José Antonio Cordón García
Facultad de Traducción y Documentación. GIR E-Lectra. Edición y Lectura Electrónica, Transferencia y Recuperación Automatizada de la Información
 

La adopción de libros de texto digitales en la Universidad.

 

descargaCoursesmart viene desarrollando estudios sobre el uso de libros de texto digitales desde hace varios años. No es extraño, dado que es una empresa que se dedica a la venta de los mismos,  y el estudio del mercado constituye uno de sus intereses fundamentales. Los resultados de las diferentes encuestas apuntan hacia algunas tendencias que se van consolidando en el contexto de la educación digital y en las prácticas de lectura de los estudiantes. En el año 2012 se encuestó a un total de 500 estudiantes. La posesión de dispositivos móviles, según el estudio, era muy elevada pues sólo el 2,8% no tenía uno, y de los que tenían el 98% lo utilizaba para sus estudios. El portátil sigue teniendo una presencia importante, con un 93%, seguido por el Smartphone  (57%) Tablet (22%). Es significativo que sólo 1 de cada 6 posee un e-reader. Aunque el uso mayoritario que hacen los estudiantes de los dispositivos móviles es el uso del correo electrónico (88%), el uso para el estudio y la investigación, reviste también una gran importancia (85%), así como la escritura de trabajos o artículos (83%) y la lectura de libros de texto digital (45%).

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Los resultados no dejan de ser paradójicos pues el porcentaje de los que usan libros de texto digitales es bastante elevado, pero contrasta fuertemente con las estadísticas sobre el porcentaje de mercado que ocupa este, estimado en un 3% del conjunto global del libro de texto universitario, lo que apunta a que una gran parte de los recursos educativos que están empleando los estudiantes son recursos en abierto

Una encuesta de Bowker reveló que los estudiantes eran más propensos a usar el contenido libre y legal que a comprarlo.

El estudio fue desarrollado entre estudiantes del Reino Unido durante finales de 2011 y principios de 2012. Los resultados mostraron que son pocos los estudiantes que compran libros electrónicos (9%). El informe señala que la tendencia es a descargarlos de manera gratuita o pedirlos prestados en la biblioteca. Una cuestión interesante es que cuando se les pregunta sobre el grado de confianza en ellos como fuente de información los resultados siguen marcando una preferencia por los libros impresos, aunque la distancia con los libros electrónicos va disminuyendo año a año.

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La progresión es lenta pero constante. Si en 2003 el 95% empleaban libros impresos para las clases este porcentaje ha bajado al 88% en 2011-12. Quizá uno de los cambios más importantes es el relativo a las publicaciones periódicas cuyo uso en formato digital ha escalado casi 20 puntos desde 2003 (66%) hasta 2012 (80%). De manera que la tasa de adopción de los nuevos soportes es elevada pero no así la de compra.

Esta progresión se ha incrementado en el año 2012, la última encuesta publicada por CourseSmart informa de que el 99% de los estudiantes encuestados declararon poseer al menos un dispositivo digital. Los poseedores de tablets, por ejemplo se han elevado a un 35%. Se trata de un aumento significativo con respecto a la encuesta de 2011, cuando sólo el 47% de los estudiantes dijeron que poseían un teléfono inteligente y un 7% informó ser dueño de una tableta.

En cuanto a las prácticas de uso de los dispositivos es interesante el dato de que un 68% de los estudiantes utilizan tres o más dispositivos cada día que, en su mayoría, revisan cada 10 minutos. El 60%, además, prefiere llevar el portátil o la Tablet a clase, antes que un libro de texto impreso. Un porcentaje significativo de estudiantes (53%) confiesa que sus lecturas serían más numerosas si el material estuviera disponible digitalmente. El año anterior este porcentaje fue del 46%. Por otra parte un 88% de los estudiantes dice haber utilizado un dispositivo móvil de última generación para el estudio de exámenes, frente a 79% de los estudiantes encuestados en 2012. El 79% de los estudiantes considera que la tecnología, tal como dispositivos móviles, libros de texto digitales, e-readers y tabletas le ahorró tiempo en el estudio, una economía que estiman en torno a las dos horas o más cada día.

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En este cambio de actitudes hacia los libros de texto digitales juega un papel esencial el profesor como prescriptor y orientador. De hecho, el 84% de los estudiantes encuestados han tenido un profesor que les ha recomendado la compra de un eTextbook y el 52% de los estudiantes declaró que los profesores recomiendan frecuentemente eTextbooks, 10 puntos más que en 2012.

Los datos en este sector no dejan de ser ambivalentes, pues frente al optimismo que pueden despertar estas cifras, que apuntan a la consolidación de un mercado educativo importante para el libro electrónico universitario, los estudios que van apareciendo ponen de manifiesto otros fenómenos paralelos que indican que el recorrido no está exento de conflictos. En este sentido Book Industry Study Group publicó la segunda semana de julio de 2013 un estudio sobre la incidencia de la descarga de contenidos digitales educativos de manera ilegal que muestra un incremento importante de esta en los Estados Unidos.

De acuerdo con el estudio de BISG, la piratería, incluyendo la fotocopia de libros de texto, ha crecido entre los estudiantes universitarios. Un 40% de los encuestados indicaron que habían descargado contenidos educativos en sitios web ilegales, frente al 20 por de 2010, cuando este extremo se midió por primera vez. Por otra parte,  el porcentaje de estudiantes que dicen fotocopiar o escanear capítulos de libros de texto que pertenecen a otros estudiantes se elevó a un 31% frente al 21% en 2010. Por otra parte, según el estudio,  los profesores aprecian una disminución en la adopción de libros de texto digitales básicos, que ha pasado de un 30% en febrero de 2012 a un 16% en junio de 2013.

¿Cómo se explican estas contradicciones a la luz de los datos aportados anteriormente?.

La causa fundamental radica en una política de precios irracional para los libros de texto digitales universitarios que han experimentado en los últimos años un incremento tan desproporcionado que pocos estudiantes pueden hacerle frente. De ahí el desarrollo de programas de alquiler de libros de texto y capítulos de libros que algunas empresas han lanzando para compensar esta política editorial acometida por algunos de los grandes grupos

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Y mientras los precios siguen aumentando, los diversos esfuerzos para fomentar la adopción de libros de texto digitales fracasarán y alimentarán las prácticas irregulares entre los estudiantes.

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