Revuelta (jurídica) contra la crisis económica

26/02/11, 18:45

abogadosA la luz de las revueltas populares de los países árabes, en España se está gestando otra revuelta, no popular, sino protagonizada por un sector díscolo de los operadores jurídicos. Toda vez que la Política se ha tornado incapaz de hacer frente a la Economía, se recurre al Derecho para paliar las injusticias socioeconómicas que la crisis ha destapado.

Tres son los acontecimientos jurídicos más relevantes de las últimas semanas. Primero, el polémico Auto de la Audiencia Provincial de Navarra, que permite ‘saldar’ la hipoteca con la entrega de la vivienda. Cierto es que la legislación vigente en la materia provoca situaciones verdaderamente injustas, pero también hay que valorar el riesgo que para el Estado de Derecho puede provocar un activismo judicial generalizado. En este caso, además, la argumentación del Auto es ciertamente pobre (se cita a políticos, se habla de rechazo moral…), pudiendo haberse obtenido el mismo resultado con una mayor elaboración jurídica. Sirva este supuesto para reflexionar sobre la necesidad de una elevada tecnificación jurídica si de verdad se quieren remover las entrañas de las relaciones económicas.

Segundo, la demanda colectiva contra las ‘cláusulas suelo’ de las hipotecas. Aquí se pone de manifiesto la íntima conexión de los derechos de los consumidores con los fundamentos básicos del Estado Social, derechos que hay que reivindicar frente a quienes los identifican con un mero estilo de vida acomodado.

Tercero, la querella interpuesta por diversos colectivos de la sociedad civil contra las agencias de calificación por la comisión de delitos relativos a los mercados y a los consumidores. Se trata de una iniciativa seria, audaz y rigurosa que pondrá a prueba la fortaleza de nuestra Justicia.

Lejos de lanzar las campanas al vuelo para festejar que los juristas han venido a salvarnos, amén de que su éxito se advierte limitado, es necesario recordar que su acción obedece a la pasividad del legislador, es decir, a la impotencia política de nuestros representantes frente al dominio inexorable de una elite económica internacionalizada. La agitación del Derecho es la constatación del fracaso de la Política.