Miguel Ángel Aijón Oliva
But just say the word
 

Hace falta más quiñones

 

El proceso de erradicación de la concordancia gramatical en español sigue avanzando imparable (o, por lo menos, imparado). Cabe sospechar que, dentro de unos años, dicha concordancia solo se considerará correcta en las oraciones con haber supuestamente impersonal, es decir, justo donde no debería existir: Han habido muchos problemas. Este el único contexto en que nuestros periodistas, políticos y demás líderes del cambio lingüístico la aplican sistemáticamente. Por otra parte, resulta notorio que diversas estructuras verbales, normalmente formuladas al principio del enunciado, se están fosilizando en singular, con independencia del elemento con el que deberían concordar. Casos claros son los de hace falta y es necesario, construcciones relacionadas con la modalidad (es decir, que indican la actitud del hablante hacia el contenido). Como suelen ir en singular, por tener como sujeto una oración subordinada (Hace falta trabajar más; Es necesario que todo el mundo colabore), al final se petrifican en esta forma, aunque vayan seguidas de un sintagma plural: Hace falta propuestas útiles; Es necesario una mayor regulación. En este ejemplo, también es interesante el pide posterior, que fácilmente podría haber sido piden:

Es necesario

En realidad, el fenómeno está afectando a toda construcción que empiece por verbo (semi)copulativo y atributo, que tenderá a aparecer en singular y, si el adjetivo tiene variación de género, en masculino: Es increíble las habilidades de estos niños; Está claro su postura favorable. Lo mismo ocurre cuando el adjetivo funciona como predicativo de objeto y, por lo tanto, debería concordar aunque el verbo no lo haga; es lo que ocurre en el hará posible y el dejaba inconsciente de los siguientes titulares (gracias a Roberto Sánchez por estos y otros materiales):

Hará posible las ciudades

Dejaba inconsciente a sus víctimas

El titular infra contiene un prohibido los móviles que a ustedes, si tienen la desgracia de conservar un mínimo raciocinio en los tiempos que corren, les sonará fatal. Como casi siempre, ese mismo raciocinio nos permite también imaginar el motivo de que se haya producido esta construcción, que es el mismo de los casos anteriores: estamos muy acostumbrados a ver y oír enunciados que empiezan con este adjetivo en masculino (¿o más bien neutro?) singular, por concordar con una subordinada en infinitivo posterior: [Está] prohibido hacer fotos, prohibido pisar el césped, etc. Lo mismo ocurrirá con la lítote, algo menos antipática, No está permitido.

Prohibido los móviles

Dada (¿Dado?) la situación, es muy fácil que empecemos a encontrar usos como Recomendado ropa cómoda en unas instrucciones para escalar el Everest (redactadas por un hablante nativo de español, no por el traductor de Google ni el corrector de WhatsApp, a los que últimamente solemos culpar de nuestra negligencia expresiva). Y, por supuesto, se fijará el masculino singular en cualquier construcción de esas que en latín se llamaban de ablativo absoluto: Terminado la cena, nos fuimos a casa; Una vez contado los votos, se anunció el ganador. Comprenderemos que la cosa es grave si tenemos en cuenta que también empiezan a aparecer casos cuando el sujeto plural va antepuesto al verbo:

Unas nuevas elecciones es posible

Es cierto, a pesar de todo, que también observamos el fenómeno contrario: verbos que aparentemente concuerdan en plural con un elemento que estructuralmente no puede ser sujeto, pero que se halla contiguo a ellos y los contagia: Su forma de manejar las palabras son sorprendentes. Ocurre con frecuencia en las oraciones supuestamente impersonales con se, en las que se reinterpreta el objeto como sujeto: Se interrogaron a los detenidos. Por ello, en términos generales no me atrevería a hablar de una tendencia a sistematizar el número singular, ni tampoco la concordancia ad sensum en plural, lo que sería más o menos comprensible, sino más bien a sistematizar en cada caso lo que contradiga la lógica gramatical, como queda claro en estos dos titulares consecutivos:

Nuevas concordancias

Una vez eliminado la inteligencia, nos queda los gruñidos.

 

 

maaijon

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