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Un ensayo sobre la experiencia de los hombres que salen del armario después de un matrimonio heterosexual.

Ruiz Figueroa, Bernardo: Desde el tercer armario: el proceso de reconstrucción personal de los hombres gais separados de un matrimonio heterosexual. Barcelona; Madrid: Egales, 2015. 184 p. ISBN 978-84-16491-01-8.

 

Publicado en la colección de ensayo G, este estudio desvela una realidad de la que no se hablaba hasta hoy, la de los hombres gais que viven o han vivido una relación heterosexual y han creado una familia, con hijos. Muchos de estos un día deciden retomar las riendas de sus vidas y construir una nueva vida en la que su homosexualidad tenga cabida. No es un proceso fácil y pocos lo logran.

El autor, Bernardo Ruiz, vivió este proceso. Cuando lo inició, buscó bibliografía que le sirviera de ayuda y se encontró con que no había nada publicado en castellano y apenas en inglés y alemán. Una vez pasados los momentos más turbulentos de su separación y proceso, pergeñó la idea de entrevistar a otros hombres como él y ver cuáles habían sido sus dificultades, experiencias y logros. Habló con doce hombres que de forma anónima se prestaron a contarle sus vivencias.

De estas doce charlas y de otras más informales con amigos y conocidos que tenían la misma experiencia surgió esta obra, Desde el tercer armario. Este tercer armario sería algo propio de estos hombres. El primer armario es fruto de la homofobia interiorizada de todos los homosexuales y  les ha impedido en el despertar de su sexualidad aceptarse y reconocerse a sí mismos como tales; el segundo armario es el forjado por la homofobia social y les impide expresar en público libremente su identidad; y el tercer armario es fruto del miedo a defraudar y a dejar de ser reconocidos por las personas queridas que durante su pasado les han conocido como hombres heterosexuales. Este miedo a “dejar de ser” si revelan su homosexualidad impide a muchos cumplir con su objetivo inicial, “ser” ellos mismos y vivir su sexualidad y afectividad con plenitud.

Este proceso es relativamente novedoso en nuestro país. Son hombres que rondan los 40 y 50 años, nacidos en las postrimerías del franquismo, criados en la transición y que han madurado en el tiempo de la tolerancia y el matrimonio homosexual, pues las generaciones de hombres anteriores tuvieron que permanecer en el armario bien cerrado. Se trataba de los “tapados”, los “casados”, que apenas se permitían relaciones esporádicas en lugares de cruising y que eran acusados de cobardía por no haberse atrevido a vivir su homosexualidad y de hipocresía por engañar a sus mujeres.

Hoy, estos hombres que deciden reconducir sus vidas tienen que enfrentarse a estas acusaciones. El estudio de Bernardo Ruiz las desmonta. Estos hombres cuentan cómo llegaron al matrimonio enamorados, cómo muchos descubrieron su homosexualidad durante el matrimonio, cómo algunos llevaron doble vida y cómo otros hablaron claramente con sus esposas.

Una vez separados, por los motivos que fueran, estos hombres buscan integrarse en un nuevo mundo del que apenas son conocedores. No tienen amigos gays, no conocen los códigos, las normas de comportamiento y buscan “normalizarse”. El ambiente es el primer lugar al que recurren, pero el ambiente es un espacio hostil. Las relaciones personales en el ambiente tienen mucho de superficiales y están vinculadas a los encuentros sexuales ocasionales. Poco tienen que ver con la búsqueda de amistades o de pareja de estos hombres. Encontrar amigos y relaciones personales satisfactorias no será algo fácil de encontrar en bares de ambiente ni en lugares de cruising.

A esto sumamos que muchos de estos hombres son incapaces de salir del armario, por lo que sus nuevas relaciones y amistades homosexuales deben limitarse a espacios y momentos muy concretos, manteniendo una clandestinidad que les impide lograr su desarrollo personal pleno. Además, tampoco desean tener nuevas amistades ni relaciones heterosexuales, por lo que de repente se encuentran en un espacio indeterminado, tierra de nadie, en la que no pueden ser ni homosexuales ni heterosexuales.

Todos estos hombres son además padres. Salir del armario con los hijos les provoca pánico. Los hijos son la principal excusa esgrimida para mantener oculta su identidad. Cómo han salido del armario con sus hijos es una de las experiencias que narran los protagonistas de Desde el tercer armario con más emoción.

Fuente: Aldea Gay.

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