Miguel Ángel Aijón Oliva
But just say the word
 

Esto es, en plan, una entrada de un blog

 

Se percibe una presión social cada vez mayor para que las leyes educativas, e incluso el código de circulación, prohíban el uso de la expresión en plan, la cual se ha convertido en un rasgo identificativo de la posmodernidad hiperdigital. O, por lo menos, lo ha sido durante este año; ya se sabe que ahora las cosas se gastan muy rápido (lo que, en la mayoría de los casos, es de agradecer). Ya no es exactamente el en plan (de) tradicional, que era una especie de variante familiar de a modo de (“Organizaron su boda en plan fiesta de disfraces”), sino un verdadero virus que se ha extendido a cualquier tipo de contexto. Debo confesar que yo no había detectado esta invasión hasta que un alumno extranjero, de lengua materna árabe, me la hizo ver en una clase de doctorado, mientras me explicaba su intención de emprender una investigación sobre los marcadores discursivos en español. Desde entonces, en plan envenena mis sueños. Los marcadores, dicho sea de paso (y aquí tenemos uno), constituyen un grupo muy amplio y heterogéneo de unidades que ayudan a conectar, organizar o matizar los enunciados que componen los textos orales y escritos. En ellos se puede incluir desde elementos que gramaticalmente se describen como conjunciones y locuciones conjuntivas (y, pero, sin embargo, por lo tanto, etc.) hasta muy diversos elementos organizativos (en primer lugar, en segundo lugar, finalmente), aditivos (asimismo, a propósito, junto a todo ello), ejemplificativos (por ejemplo, así), contraargumentativos (en cambio, por otro lado, a pesar de todo) o todos esos recursos que informalmente llamamos muletillas y que, a pesar de ser denostados por todo purista del verbo, poseen una evidente rentabilidad comunicativa. Y, por cierto, siempre deberíamos insistir en la necesidad de conocer los marcadores discursivos (al menos, muchos de ellos) y de usarlos (bien): dan estructura al texto, facilitan la comprensión y transmiten una imagen de riqueza expresiva, muy al contrario de lo que ocurre en las producciones lingüísticas de muchos estudiantes de cualquier nivel, que aparentemente solo saben usar y o, en el mejor de los casos, pero.

Plan

Aunque encontraremos cientos de descripciones y clasificaciones diferentes (ya se sabe que, en lingüística, cada autor necesita tener la suya), para el propósito actual nos basta con incluir en plan en ese último grupo, poco especificado científicamente, de las muletillas. Y es que, al observar su uso por parte de sus principales patrocinadores (los adolescentes y jóvenes), llego a la conclusión de que generalmente sirve como apoyo cuando no se sabe cómo expresar una idea. Posee carácter intersubjetivo, en su intento de conducir al interlocutor hacia un ámbito conceptual compartido con el hablante. En otras palabras, su función parece muy similar a la que en otras modas desempeñó el explicativo o sea, el cual acabó cayendo en desgracia al asociarse estereotípicamente al sociolecto pijo (fresa o cheto, en otros países). Así, es perfectamente normal que en la clase de Literatura, al comentar un genial soneto amoroso del siglo XVII, el exégeta millennial nos explique que “Aquí Quevedo quiere decir que el amor, en plan, que es muy contradictorio”. O incluso puede ocurrir que se encabece una intervención con el susodicho elemento: “-¿Has hecho los deberes? -”En plan, es que no sabía lo que había que hacer”. De hecho, la libertad posicional es un rasgo típico de los marcadores: se trata de elementos pertenecientes al plano del discurso, no al de la sintaxis, lo que hace que presenten escasas restricciones en su colocación (esto se observa incluso con formas que en su origen fueron verbos, como creo o vamos, y que hoy brincan libremente a través de las fronteras oracionales). Y, hablando de verbos convertidos en instrumentos discursivos, este en plan también comparte valores funcionales con digamos, que, si bien algunos podrían considerar una forma más tradicional y culta, desde luego no comporta ese aire de tronista tan depurado y exquisito. Y, por la misma razón, podemos sospechar que digamos seguirá usándose dentro de unos meses; en plan, probablemente, no.

 

 

maaijon

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