¡la concha de la vaca!, ¡la concha de la lora!, ¡la concha de la guanaca! y tantas otras hembras del reino animal que adorna con el improperio el ingenio popular.

    Más adelante hallo lo siguiente: “La palabra latina “ostium” cuyo significado es “puerta”, probablemente sea uno de los antecedentes. Ostia era el puerto y la puerta de Roma, y ésta acepción no figura en diccionario alguno, los “ostiarios” son los porteros de los monasterios. Tal vez la palabra “ostia” identifica a un golpe dado con una puerta, “portazo”, “dar con la puerta en las narices”, éste posiblemente sea el origen, y no la mal interpretada en la acepción 3 de la RAE.

    Entonces, la imagen que se me presenta es la de un cura dándole de h/ostias al educando, por no haberse cortado las uñas al luto, pidiendo perdón por lo bajo en latín, y anunciando en el mismo idioma el próximo viandazo se que viene.

    Lo cierto, colijo, es que la hostia, consagrada o no, no es lo mismo que el bife bien dado, y aunque sea un homónimo reconocido, es injusto que desplace tan vilmente a la  pobre hija bastarda de la vilipendiada lengua hispana, la ostia-no-molusco, de toda legalidad.
     
    ¡Hagamos justicia, y que la OSTIA sea reconocida por su madre putativa, de una buena vez!
    ¡Juntaremos firmas, haremos actos, buscaremos apoyo en los parlamentos de habla hispana o no, pero la OSTIA, deberá ser reconocida como tal!
     
    Bueno, piénselo. La dejo, con un abrazo de la hostia.
    No recomiendo un beso de la ostia, salvo sea brindado por un novi@-marid@-amante y/o amancebad@.
    ¡Buenas noches!

    Juan Rozz – Marzo 2014-
    en Facebook: batracius2001@hotmail.com

    Pd: ¡Al final, con la puta ostia, me salió una puta nota!

  9. Juan José 11 marzo 2014 en 17:53 #

    Mis disculpas, ya que en la nota anterior cito un afiche de propaganda cuya imagen no pudo adjuntarse. El mismo se halla en: http://www.mystiqueafteroffice.com.ar/fiesta-de-la-ostia-miercoles-27-de-noviembre/
    En los ejemplos de la utilización vulgar de la palabra y en términos que convierten el insulto en una salida calificativa humorístico-escatológica en Argentina, en la misma nota, del mismo tenor, no se pretende hacer una apología de la mala palabra.
    Después de todo, al decir del escritor-humorista Roberto Fontanarrosa en el III Congreso Internacional de la Lengua Española, Rosario, Argentina, 2004; en su Defensa de las Malas Palabras se cita:

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    Un Congreso de la Lengua es, más que todo, para plantearse preguntas. Yo, como casi siempre hablo desde el desconocimiento, me pregunto por qué son malas las malas palabras, quién las define como tal. ¿Quién y por qué? ¿Quién dice qué tienen las malas palabras? ¿O es que acaso les pegan las malas palabras a las buenas? ¿Son malas porque son de mala calidad? ¿O sea que cuando uno las pronuncia se deterioran? ¿O, cuando uno las utiliza, tienen actitudes reñidas con la moral?”. (http://edant.clarin.com/suplementos/especiales/2007/07/20/m-1461288.htm)

    Dicho lo que antecede, enfundo la vigüela, y me retiro, silbando bajito, con la música a otra parte.
    Gracias y buenas tardes!
    Juan Rozz
     

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  10. Juan José 11 marzo 2014 en 19:54 #

    Fé de Erratas 2: Comprobado que VUESO/SA sí aparece en el DRAE (la afirmación de la nota, la había tomado de otro sitio de internet, del cual no quiero acordarme, sin chequearla) pido disculpas a vuesas señorías por tamaña burrada.

  11. NANDO 15 marzo 2014 en 9:45 #

    Hola a todos.
    En mi opinión es por el mensaje de teléfono móvil que provoca que la mayoría de los usos de esta palabra sea entre gente que, o bien tiene prisa, o que, aunque la usamos todos, la mayor frecuencia de uso es en gente con menos cultura.
    La gente que conoce su forma correcta cuando la intención es la del golpe, pasa olímpicamente de corregir a los demás. Bien por no parecer un cursi, bien por que su conocimiento de la forma correcta le lleve a debatir con alguien sobre un tema que le importa muy poco

  12. Alex 29 mayo 2014 en 11:35 #

    A ver. La expresión “¡OSTRAS!” existe, con lo cual es lo mismo, según la RAE que “¡OSTIAS! En este punto, escribir “ostias” seria correcto, pues se hace referencia al molusco. Luego, en Andalucia sobre todo se usa la palabra “SOSTRAZO” para referirse exactamente a lo mismo que seria “HOSTIA” u “HOSTIAZO” u “HOSTIÓN” refiriendose a un golpe muy fuerte. Por la semejanza entre “SOSTRAZO” y “OSTRA” SE PODRÍA DECIR QUE LA CONFUSIÓN VENDRÍA DE ESTA SEMEJANZA

  13. En Desuso 30 mayo 2014 en 19:36 #

    La culpa, efectivamente, es de un sistema educativo más centrado en la política que en la educación. Yo he tenido profesores (gente que, supuestamente, han aprobado una carrera y unas oposiciones) que me han enseñado que el cortocircuito es “cuando se corta un circuito”, que la corriente de Humboldt es la que pasa frente a las costas de Nueva York o que el vocablo inglés “bridge” se pronuncia “braich”… Lamentable.

  14. Eliseo 3 septiembre 2014 en 7:12 #

    Buenos días. Los caminos de la lengua  son inextricables. En Ostia y Hostia, se nos juntan dos tradiciones diferentes, dos evoluciones por una parte: hostia, que en latín significaba victima y a través de la tradición religiosa nos ha venido sin modificación, de otra parte Ostium, que era la puerta de la vivienda, y de ello, puerta, entrada pórtico. En castellano, aunque ya no se utiliza tenemos ostia, del latín ostrea, vemos que se nos juntan tres posibilidades. La primera de ellas, Hostia, la consagrada, está muy clara, además no ha cambiado su forma, ni su significado. La otra, la interjección, podría venir de Ostium, en u significado de golpe, portazo y por homofonía o similitud ha tomado la “H”, aunque solo quizás, es mi modesta opinión. La forma correcta es la que es, pero el porque ese error se mantiene con tanta fuerza, puede provenir de que no es un hecho seguro que la interjección, tenga nada que ver con la palabra latina “hostia”, al igual que nuestra “ostia”, no tiene que ver con la palabra latina “ostium” sino con “ostrea”. Igual lo he liado mucho. Gracias por leerlo.

  15. giorgiodieffe 7 septiembre 2014 en 16:50 #

    Querria solamente recordar que en “venexian” tambien existen las esclamaciones:

    - ostia! (ques corresponde a vuestra “hostia”) -> que tiene un sentido identico y està enlazada con la religion…los vulgare italianos perdieronb la h- inicial en siglo XVII

    . ostrega! (que corresponde a vuestra ”ostra”) -> que tiene un sentido identico y està utilizada como eufemismo de “ostia” (vuestra “hostia”)

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