Miguel Ángel Aijón Oliva
But just say the word
 

Por que

 

El alegre cuarteto formado por porque, porqué, por que y por qué supone, como cualquier otro caso de homofonía o cuasihomofonía, un problema para muchos hablantes (o escritores, en este caso) y un buen pretexto para llenar horas de clase. No repetiré aquí las normas que se pueden encontrar, mejor o peor redactadas, en cualquier manual de estilo, página web o prospecto de comprimidos efervescentes. En este caso nos interesa en particular el más raro de los cuatro, el que casi nadie usa: el separado y sin tilde. Ese que puede ser una preposición más un nexo relativo en registros hipercultos que prescinden del artículo: Esa es la calle por que paso todas las mañanas (ejemplo que a la RAE le sonará perfecto y que la mayoría de los hispanohablantes considerarán simplemente agramatical). Y que, en contextos reales, puede aparecer cuando un verbo lleva un complemento (de régimen o circunstancial) compuesto de la preposición por y una subordinada con que: Voto por que nos vayamos; Optaron por que se cerrara el negocio; Rezamos por que lo consigas.

Se supone que en estos casos hay que escribir por que, dado que no se está expresando el valor causal asociado prototípicamente a porque, sino que el sentido es más bien final: con el voto, opción u oración se pretende conseguir algo. El modo subjuntivo subraya esta diferencia con las construcciones causales propiamente dichas, que en enunciados afirmativos utilizan el indicativo: Voto porque es mi obligación; Rezamos porque tenemos fe. No obstante, hay que decir que la norma actual acepta el uso de la forma porque en ciertos contextos de finalidad: Hará lo que pueda porque su estancia en Suecia sea feliz (DPD), considerándola equivalente a por que. Por otro lado, en la misma entrada del diccionario se da a entender que, detrás de ciertos sustantivos y adjetivos, solo es aceptable la variante por queExpresó su interés por que el decreto se lleve a cabo; Llegan incluso ansiosos por que nos lo creamos.

En la línea de estos últimos ejemplos, encontramos hoy mismo en un titular de prensa un caso que puede dar lugar a dudas (y, desde luego, es fácil suponer que muchas personas no lo hubieran escrito así):

 

Por que

 

En “Rodríguez, indignada por que no se juzgue a Casado”, podríamos preguntarnos si se ha escrito correctamente el por que. A primera vista, parece fácil entender que estamos hablando de una causa (que no se juzgue a Casado es el motivo de su indignación). No obstante, el verbo en subjuntivo lleva a pensar que la construcción y su significado son un tanto diferentes; si se hubiera escrito “no se juzga a Casado”, con el valor presuposicional que aporta el indicativo, sería más evidente que estamos ante una subordinada causal, lo que haría necesario el porque sin separación. En cambio, parece que en realidad se trata de la construcción estar indignado (por algo), en la que el complemento preposicional se halla cercano funcionalmente a un complemento de régimen; su relativa gramaticalización hace que se debilite el valor causal propiamente dicho y se tienda a entenderlo como una mera exigencia del verbo para completar su significado. Si esta interpretación es correcta, el ejemplo resulta ser análogo al de ansioso por, e incluso a los de optar, rezar y votar por, aunque no se perciba un valor final propiamente dicho. A pesar de todo, dada la exposición precedente, sospechamos que la norma tampoco condenaría claramente “porque no se juzgue a Casado”, ya que se acepta esta forma en otras construcciones con el verbo en subjuntivo. Y la verdad es que, si habitualmente no se condenan los plagios de trabajos de investigación en las más altas instancias, por qué vamos a condenar algo tan intrascendente como esto…

 

maaijon

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