Guillermo Sánchez León
Incluye artículos de divulgación científica, material para la enseñanza, y publicaciones del autor
 

La biblioteca Google

por Guillermo Sánchez (http://diarium.usal.es/guillermo)

[Inspirado en fabuloso cuento de José Luis Borges: La biblioteca de Babel que describe una biblioteca que contenía todos los libros escritos y todos que podrían llegarse a escribir. No buscar ninguna comparación con dicho cuento, sería ridículo]
Google se había propuesto construir la biblioteca universal con todos los libros escritos y todos los que podrían llegar a escribirse. Para ello creó un programa informático que combinaría de todas las formas posibles las letras del alfabeto y los símbolos más comunes (¿?, ¡!., espacio en blanco, etc.), un total de 35 letras y símbolos. Limitó el tamaño de cada libro a 5 millones de caracteres (unas 500 páginas). En el primer libro todos serían a, en el siguiente todos serían a, excepto el último carácter que sería una b. En el siguiente todos serían a excepto los dos últimos caracteres que serían b. Así sucesivamente hasta llegar al último libro que todos serían z. De esta forma se necesitarían 355 000 000 de combinaciones para completar todas las posibles (una cantidad que haría insignificante el total de átomos del universo: 1080). Esto era demasiado, inmanejable incluso para un ordenador cuántico como el que acabada de adquirir. Pero los programadores se dieron cuenta de que la casi totalidad de los libros así generados carecerían de sentido. Introdujeron en el programa correctores ortográficos, gramaticales, de coherencia y otras sutilezas que solo Google sabe hacer. Con ello consiguieron generar todos los libros posibles cuyo texto tenia algún significado. Aunque eran muchísimos, inmensamente más que las partículas del universo era manejable por el ordenador cuántico. Un reducidísimo número de estos libros coincidía con las obras maestras de la literatura universal escritas y otras cuyos autores aún no habían nacido (incluso las que tuviesen más de 5 millones de caracteres pues estas podrían estar distribuidas entre varios volúmenes de 500 páginas). Google se frotó las manos pues no tendría que pagar derechos de autor. Colocó en la red esta inmensa biblioteca. Un día un internauta tecleó muchos nombres y fechas relacionadas con su vida. Un vínculo le llevó a un libro que era punto por punto la historia de su vida. Cuando llegó al presente aún le quedaba medio libro. Un escalofrió recorrió su cuerpo y no quiso seguir leyendo. El insomnio no le dejo dormir y volvió al libro para continuarlo donde lo había dejado. Al retomar la lectura se encontró con un relato apasionante. Su anodina vida daba un giro radical y trascurría por derroteros que ni en sueños había imaginado. El sueño le abatió, cuando despertó había perdido la conexión. Volvió a teclear las palabras que le habían llevado al libro, pero sin percatarse pulsó otro vínculo. Empezó a leer en la página que lo había dejado pero algo no encajaba. Volvió al punto del libro que coincidía con el presente. La historia que venía a continuación era muy distinta a la que había leído antes de quedarse dormido. Ahora todo cambiaba y la vida fascinante se convertía en una pesadilla. Tecleó una y otra vez en el buscador distintas palabras intentando localizar el libro pero cada vez la historia era diferente. Cada día vivía una vida distinta al día anterior pero ninguna era como la que había leído el primer día. Pasaba horas y horas intentando localizar ese primer libro. Un día lo encontraron en su cama con los ojos entreabiertos, mirando a la pantalla del ordenador y una cara que denotaba felicidad. Había tenido una muerte plácida. Quizás en ese último día por fin había finalizado de leer ese libro tan deseado y supo que había tenido una vida inmensamente feliz.

Nota: Este cuento puede escucharse en http://radio.usal.es/programa/eureka-relatos-y-cuentos.

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